La imagen de la guerra

suribachi
El monte Suribachi es un volcán inactivo de 168 metros de alto que se encuentra en el extremo sur de la pequeña isla de Iwo Jima, unido al resto de la isla por un istmo de apenas 900 metros de ancho. En los meses de febrero y marzo de 1945 la isla de Iwo Jima, a media distancia entre Japón y los aeródromos de las Marianas desde donde operaban los B-29 norteamericanos, se convirtió en el escenario de una de las batallas más sangrientas de la guerra en el Pacífico. El general Kuribayashi, comandante de la guarnición japonesa, había previsto que los estadounidenses desembarcarían en la costa suroriental y que en poco tiempo las fuerzas situadas en el monte Suribachi quedarían aisladas del resto de las fuerzas japonesas. Por ello puso a 2.000 hombres (del total de 21.000 de que disponía) bajo el mando independiente del coronel Atsuchi con unas órdenes muy sencillas: resistir el mayor tiempo posible (renunciando a cargas banzai) hasta la muerte. Las encrespadas laderas del monte, de roca volcánica, estaban atestadas de blocaos, fortines, cuevas y puestos de ametralladoras y de artillería. El 19 de febrero, el mismo día del desembarco norteamericano (en el lugar en el que Kuribayashi había previsto), fuerzas del 28º regimiento de la 5ª División de Marines ocuparon el istmo, y a la mañana siguiente comenzaron el ataque al monte.

El 23 de febrero, el cuarto día de una sangrienta lucha en las laderas del volcán, un grupo de unos 40 hombres mandados por el teniente Hal Schrier ascendió hasta llegar al borde del cráter. En medio de un intercambio de disparos y lanzamiento de granadas de mano algunos de ellos ataron una bandera que llevaban a un trozo de tubería que encontraron entre los restos de una estación de radar japonesa destruida por los bombardeos. La bandera norteamericana fue izada en la cima del monte Suribachi. Eran las diez y veinte de la mañana.

Fotografía de los hombres de teniente Schrier subiendo a la cima del monte Suribachi con la primera bandera. Está firmada por el sargento Louis Lowery, fotógrafo del Cuerpo de Marines:

suribachi schrier
Fotografía tomada por el sargento Lowery, el fotógrafo de los Marines que acompañaba a la patrulla de Schrier, y que recoge el izado de la primera bandera en la cima del monte Suribachi:

suribachi lowery
Curiosamente esta fotografía, la del izado de la bandera original, sí que era una composición. Lowery pidió al marine Jim Michels que se pusiese en primer plano, en posición de alerta con su carabina M1, para dar un toque de dramatismo a la escena. Y tuvieron que repetir el posado porque a Lowery se le acabó el carrete.

Eso sí, el peligro era real. Momentos después un grupo de japoneses salió de una cueva y hubo un intercambio de disparos y lanzamientos de granadas.

El fotógrafo de Associated Press Joe Rosenthal se encontraba en el puesto de mando del 28º regimiento cuando se enteró de que una patrulla estaba escalando el volcán con una bandera. Acompañado de un camarógrafo y un fotógrafo del Cuerpo de Marines, el sargento Bill Genaust y Bob Campbell, decidió ir tras ellos hasta la cima. A medio camino un grupo de marines que bajaba les informaron de que la bandera ya había sido izada, y que uno de ellos, el sargento Lou Lowery, ya había fotografiado el momento. Decidieron seguir la ascensión de todas formas y tomar la imagen de la bandera ondeando en la cima. Al poco tiempo de llegar, hacia el mediodía, vieron llegar a otro grupo de marines con un trozo de tubería y otra bandera de mayor tamaño para sustituirla por la anterior. La bandera se la habían pedido en la playa de desembarco al capitán de la LST 779 (LST significa Landing Ship Tanks, "barco de desembarco de tanques"). Subido a unos sacos terreros para compensar el desnivel del terreno, Rosenthal capturó la escena del izado de la segunda bandera. Por la tarde envió por radiofoto las fotografías que había tomado en el día, y al día siguiente la del izado de la bandera estadounidense en el monte Suribachi ya era portada de la mayoría de los diarios norteamericanos.

