Egipto, campeón de Europa

Otra entrada en la que, aprovechando que se está disputando el Mundial, voy contar una curiosidad relacionada con el baloncesto (será la última, lo prometo).

Entre los partidos que se juegan hoy hay uno que enfrenta a dos campeones de Europa: España... y Egipto.

Lo de España tiene menos misterio. Ha sido la gran dominadora del baloncesto europeo en la última década. Ganó dos Eurobasket consecutivos, en 2009 y 2011, y pudieron ser más (una lástima la inexplicable derrota frente a Rusia en la final de 2007).

En proporción, el palmarés de Egipto es envidiable. En sus tres participaciones en los campeonatos europeos de selecciones ha conseguido un título y una medalla de bronce. En la postguerra era la única selección de baloncesto que existía en África (lo cierto es que era uno de los pocos estados independientes del continente, junto a Liberia, Etiopía y la Unión Sudafricana, esta última dentro de la Commonwealth británica), así que su federación nacional jugaba los torneos internacionales organizados por la rama europea de la FIBA. El Campeonato Europeo de Baloncesto de 1947 se disputó en Checoslovaquia, y fue dominado por los países de lo que ya empezaba a conocerse como bloque comunista. En la final, la Unión Soviética, que había reunido una gran selección aprovechando la tradición baloncestística de los estados bálticos (Lituania, Letonia y Estonia, convertidos en repúblicas soviéticas), ganó sin muchos problemas a los anfitriones y comenzó un reinado que prometía ser duradero.

Pero en 1948 un hecho que no tenía ninguna relación con el baloncesto interrumpiría aquel reinado. A inicios de ese año las potencias ocupantes y las autoridades civiles de lo que más tarde sería la República Federal de Alemania decidieron introducir en el territorio bajo su jurisdicción una nueva moneda, el Deutsche Mark. La reforma monetaria, que no había sido consensuada con los soviéticos, suponía una independencia económica de facto de Alemania Occidental y perjudicaba gravemente la economía de la parte oriental, muy dependiente del comercio con el oeste. La respuesta de Stalin, en junio de 1948, fue ordenar un bloqueo en todos los accesos terrestres a Berlín Occidental. A su vez los estadounidenses respondieron con un gigantesco puente aéreo, con el que pretendían (y consiguieron) abastecer a la población de Berlín Occidental de todos los alimentos, combustibles y suministros que necesitaban para resistir el bloqueo soviético. En aquel clima de tensión, que parecía el preludio de una nueva guerra mundial, la URSS decidió retirarse como protesta de todos las competiciones deportivas internacionales. El resto de países comunistas hicieron lo mismo.

La organización de la edición de 1949 del Campeonato Europeo de Baloncesto correspondía a la Unión Soviética, como país defensor del título. Al retirarse los soviéticos, la anfitriona tendría que haber sido Checoslovaquia, medalla de plata. Pero los checos secundaron el boicot, así que el torneo se iba a celebrar en el país de los terceros clasificados: Egipto. En 1947 los egipcios habían dado la gran sorpresa, con un torneo casi perfecto, en el que solo habían perdido un partido (en la segunda fase, contra la URSS) y habían derrotado a Bélgica, Italia, Albania, Polonia, Bulgaria, y nuevamente Bélgica en el partido por el tercer y cuarto puesto.

Así que el Campeonato Europeo de Baloncesto de 1949 se celebró en El Cairo, en una pista de cemento al aire libre. La retirada a última hora de todos los países del bloque comunista dejó un torneo muy descafeinado. Tan solo participaron siete selecciones, entre las que había dos asiáticas que nunca hasta entonces se habían clasificado para un torneo de ese nivel, Siria y Líbano. Se disputó con el formato de liga, con todas las selecciones encuadradas en un único grupo. Egipto ganó sus seis partidos y se proclamó campeón directamente. El medallero lo completaron Francia (plata) y Grecia (bronce).