La imagen se hizo famosa enseguida, y también al poco tiempo comenzaron las acusaciones de que se trataba de una foto preparada, algo en lo que el propio Rosenthal tuvo parte de culpa a causa de un malentendido. Nueve días después regresó a Guam sin saber la fama que había conseguido su fotografía. Cuando entró en el centro de prensa empezó a recibir felicitaciones por su foto de “la bandera”, y alguien le preguntó si era una composición. El respondió que sí, pero creía que todo el mundo se estaba refiriendo a una fotografía posterior en la que salía el grupo de marines vitoreando bajo la bandera. Hay una prueba irrefutable de que no fue un montaje: Bill Genaust, el cámara de los Marines, filmó toda la escena del izado de la bandera. Genaust murió en Iwo Jima el mismo día en que Rosenthal llegaba a Guam, acribillado a balazos en el interior de una cueva que estaba inspeccionando junto con una patrulla de marines.

Rosenthal en la cumbre del monte Suribachi, en una fotofrafía tomada por Bob Campbell, el otro fotógrafo que le acompañaba:

suribachi rosenthal
La fotografía que causó el malentendido, en la que los marines posan bajo la bandera:

suribachi flag
Los seis marines que salen en la fotografía eran, de izquierda a derecha, soldado de 1ª Ira Hayes, soldado de 1ª Franklin Sousley, sargento Michael Strank, sanitario de 2ª John H. Bradley, soldado de 1ª Rene A. Gagnin, y cabo Harlon M. Block. El sanitario John Bradley fue el primero en abandonar Iwo Jima, cuando fue evacuado a un hospital de Hawaii con heridas de metralla en ambas piernas sólo unos días después. Tres de ellos nunca llegaron a ver la fotografía que les hizo famosos: Strank y Block murieron en Iwo Jima el 1 de marzo, en un combate en el que también resultó herido Gagnon (Strank cayó por fuego amigo, alcanzado por un proyectil de la artillería naval norteamericana). Sousley murió el 21 de marzo, cuando la batalla estaba terminando, por el disparo de un francotirador japonés. Los tres supervivientes fueron utilizados por el gobierno estadounidense en misiones de propaganda, haciendo giras por todo el país para recaudar fondos y mantener la moral de la población. Gagnon quiso aprovechar su popularidad, y llegó a probar suerte como actor, pero su fama fue efímera. Acabó trabajando de empleado de limpieza, y murió de un infarto en 1979, a los 54 años de edad. Vivió mucho tiempo amargado y con problemas con el alcohol, olvidado por casi todos. Bradley, por el contrario, huyó siempre de la fama, y se dedicó a dirigir el negocio familiar, una funeraria. Murió en 1994. El más famoso fue Ira Hayes, un indio de la tribu Pima de Arizona. Se convirtió en una celebridad, y llegó a participar también en una película, representándose a sí mismo (Arenas de Iwo Jima, de John Waine), pero no consiguió superar las experiencias vividas en la guerra. Atormentado por los recuerdos murió alcoholizado diez años después de la batalla, en 1955, con sólo 32 años de edad.

Rosenthal ganó el premio Pulitzer, la foto que tomó en el monte Suribachi le reportó fama y dinero, aunque nunca volvió a tener un éxito ni remotamente parecido en su carrera profesional. Siempre dijo que el reconocimiento tenía que compartirlo con Lou Lowery, el fotógrafo de los Marines que llegó al izado de la primera bandera (fueron amigos de por vida). Murió en agosto del año pasado, a los 94 años. Su fotografía fue para muchos estadounidenses la imagen de la guerra, se reprodujo en sellos, carteles e infinidad de productos. Una estatua que reproduce la imagen se encuentra en el Cementerio Nacional de Arlington, en memoria a los caídos del Cuerpo de Marines.

suribachi arlington

Fuentes:
Derrick Wright: La batalla de Iwo Jima.
Manuel Leguineche: Recordad Pearl Harbor.
Jesús Hernández: Las 100 mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial.
http://www.iwojima.com/clips/index.htm
http://www.elmundo.es/magazine/2006/370/1161963613.html


La batalla del Mar del Coral

En la primavera de 1942 la Marina Imperial se sentía victoriosa, y no era para menos. En los primeros meses de la guerra los japoneses habían conquistado Malasia, Birmania, Filipinas y las Indias Orientales Holandesas, con pérdidas mínimas y a menudo adelantándose a los tiempos previstos. La marina de guerra japonesa había perdido tan solo 23 barcos, la mayoría unidades menores y ninguno con categoría superior a destructor, a cambio de haber acabado con la presencia de la Royal Navy en Extremo Oriente y haber dado un golpe que parecía mortal a la Flota del Pacífico estadounidense. A comienzos de mayo, con todos sus objetivos iniciales alcanzados, los estrategas de la Marina Imperial tuvieron que decidir la dirección que tenía que tomar el avance japonés. Había dos posiciones enfrentadas: El Estado Mayor de la Marina Imperial, con el almirante Nagano al frente, era partidario de continuar la expansión territorial, bien al oeste, hacia la India y Ceilán, o bien al sur, contra Australia. Por el contrario, el almirante Yamamoto y el Estado Mayor de la Flota Combinada defendían que para asegurar el dominio en el Pacífico el primer objetivo tenía que ser la destrucción de los portaaviones estadounidenses. Para ello había que planificar operaciones contra el perímetro defensivo de las Hawai para atraer a la flota estadounidense, forzarla a presentar batalla y destruirla.

Los planes del Estado Mayor de la Marina se vieron limitados por la resistencia del Ejército a desviar más recursos del continente al Pacífico. La estrategia a seguir según el Estado Mayor del Ejército tenía que ser reforzar el perímetro defensivo consolidando las conquistas logradas hasta el momento y dar prioridad a la guerra en China. Finalmente se llegó a una solución de compromiso, se abandonaron los ambiciosos planes de conquista de Australia y la India, y la estrategia inicial se modificó para acabar siendo un plan de avance hacia el sur a través de las islas de Melanesia para lograr el aislamiento de Australia. El objetivo inicial era completar la conquista de Nueva Guinea, y desde allí seguir avanzando por la línea de archipiélagos que se extienden frente a las costas orientales de Australia: las Salomón, Nuevas Hébridas y Nueva Caledonia, y a continuación Fidji y Samoa.

La mayor parte de Nueva Guinea estaba ya en manos de los japoneses. Los aliados tan sólo se mantenían en el sureste de la isla. Allí, defendida por tropas australianas, se encontraba Port Moresby, un puerto de gran valor estratégico porque con su captura los japoneses amenazarían directamente el norte de Australia y tendrían una base desde la que cubrirían posteriores avances por el Pacífico occidental. El primer objetivo japonés iba a ser completar la conquista de Nueva Guinea con un desembarco en Port Moresby. El plan recibió el nombre de Operación Mo.

En abril ya estaban en curso los preparativos para los desembarcos en el sur de Nueva Guinea, cuando el día 18 tuvo lugar la incursión de Doolittle sobre Tokio. El bombardeo de Tokio reforzó la posición de Yamamoto, y convenció a Estado Mayor de la Marina de que había que acabar con la amenaza estadounidense antes de continuar el avance hacia el sur. A comienzos de mayo comenzaron los preparativos para la ocupación de Midway y las Aleutianas, siguiendo los planes de Yamamoto de atacar el perímetro defensivo estadounidense para obligar a la US Navy a presentar batalla. La fecha prevista para el inicio de las operaciones era comienzos de junio.

Pero los preparativos para la Operación Mo estaban demasiado avanzados para cancelarlos, de hecho el desembarco en Port Moresby ya se habría realizado si no hubiese sido porque la presencia de portaaviones estadounidenses en el Pacífico suroccidental (en concreto los informes de inteligencia situaban allí al Saratoga) obligó a aplazarlo para que se uniesen en Truk a las fuerzas destinadas a la zona los portaaviones Zuikaku y Shokaku, que regresaban de realizar operaciones en el Índico. La decisión de seguir con los planes contra Port Moresby al mismo tiempo que se preparaban las operaciones contra Midway y las Aleutianas provocó una peligrosa dispersión de las fuerzas de la Marina.

Fotografía del Shokaku en septiembre de 1941, días después de su entrada en servicio:

shokaku
Imagen de la cubierta del Zuikaku en abril de 1942, durante su misión en el Océano Indico:

zuikaku
El plan consistía en dos desembarcos, en Port Moresby y Tulagi, una isla situada en el otro extremo del paso de Guadalcanal, en las Salomón meridionales. Ambos objetivos darían a los japoneses el control del Mar del Coral, amenazarían directamente Australia (que quedaría al alcance de los bombarderos con base en Port Moresby) y permitirían a los japoneses proteger el posterior avance hacia las Nuevas Hébridas y Nueva Caledonia.