Egipto aún tendría una tercera participación en un campeonato europeo. Fue en Moscú, cuatro años más tarde, en 1953, en un torneo que dominó la URSS de principio a fin. Los egipcios tuvieron una participación honrosa, quedando en octava posición con 4 partidos ganados y 6 perdidos.

¿Quién fue el primer jugador no blanco de la NBA?

Una pregunta de las que ponen a prueba al típico amigo enciclopedia-deportiva-andante que todos tenemos, aprovechando que hoy empieza el Mundial de Baloncesto. Lo cierto es que la respuesta no es nada obvia, y seguro que sorprenderá a más de uno. Estamos acostumbrados a ver cómo el baloncesto norteamericano está dominado por enormes e hipermusculados jugadores de raza negra. Pero el primero que logró romper las barreras raciales en el baloncesto profesional estadounidense pertenecía a un grupo étnico que no destaca precisamente por su altura ni por sus condiciones atléticas... ni por su afición al basket. Además, hizo su carrera deportiva en unos años en los que tuvo que enfrentarse a los prejuicios y la hostilidad de buena parte de sus conciudadanos.

Wataru "Wat" Misaka era un nisei (hijo de emigrantes japoneses) nacido en 1923 en Ogden, en el estado de Utah. Era un jugador más bien bajo (1'70 metros) que se había destacado en sus años de instituto liderando a su colegio en la consecución del campeonato estatal de Utah dos años seguidos. En 1943 se matriculó en ingeniería en la Universidad de Utah y se unió al equipo de baloncesto (en gran parte del oeste del país el gobierno había decretado el internamiento forzoso de los ciudadanos de origen japonés, pero Utah había quedado fuera de la zona de exclusión). En 1944 ganaron el torneo universitario de la NCAA. Poco después Misaka hizo un paréntesis en sus estudios para alistarse en el Ejército. Se licenció en 1946 con el rango de sargento, después de un año sirviendo como intérprete para las fuerzas de ocupación en Japón. A su regreso volvió a jugar con el equipo de su universidad. En 1947 recibieron una invitación para jugar un torneo de exhibición en Nueva York. Se hicieron con el título venciendo en la final a la Universidad de Kentucky, una de las más poderosas, en un partido disputado en el mítico Madison Square Garden. Allí Misaka llamó la atención de los técnicos del equipo local, los New York Knicks.

Los Knicks seleccionaron a Misaka en el Draft de 1947 y le ofrecieron un contrato profesional. Debutó en la BAA (Basketball Association of America, hoy conocida como NBA) en la temporada 1947/48, jugando tan solo tres partidos en los que anotó un total de 7 puntos. A mitad de la temporada fue cortado. Según Misaka, la única razón por la que prescindieron de sus servicios era que el equipo tenía demasiados jugadores en su posición. Siempre negó que sufriese algún tipo de discriminación por parte de sus técnicos, sus compañeros o el público neoyorquino. Rechazó una oferta de los Harlem Globetrotters, un famoso equipo de exhibición compuesto en su totalidad por jugadores de raza negra, y regresó a Utah para terminar sus estudios universitarios. Poco después encontró trabajo de ingeniero en una empresa de Salt Lake City y dejó definitivamente el baloncesto.

Anécdotas de la guerra aérea (página)

Una vez más (ya está dejando de sorprenderme) entradas de las que no esperaba gran cosa han tenido un éxito inesperado. Si tengo que ser sincero, las cuatro entradas dedicadas a anécdotas de la guerra aérea las hice un poco apresuradamente, antes de irme de vacaciones, pensando en dejarlas programadas para que se publicasen automáticamente y que el blog continuase activo aunque yo no estuviese. En otras palabras, eran de relleno.