Bajo el mando del vicealmirante Shigeyoshi Inoue, comandante de la 4ª Flota, se reunieron las fuerzas japonesas, que a continuación se dividieron en cinco grupos. El menor de ellos era el grupo de desembarco en Tulagi, formado por un transporte y varias unidades menores protegidos por los destructores Kikuzuki y Yuzuki. El grupo de desembarco en Port Moresby lo formaban 11 transportes y unidades menores, con la protección de la 6ª División de destructores, formada por el crucero ligero Yubari y los destructores Oite, Asanagi, Uzuki, Mutsuki, Mochizuki y Yayoi. Un tercer grupo, al mando del contraalmirante Goto, sería el encargado de proteger los desembarcos, primero en Tulagi y luego en Port Moresby. Estaba formado por el portaaviones ligero Shoho, los cruceros pesados Aoba, Kinugasa, Kako y Furutaka, y el destructor Sazanami. Otro grupo de protección, de menor importancia, compuesto por el portahidroaviones Kamikawa Maru, los crucero ligeros Tenryu y Tatsuya y tres cañoneros, tenía como misión organizar una base de apoyo en las islas Luisiadas. Por último, la Escuadra de Portaaviones de Ataque sería la encargada de enfrentarse a la flota estadounidense; estaba mandada por el vicealmirante Takagi, y formaban parte de él los dos portaaviones de escuadra Shokaku y Zuikaku, los cruceros pesados Myoko y Haguro, los destructores Ariake, Yugure, Shiratsuyu, Shigure, Ushio, y Akebono, y el buque cisterna Toho Maru.

Vicealmirante Shigeyoshi Inoue, comandante de la 4ª Flota:

Shigeyoshi Inoue
Según el plan japonés la ocupación de Tulagi, prevista para el 3 de mayo, y el establecimiento allí de una base de hidroaviones, facilitaría los movimientos de la flota japonesa, dificultando su localización por los vuelos de reconocimiento estadounidense y sirviendo de base avanzada para localizar a su vez cualquier fuerza naval enemiga que se dirigiese a la zona de operaciones. A continuación el grupo de apoyo del contraalmirante Goto se dirigiría a Port Moresby para dar cobertura a la fuerza de desembarco. Inoue esperaba que la flota estadounidense acudiese a hacer frente al desembarco, lo que aprovecharían los japoneses para atraparla en una maniobra de tenaza, con la escuadra de Goto al oeste y la fuerza de ataque del vicealmirante Takagi al este, cubriendo así a la flota de desembarco en su camino a Port Moresby. A pesar de que el plan preveía que la flota estadounidense contase con la ayuda de la aviación con base en tierra de Australia Septentrional, no sería suficiente para frenar a la fuerza de invasión ni para evitar la destrucción de la flota estadounidense.

Con lo que no contaban los japoneses era con que los estadounidenses conocían los movimientos de su flota gracias a que habían logrado descifrar el código de comunicaciones de la Marina Imperial. Cuando el almirante Chester Nimitz, comandante en jefe de la Flota del Pacífico, supo que grandes fuerzas japonesas se dirigían al Mar del Coral dedujo que el objetivo era Port Moresby. El problema de Nimitz no era por tanto saber el lugar ni el momento en el que el enemigo iba a atacar, sino reunir una fuerza lo suficientemente poderosa como para poder hacerle frente. En ese momento sólo tenía dos portaaviones a su disposición, el Yorktown y el Lexington (el Saratoga estaba en reparaciones tras haber sido alcanzado por un torpedo lanzado por el submarino japonés I-16 el 2 de enero, y el Enterprise y el Hornet estaban regresando de participar en la incursión de Doolitle contra Tokio, y no podrían llegar a tiempo al Mar del Coral). Además, en contra de lo que creían los japoneses, la rigidez en el mando aliado impidió que Nimitz pudiese disponer para la batalla de la aviación con base en tierra estadounidense o australiana. En ambos bandos la protagonista fue casi exclusivamente la aviación embarcada en sus portaaviones.

Los dos portaaviones de los que disponía Nimitz contaban con sus respectivas Task Forces, (“fuerzas de tareas”o fuerzas operativas): La 17ª Task Force, mandada por el contraalmirante Frank Jack Fletcher, estaba formada por el Yorktown, los cruceros pesados Astoria, Chester y Portland, los destructores Hammann, Anderson, Russell, Walke, Morris y Sims y el buque cisterna Neosho. La 11ª Task Force, además del Lexington, contaba con los cruceros pesados Minneapolis y New Orleans y los destructores Phelps, Dewey, Farragut, Aylwin y Monaghan. La mandaba el contraalmirante Aubrey Fitch. La 17ª y la 11ª Task Forces partieron de Tonga y Pearl Harbor, respectivamente, para unirse en el Mar del Coral y buscar y destruir a la flota japonesa que se dirigía a Port Moresby. A la 11ª Task Force y la 17ª Task Force se les unieron dos cruceros pesados australianos de la 44ª Task Force, el Australia y el Hobart, junto con el crucero pesado estadounidense Chicago y el destructor Perkins, mandados por el contraalmirante australiano J. C. Crace. Todas estas unidades quedaron bajo el mando del contraalmirante Fletcher con el nombre conjunto de 17ª Task Force.

Frank Jack Fletcher, comandante de la 17ª Task Force:

Frank Jack Fletcher
El día 3 de mayo, antes de que las Task Forces 11ª y 44ª pudiesen unirse a Fletcher, este recibió la información de que los japoneses estaban desembarcando en Tulagi, al sur de las islas Salomón. Sin esperar a reunirse con ellas dio orden de dirigirse inmediatamente a Tulagi con el Yorktown, tres cruceros pesados y cinco destructores, dejando atrás al buque tanque Neosho y al destructor Russell. Pero los japoneses también dividieron sus fuerzas: siguiendo los planes preestablecidos, el grupo del contraalmirante Goto (formado por el portaaviones de escolta Shoho, cuatro cruceros pesados y un destructor) abandonó Tulagi tras apoyar el desembarco, para dirigirse a Port Moresby, mientras que la flota principal de portaaviones permanecía al norte de Bougainville.

El cuatro de mayo, a las 6,30 horas, 12 torpederos Devastator y 28 bombarderos en picado Dauntless despegaron del Yorktown para lanzar el primer ataque, dirigido contra las fuerzas japonesas que desembarcaban en la bahía de Tulagi. En el curso de tres ataques a lo largo de la mañana los estadounidenses lograron dañar el destructor Kikizuki y hundir tres dragaminas y cuatro lanchas de desembarco. Sin embargo llegaron demasiado tarde para evitar el desembarco y la conquista de la isla, y para encontrar al grupo de Goto, que había partido el día anterior camino de Port Moresby.

Bombarderos en picado SBD Dauntless del Yorktown regresan al portaaviones después de atacar a las fuerzas de desembarco japonesas en Tulagi:

dauntless tulagi
A continuación, la Task Force del Yorktown se dirigió al sur para encontrarse con el resto de la flota. Los ataques contra la fuerza de desembarco en Tulagi habían alertado a los japoneses de la presencia de portaaviones enemigos en el Mar del Coral, pero el mal tiempo impidió que la Escuadra de Portaaviones de Takagi saliese en su busca a tiempo de alcanzar al Yorktown. El día siguiente, el 5 de mayo, Fletcher por fin se reunió con Fitch y Crace. Mientras que formación japonesa de Takagi se dirigía hacia el sur en busca de los portaaviones enemigos, los estadounidenses dedicaron el día a reabastecerse, convencidos de que los japoneses estaban todavía muy al norte.

Aviones y tripulaciones en la cubierta del Zuikaku, 5 de mayo:

zuikaku coral sea
El día 6 los portaaviones japoneses ya estaban en el Mar del Coral. Fletcher reorganizó sus fuerzas preparándose para la batalla. Puso los portaaviones Yorktown y Lexington junto a los destructores Morris, Anderson, Hammann y Russell al mando de Fitch; creó una fuerza de ataque al mando del contraalmirante Kinkaid formada por los cruceros pesados Minneapolis, New Orleans, Chester y Portland, el crucero ligero Astoria y los destructores Phelps, Dewey, Farragut, Aylwin y Monagham; y al mando de Crace dejó una fuerza de reserva con los cruceros pesados Australia, Hobart y Chicago, y los destructores Perkins y Walke.