Pero como parece que han gustado, hago lo que ya hice en otras ocasiones con posts del mismo estilo: las unifico en una única entrada y las publico en una página separada, de las que aparecen en las pestañas de la página superior del blog, para que no se pierdan entre las demás:

Anécdotas de la guerra aérea

Anécdotas de la guerra aérea (IV)

- En la primavera de 1944 el alférez de la USAAF Bill Overstreet se vio envuelto en un combate aéreo en las cercanías de París. Logró situar su P-51 Mustang tras un Messerschmitt Bf-109 y comenzó a perseguirle sin dejar de disparar sus ametralladoras. El alemán puso rumbo hacia París, con la esperanza de que la artillería antiaérea de la ciudad le librase del Mustang. Pero Overstreet no abandonó su presa. En un desesperado intento por burlar a su perseguidor, el Messerschmitt se dirigió directamente hacia la Torre Eiffel y pasó por debajo de sus arcos. Sin inmutarse, Overstreet continuó detrás de él y cruzó también bajo la estructura metálica sin dejar de disparar. El caza alemán fue alcanzado por varias ráfagas de ametralladora y se estrelló. El Mustang continuó en vuelo rasante sobre el Sena hasta dejar atrás las baterías antiaéreas de la ciudad.

- El 3 de marzo de 1943, cuando una formación de once P-38 Lightnings estadounidenses en vuelo de Argelia a Marruecos entró en territorio español, sobre el Protectorado, dos cazas Heinkel 112 del aeródromo de Nador recibieron la orden de despegar e interceptarlos. El teniente Miguel Entrena localizó a los bimotores, escogió uno de ellos y se lanzó contra él disparando sus cañones. El avión estadounidense fue alcanzado en un motor, aunque el piloto renunció a saltar en paracaídas y logró cruzar la frontera argelina y realizar un aterrizaje de emergencia. El gobierno español temió que el incidente tuviese repercusiones graves, pero los aliados decidieron olvidarse del asunto. Por su parte, los cazas de la fuerza aérea española recibieron órdenes de no enfrentarse a las frecuentes violaciones del espacio aéreo español y no abrir fuego a menos que fuesen atacados.

- El 332º Grupo de Caza, conocido como los Aviadores de Tuskegee o los Red Tails, era una unidad de la USAAF formada exclusivamente por hombres de raza negra. El 25 de junio de 1944 el capitán Wendell Pruitt y el teniente Gwynne Pierson volaban de regreso de una misión sobre de la península de Istria, cuando al sobrevolar el puerto italiano de Trieste vieron un destructor alemán y decidieron atacarlo, pese a contar como único armamento con las ametralladoras del calibre .50 de sus P-47 Thunderbolt. Al parecer los disparos alcanzaron un depósito de municiones y provocaron una gran explosión que hizo saltar el buque por los aires. Cuando los pilotos reclamaron el hundimiento de un destructor, sus superiores de la 15ª Fuerza Aérea no les creyeron, pero tuvieron que darles la razón cuando se analizaron las imágenes de las fotoametralladoras. El buque era el ex-destructor italiano Giuseppi Missori, convertido por los alemanes en el torpedero TA-22, y en realidad no llegó a hundirse, aunque los daños fueron tan graves que nunca se reparó ni volvió a navegar.

- El 11 de abril de 1945 los tenientes Duane Francies y William Martin volaban en un Piper Cub en una misión de reconocimiento en el oeste de Alemania, cuando vieron un Fieseler Storch alemán dando vueltas bajo ellos. Ambos eran pequeños monomotores biplaza y estaban desarmados. Francis picó contra el avión enemigo, al tiempo que los dos estadounidenses abrían fuego con las únicas armas que tenían a mano, sus pistolas reglamentarias. Vaciaron los cargadores, alcanzando repetidamente el parabrisas, los tanques de combustible y el ala derecha del avión alemán. El piloto del Storch hizo varios giros bruscos tratando de eludir el ataque. En un giro a baja altura el ala derecha golpeó contra el suelo y el avión acabó volcado en un prado. El Piper Cub tomó tierra tras él y los dos alemanes se entregaron a los estadounidenses con las manos en alto. Fue el único avión abatido por fuego de pistola en toda la guerra.