Por parte japonesa, la formación de portaaviones de Takagi seguía en dirección sur, llegando a estar a sólo 70 millas de la escuadra estadounidense, pero el deficiente reconocimiento aéreo de ambos bandos impidió que la batalla comenzase ese mismo día. Mientras, la flota de invasión que se dirigía a Port Moresby continuaba dirección sur, hacia el canal Jomard, y el grupo de apoyo de Goto, con el portaaviones de escolta Shoho, se encontraba al sur de Bougainville, donde fue localizado por bombarderos norteamericanos, recibiendo varios ataques aéreos sin consecuencias.

La auténtica batalla comenzó el día siguiente, 7 de mayo. A las 7,30 horas un avión de reconocimiento japonés informó que había localizado un portaaviones y un crucero al este de la escuadra de Takagi. Los japoneses lanzaron un ataque con todos sus aviones contra lo que resultaron ser el buque tanque Neosho y el destructor Sims. Ambos buques fueron hundidos, pero el error en el reconocimiento y el ataque japonés contra dos unidades menores permitieron a los portaaviones estadounidenses librarse del ataque de los japoneses mientras se enfrentaban a la flota de invasión de Port Moresby.

Bombarderos en picado japoneses Aichi D3A ("Val", según la nomenclatura aliada) se dirigen a la posición en la que creyeron haber localizado un portaaviones estadounidense, 7 de mayo:

val coral sea
El Neosho es abandonado ardiendo tras el ataque de los bombarderos en picado japoneses:

neosho
Al alba Fletcher había ordenado dividir sus fuerzas, enviando la fuerza de reserva de Crace al noroeste para detener la flota de invasión de Port Moresby mientras el resto de la 17ª Task Force se dirigía al norte para buscar el enfrentamiento con los portaaviones japoneses. De nuevo Fletcher tuvo la suerte de su lado, cuando los aviones japoneses con base en tierra localizaron el grupo de Crace y se concentraron en atacarlo, sin molestar a la fuerza principal estadounidense. A lo largo del día los buques de Crace recibieron tres ataques de bombarderos y torpederos japoneses con base en Rabaul, e incluso sufrieron otro ataque de bombarderos B-26 estadounidenses de la base de Townsville que los habían tomado por japoneses. Sin embargo esa noche los estadounidenses pudieron retirarse hacia el sur, sin haber sufrido daños y tras haber obligado a la flota de invasión de Port Moresby a dar media vuelta, ya que Inoue, al recibir noticias de la situación de las formaciones de Crace y Fletcher (que había sido localizado por los aviones de reconocimiento del Shoho), dio orden a la fuerza de invasión de alejarse del canal de Jomard y mantenerse fuera de peligro mientras las formaciones estadounidenses eran destruidas.

La fuerza de reserva de Crace atacada por la aviación japonesa, el 7 de mayo. En primer término el HMAS Australia:

hmas australia
Mientras tanto, los portaaviones estadounidenses también habían hecho despegar sus aviones de reconocimiento a primera hora de la mañana, y un aparato del Yorktown había creído localizar una formación de dos portaaviones y cuatro cruceros pesados. Fletcher ordenó un ataque masivo contra ellos, creyendo que había encontrado la escuadra de Takagi, para encontrarse con que se trataban en realidad de los dos cruceros ligeros y dos de las cañoneras del grupo de apoyo del portahidroaviones Kamikawa Maru, al mando del contraalmirante Marushige. Sin embargo, Fletcher ordenó continuar con el ataque, suponiendo que se localizarían otros objetivos más importantes en la misma zona. Y efectivamente, hacia las 11,00 horas, un grupo de Dauntless del Lexington avistó cerca de la isla de Misima una formación de un portaaviones acompañado de varios cruceros y destructores, 35 millas al sudeste de su objetivo inicial (los cruceros y las cañoneras de Marushige que habían descubierto anteriormente). Se trataba del grupo de apoyo del contraalmirante Goto, encabezado por el portaaviones de escolta Shoho. Sometido a un ataque masivo de bombarderos y torpederos, el Shoho se incendió en cuestión de minutos, sin tener tiempo de maniobrar para lanzar sus cazas. Hacia las 11,35 horas de la mañana, tras ser alcanzado por 7 torpedos y 13 bombas, el Shoho se hundió. Más de la mitad de su tripulación murió. Fue la mayor pérdida que había tenido la Marina Imperial desde el comienzo de la guerra.