- El 26 de abril de 1945 Hermann Göring envió un telegrama a Hitler en el que le sugería que le traspasase todos los poderes, en vista de que el Führer se encontraba atrapado en Berlín, ya casi ocupado por las tropas soviéticas. Hitler se enfureció, revocó todos los cargos de Göring y ordenó su detención. Ese mismo día ordenó al general Ritter von Greim que se presentase ante él para otorgarle el mando supremo de la Luftwaffe. El problema era que Von Greim estaba en Munich. El general voló a Berlín en un Fieseler Storch pilotado por su amante, la piloto de pruebas Hannah Reitsch. Al sobrevolar la capital fueron alcanzados por fuego antiaéreo, pero Reisch logró aterrizar cerca de la puerta de Brandeburgo. Von Greim, que había sido herido en una pierna, llegó al bunker de la cancillería ayudado por Reisch. Al día siguiente regresaron a Munich. El inesperado despegue sorprendió a los artilleros de los antiaéreos soviéticos y les permitió escapar. Aquel fue uno de los vuelos más valerosos y más inútiles de toda la guerra.

- En el verano de 1944 el comandante Tadanao Miki, técnico del Arsenal Naval de Yokosuka, estaba trabajando en el diseño de sistemas de guiado para cohetes. Un día recibió la visita de un oficial de Estado Mayor que le aseguró que tenía la solución a su problema: colocar pilotos a bordo. Miki se opuso, y se indignó cuando supo que habían implicado a su equipo en un proyecto que consideraba desesperado e inútil. Pero la decisión ya estaba tomada. Tenían que desarrollar un modelo de cohete tripulado, y se esperaba que comenzasen a trabajar de forma inmediata. A finales de septiembre se había completado el diseño, que recibió la denominación Yokosuka MXY-7 Ohka. Un mes después salían de fábrica las primeras unidades. Decenas de ellos fueron lanzados contra la flota estadounidense en Okinawa. Tadanao Miki se convirtió después de la guerra en uno de los ingenieros más prestigiosos de su país. Se le considera el padre del tren bala.

- El 15 de octubre de 1944 una gran flota estadounidense apareció frente a la isla de Luzón. Para enfrentarse a ella, el contraalmirante de la fuerza aérea de la Marina Masabumi Arima logró reunir unos cien aviones de distintas clases. Tras salir la primera oleada de ataque, Arima sorprendió a todos anunciando que tomaría personalmente el mando de la segunda. Había arrancado las insignias de su uniforme, dejando ver así que su intención era sacrificarse en un ataque suicida. Al llegar ante la flota enemiga, el contraalmirante escogió el blanco más importante, el portaaviones Franklin, y enfiló directamente hacia él su Suisei. Se estrelló junto al buque, extendiendo combustible en llamas por su cubierta de vuelo y dando la impresión de que había tenido éxito. Aquel fue el ejemplo que los japoneses necesitaban para aceptar el ataque suicida como una táctica válida de combate. Pocos días después nacieron las primeras escuadrillas kamikaze.

- El 15 de agosto de 1945 el emperador anunció la rendición incondicional del Japón. El vicealmirante Matome Ugaki era el comandante en jefe de la 5ª Flota Aérea, y dirigía los ataques kamikaze que se lanzaban contra la flota norteamericana en Okinawa. Tras escuchar el mensaje radiado del emperador, Ugaki arrancó las insignias de su uniforme y subió a un Suisei. El piloto, el alférez Akiyoshi Endo, se negó a dejar su puesto al almirante y se subió a la carlinga detrás de él, por lo que el bombardero biplaza despegó en su último vuelo con una tripulación de tres hombres. Otros veinte voluntarios les siguieron en diez aparatos más. Los aviones se dirigieron hacia Okinawa para lanzarse contra la flota estadounidense, pero nunca llegaron a su objetivo. Es posible que para no desobedecer al Emperador, que había ordenado el cese de los combates, decidiesen estrellarse en el mar.

- La última acción de guerra de la fuerza aérea de la Marina Imperial fue el ataque a dos B-32 Dominators en vuelo de reconocimiento el 18 de agosto de 1945. Ambos aviones regresaron a su base en Okinawa sin daños graves. El atacante fue Saburo Sakai, el más famoso de los ases japoneses. Había perdido el ojo derecho en agosto de 1942, pero tras mucho insistir había convencido a sus superiores de que podía volver a volar en misiones de combate. Su mala visión le jugó una mala pasada en una ocasión, cuando se unió a una formación de quince Hellcats al confundirlos con Zeros japoneses. Escapó milagrosamente, demostrando una gran pericia al esquivar durante veinte minutos los ataques de los veloces cazas estadounidenses hasta que alcanzó la protección de la artillería antiaérea de su base.

- El capitán Minoru Genda era uno de los mayores expertos en guerra aeronaval de la Marina Imperial japonesa. Fue el principal diseñador del plan de ataque a Pearl Harbor y el responsable de los preparativos y el entrenamiento de los pilotos que iban a participar en él. Después de la guerra llegó a ser comandante supremo de la fuerza aérea japonesa. Con ese cargo, a finales de los 50 estuvo varios meses en Estados Unidos negociando personalmente la compra de cazas de combate norteamericanos para las Fuerzas de Autodefensa. En 1962 el presidente John F. Kennedy le otorgó la Legión al Mérito por su contribución a la amistad entre Estados Unidos y Japón. Por un contrato millonario, el cerebro del Día de la Infamia fue condecorado por los Estados Unidos.

Anécdotas de la guerra aérea (III)

- El Junkers Ju 87 Stuka fue sin duda el gran protagonista de la guerra aérea en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Era un bombardero en picado biplaza que como avión de ataque a tierra se convirtió en pieza clave de la Blitzkrieg alemana. La primera acción de guerra fue el ataque de una escuadrilla de Stukas al puente de Tczew, sobre el Vístula, a las 4h34' de la madrugada del 1 de septiembre de 1939, once minutos antes del comienzo oficial del conflicto. El primer avión derribado en la guerra fue un caza PZL P 11 polaco pilotado por el capitán Mieczyslaw Medwecki, sobre Cracovia, hacia las 5h15' del 1 de septiembre. El avión fue alcanzado por una ráfaga de ametralladora instantes después de despegar, cayó a tierra y se incendió. Medwecki murió instantáneamente. Sorprendentemente, su verdugo no fue otro caza, sino un Stuka tripulado por los sargentos Frank Neubert y Franz Klinger.

- El 28 de julio de 1945 un bombardero B-25 Mitchell de la USAAF, en vuelo de Boston a Nueva York, perdió el rumbo al entrar en un banco de niebla y se encontró de repente volando entre los rascacielos de Manhattan. Durante unos angustiosos segundos voló en zigzag, tratando de esquivar los edificios, hasta que finalmente se estrelló contra el Empire State. El avión impactó entre los pisos 78 y 79, abriendo un boquete de seis metros de diámetro en la fachada y provocando un gran incendio. Era sábado y la mayoría de las oficinas estaban vacías, por lo que el número de víctimas no fue muy alto. Hubo catorce muertos, entre los que se encontraban los tres tripulantes del avión. El piloto era el teniente coronel William Smith, un veterano con dos años de experiencia de combate en Europa. Le acompañaban su copiloto y un mecánico de la Fuerza Aérea de permiso que había pedido viajar con ellos hasta Nueva York para visitar a sus padres.

- El capitán Jean Maridor era un piloto de caza francés del 91º Escuadrón de la RAF. Era un auténtico especialista en derribar con su Supermarine Spitfire las bombas volantes V1 que los alemanes lanzaban contra Inglaterra desde sus bases en Francia y Holanda. El 3 de agosto de 1944, durante una de estas misiones de interceptación, el capitán Maridor descubrió una V1 en rumbo directo contra el hospital de Benenden, en el sureste de Inglaterra. Trató de golpearla con el extremo del ala para desestabilizarla y hacerla caer en picado (una técnica muy peligrosa pero muy utilizada por los cazadores de bombas volantes). Al no conseguirlo, en el último momento se posicionó a toda velocidad detrás del misil y abrió fuego con las ametralladoras. A esa distancia no había posibilidad de huir de la explosión, que alcanzó de lleno al caza. El sacrificio de Maridor había salvado al hospital.