Portaaviones japonés Shoho atacado en la mañana del 7 de mayo. En la parte inferior derecha de la imagen se puede ver un TBD Devastator. Fotografía tomada desde un torpedero del Yorktown:

shoho coral sea
Fletcher, creyendo erroneamente que había acabado con uno de los dos portaaviones de escuadra japoneses, sin embargo ordenó no continuar con los ataques a la formación de Goto, pensando que el otro portaaviones estaría cerca y que los japoneses conocían la posición de su escuadra. Así que se retiró hacia el oeste esperando a que apareciese la flota de invasión (ya que desconocía que había recibido orden de retirarse). Esa noche el comandante de los portaaviones de Takagi, el contraalmirante Chuichi Hara, ordenó un ataque nocturno a los portaaviones de Fletcher, a cargo de 27 aviones. Takagi confiaba en el entrenamiento de sus pilotos para el vuelo nocturno, que ya le había dado muy buen resultado en la batalla del Mar de Java, donde sus hidroaviones consiguieron mantener contacto con la flota enemiga durante la noche. Pero en esta ocasión los japoneses no lograron localizar los portaaviones estadounidenses, y muchos fueron derribados por los cazas norteamericanos provistos de radar, se desorientaron y desaparecieron en el océano, o cayeron al mar en la maniobra de aterrizaje nocturno. Los japoneses perdieron 21 de los 27 aviones.

Tras el fracasado ataque nocturno japonés ambos bandos se limitaron a esperar las primeras luces del día para lanzar sus aviones de reconocimiento. Ambos sabían que los portaaviones del enemigo se encontraban próximos, y que ese día se entablaría la batalla definitiva. Si uno de los dos bandos hubiese localizado al anemigo antes que el otro habría sido una ventaja posiblemente decisiva, sin embargo no ocurrió así. Los aviones de reconocimiento japoneses encontraron a los portaaviones estadounidenses prácticamente al mismo tiempo que sus propios portaaviones eran localizados por los aparatos enemigos.

Un Aichi D3A despega del Zuikaku la mañana del 8 de mayo para atacar a los portaaviones estadounidenses. Posiblemente se trate del avión del líder del grupo de bombardeo, el teniente Tamotsu Ema:

zuikaku coral sea
A las 9:00 horas comenzaron a despegar los torpederos y bombarderos del Yorktown y el Lexington para atacar los portaaviones japoneses. El Zuikaku había quedado oculto por una cortina de lluvia, por lo que el ataque norteamericano se centró en el otro portaaviones, el Shokaku, localizado en primer lugar por los bombarderos del Yorktown, que esperaron la llegada de los torpederos para lanzar un ataque combinado. Sin embargo, el ataque de bombarderos en picado y torpederos, aunque bien ejecutado, no pudo dejar fuera de combate al portaaviones japonés. Ninguno de los torpedos dio en el blanco, y el buque tan sólo fue alcanzado por dos bombas, una de las cuales provocó un incendio en un depósito de combustible. A pesar del incendio, los aviones todavía podían aterrizar en el portaaviones, aunque no podían despegar. En una segunda oleada, nuevamente ningún torpedo dio en el blanco, pero el Shokaku fue alcanzado por una tercera bomba. A pesar de eso, los daños en el portaaviones japonés no eran excesivamente graves. El incendio fue rápidamente controlado, sus aviones fueron transferidos al Zuikaku, y el Shokaku recibió orden abandonar la formación y dirigirse a Truk.

El Shokaku maniobra para tratar de protegerse del ataque de los bombarderos y torpederos estadounidenses, pero no puede evitar ser alcanzado por varias bombas:

shokaku alcnnzado
shokaku alcnnzado
Casi de forma simultánea al ataque estadounidense los aviones japoneses realizaban su propio ataque contra los portaaviones de la 17ª Task Force. El Yorktown salió relativamente bien parado: logró esquivar todos los torpedos que le lanzaron, y tan sólo recibió el impacto de una bomba, que atravesó la cubierta de vuelo matando a 69 tripulantes, aunque no provocó daños como para impedir las operaciones de vuelo. El Lexington, atacado simultaneamente por las dos bandas y menos maniobrable que el Yorktown, fue alcanzado por dos torpedos, uno a babor y otro a estribor. Además dos bombas impactaron en la cubierta. En un principio no parecía que el Lexington hubiese recibido daños irreparables, las máquinas continuaban funcionando, la cubierta de vuelo siguió operativa, y los incendios estaban siendo controlados.