- El 19 de junio de 1944 el portaaviones japonés Taihō lanzó un ataque contra la flota estadounidense en Saipan. Un bombardero en picado Suisei, tripulado por el alférez Sakio Komatsu y el artillero Mannkichi Kunitsugu, volaba en círculos esperando a que despegase el resto de la fuerza de ataque, cuando el piloto divisó las estelas de varios torpedos dirigiéndose directamente contra el portaaviones. Actuando instintivamente, se lanzó en picado, tratando de interponerse entre el casco de su buque y los torpedos. El avión se estrelló justo delante del primero y provocó su detonación. Pese a que su maniobra había alarmado a la tripulación, el Taihō no pudo esquivar todos los torpedos. Uno de ellos impactó cerca de la proa. Los daños no parecían graves, y el portaaviones siguió navegando con normalidad, pero varias horas más tarde una gigantesca explosión provocada por los gases del combustible de aviación derramado lo hizo saltar por los aires. La inmolación de Sakio Komatsu no había salvado al Taihō.

- El teniente de la VVS Ivan Chisov era piloto de un bombardero Ilyushin Il-4. Un día de enero de 1942 su formación fue atacada por cazas alemanes. Su avión resultó dañado gravemente, y Chisov se vio obligado a saltar a una altura de 22.000 pies (6.700 metros). Como seguía la lucha en torno a él, decidió no abrir el paracaídas hasta quedar por debajo del nivel de los combates y fuera de la vista de los cazas. Pero mientras caía perdió el conocimiento y no pudo tirar de la cuerda de apertura del paracaídas. Milagrosamente Chisov sobrevivió a la caída. Aterrizó en una pendiente cubierta de nieve y se deslizó rodando hasta el fondo. Veinte minutos más tarde recobró el conocimiento. Había sufrido lesiones en la columna y una fractura de pelvis, pero se recuperó en pocos meses.

- El sargento Alan Magee servía como artillero en un bombardero B-17 de la USAAF. El 3 de enero de 1943, mientras volaba en una misión de bombardeo diurno sobre el puerto francés de Saint Nazaire, su avión fue alcanzado por el fuego antiaéreo, perdiendo su ala derecha y comenzando a caer en espiral. Cuando Magee salió de su torreta vio que su paracaídas estaba completamente destrozado. Decidió saltar sin él, a una altura de 6.700 metros. Durante la caída perdió el conocimiento. Cayó sobre el techo de la estación de ferrocarril de Saint Nazaire. La estructura, de aluminio y vidrio, se flexionó y amortiguó su caída lo suficiente como para que Magee pudiese sobrevivir al golpe, aunque sufrió múltiples heridas. Su brazo derecho estaba prácticamente cortado, tenía daños renales y heridas en un pulmón, los ojos y la nariz. Fue capturado por los alemanes y liberado al terminar la guerra.

- El sargento Nick Alkemade era artillero de cola en un bombardero Avro Lancaster de la RAF. La noche del 23 al 24 de marzo de 1944, de regreso de una misión de bombardeo sobre la cuenca del Ruhr, su formación se vio envuelta en un combate con aviones Ju-88. Su avión fue alcanzado y comenzó a caer envuelto en llamas. Cuando Alkemade salió de su torreta vio que su paracaídas estaba ardiendo. Prefirió saltar sin él a morir abrasado dentro del avión. Estaba a una altura de 5.500 metros. Cayó sobre un bosque de pinos, y tuvo la suerte de que las ramas de los árboles fueron aminorando la velocidad de su caída hasta que aterrizó encima de una capa de nieve que cubría el suelo. Alkemade, que había perdido el conocimiento durante la caída, despertó sin ninguna herida grave, tan solo con un tobillo roto. Pasó el resto de la guerra prisionero de los alemanes.

- Cuando los cazas de combate empezaron a alcanzar habitualmente velocidades superiores a los 400 Km/h, las posibilidades de abandonar el avión en caso de derribo o accidente disminuyeron considerablemente. El piloto podía quedarse atrapado si la presión del viento le impedía abrir la carlinga. Además, en vuelos a baja altura el paracaídas no tenía tiempo de abrirse por completo. Para solucionarlo, unos ingenieros alemanes diseñaron el asiento catapultable. Al tirar de una palanca se desprendía el plástico de la carlinga y al mismo tiempo se activaba una carga explosiva que lanzaba el asiento hacia arriba. Una vez en el aire, un pequeño cohete lo elevaba aún más antes de que se abriese el paracaídas del piloto y este se separase del asiento para iniciar el descenso. El 13 de enero de 1942 el piloto de un Heinkel He 280 llamado Schenk fue el primero en salvar la vida gracias al nuevo invento.

- El 19 de abril de 1945 el comandante Terry Spencer, del 350º Escuadrón de la RAF, participaba con su Spitfire en un ataque a un destructor alemán en la bahía de Wismar, en el Báltico. Su avión fue alcanzado cuando atacaba al buque con cohetes en vuelo rasante. El piloto salió catapultado y milagrosamente su paracaídas se abrió a tiempo de salvarle la vida. Se calcula que estaba a nueve metros de altura. Por este episodio Terry Spencer figura todavía en el Libro Guinness de los Récords como el superviviente al salto en paracaídas a menor altura de la historia.

- El 7 de octubre de 1944 cinco cazas a reacción Me 262 del Kommando Nowotny despegaron de Achmer en una misión de interceptación de una fuerza de bombarderos estadounidenses. Era la primera vez que un grupo de Me 262 entraba en combate. Los reactores eran muy vulnerables en el momento del despegue, debido al tiempo que necesitaban para alcanzar la velocidad de combate. El teniente Urban Drew, del 361º Grupo de Caza de la USAAF, vio dos Me 262 ganando altura bajo él y picó contra ellos con su P-51 Mustang. Los alcanzó cuando aún estaban acelerando y derribó ambos aviones sin mucha dificultad. Un tercer reactor caería posteriormente en un enfrentamiento con los cazas de escolta. La primera misión del Kommando Nowotny concluyó con la pérdida de tres de los cinco aviones y la muerte de uno de los pilotos. El comienzo de la aviación de caza a reacción no pudo ser menos prometedor.

- Se suele considerar a Kurt Welter el mayor as de caza a reacción de todos los tiempos. Volando con un Me 262 en una unidad de caza nocturna, reclamó el derribo de al menos veintisiete De Havilland Mosquito entre enero y abril de 1945. En realidad parece que fue uno de los casos de overclaiming más espectaculares de la Luftwaffe. Comparando sus reclamaciones con los registros de pérdidas de la RAF, tan solo se pudo confirmar el derribo de tres Mosquitos. Otros continúan siendo dudosos, y muchos son evidentemente falsos, como los tres Mosquitos que dijo haber derribado la noche del 21 de febrero o los dos del 18 de abril (en ambas fechas, los británicos no perdieron ningún Mosquito sobre Alemania). Welter sobrevivió a la guerra. Murió en marzo de 1949 en un accidente de automóvil.

- El 9 de abril de 1945 Hans Mutke despegó del campo de aviación de Lagerlechfeld, la escuela de vuelo de Messerschmitt en Baviera, para un vuelo de entrenamiento a gran altitud en un Me 262, el primer caza a reacción operativo de la historia. Cuando había alcanzado una altura de 12.000 metros, escuchó por la radio a su instructor avisando de que un Mustang estadounidense se acercaba a ellos. Mutke descendió a toda potencia del motor. En medio del picado el Me 262 comenzó a vibrar. El temblor de hizo más intenso hasta que el velocímetro alcanzó el límite de la escala y Mutke perdió el control del aparato. Tras una agónica lucha, consiguió reducir la velocidad y recuperar el control. Al aterrizar descubrió que su avión tenía las alas deformadas y que muchos remaches habían desaparecido. Multke aseguró ser el primer piloto de la historia en superar (accidentalmente) la barrera del sonido. Su afirmación es imposible de demostrar.