La batalla había terminado, y ambos bandos se creían victoriosos. Los pilotos japoneses regresaron a sus portaaviones anunciando que habían hundido dos portaaviones estadounidenses. Por su parte, Fletcher informó que sus únicas pérdidas habían sido un destructor y un petrolero, a cambio de un portaaviones japonés y varias unidades menores. La situación en el Lexigton parecía controlada. Pero de repente, hacia las 12:45, una serie de explosiones en cadena causada por la combustión de vapores de combustible provocó una serie de grandes incendios en el Lexigton que fue imposible de controlar.

Una de las grandes explosiones que incendiaron el Lexington:

lexington
Tras cuatro horas y media de agonía, se dio la orden de abandonar el buque. Una vez la tripulación hubo trasbordado a los destructores que habían acudido en su auxilio, el destructor Phelps lanzó una serie de cinco torpedos al portaaviones en llamas, hundiéndolo definitivamente.

La tripulación del Lexington abandona desesperada el portaaviones:

hundimiento lexington
Supervivientes del Lexigton son rescatados por un crucero, posiblemente el Minneapolis:

lexington mar del coral
A pesar de que los pilotos japoneses habían informado del hundimiento de los dos portaaviones estadounidenses, el almirante Inoue decidió aplazar el desembarco en Port Moresby, porque temía la acción de los aviones con base en tierra, y no estaba seguro de poder dar la cobertura aérea necesaria con los aviones que habían sobrevivido a la batalla. Takagi quería continuar la batalla por la noche, sin saber que Fletcher había dado orden de retirarse al sureste, pero Inoue se opuso. A última hora del día Yamamoto anuló las órdenes de Inoue y le ordenó localizar y destruir al resto de la flota estadounidense, pero para entonces ya era tarde y la 17ª Task Force estaba fuera del alcance de Inoue.

La flota de invasión de Port Moresby dio media vuelta definitivamente, con lo que desde el punto de vista estratégico la batalla supuso una victoria estadounidense. A pesar de la ocupación de Tulagi, fracasaron los planes japoneses de conquista del sur de Nueva Guinea, y quedó interrumpido el avance hacia el sur que ponía en peligro las rutas del Pacífico Sur y la propia Australia. En cuanto al resultado material, el hundimiento del Shoho y algunas unidades menores eran unas pérdidas mucho menos significativas que las norteamericanas, el Neosho, el Sims, y sobre todo el Lexington. El resultado de la batalla (habría que decir el resultado supuesto por los japoneses, que estaban seguros de haber hundido los dos portaaviones estadounidenses) fue lo que decidió finalmente a los estrategas de la Marina Imperial a tratar de dar el golpe definitivo a la US Navy en Midway. Sin embargo, los daños sufridos en el Shokaku y las pérdidas en el grupo aéreo del Zuikaku impidieron a ambos portaaviones participar en la batalla de Midway un mes después, donde pudieron haber tenido un peso decisivo.

La batalla del Mar del Coral fue la primera batalla naval de la historia en la que ambas flotas no llegaron a estar en ningún momento a la vista una de otra, enfrentándose únicamente a través de sus aviones embarcados.


Fuentes principales:

http://www.panzertruppen.org/ww2p/1942p/coral.html
http://www.de1939a1945.bravepages.com/batallas/001mardelcoral.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_del_Mar_de_Coral
http://www.answers.com/topic/battle-of-the-coral-sea
http://www.cybermodeler.com/history/coralsea/coralsea.shtml
http://www.olive-drab.com/od_history_ww2_ops_battles_1942coralsea.php


Aliados del Eje (láminas Osprey)

Aliados de Alemania en el Frente Oriental y voluntarios extranjeros en la Wehrmacht.

























Germany's Eastern Front Allies 1941-45
Germany's Eastern Front Allies - Baltic Forces
Foreing Volunteers of the Wehrmacht 1941-45


La investigación atómica japonesa

Se sabe muy poco de las investigaciones atómicas japonesas durante la guerra. Hasta la década de los setenta no se conocía nada de ellas, y aún hay muchos puntos oscuros. El grupo principal de investigación estaba dirigido por Yoshio Nishima, un físico de prestigio, amigo de Niels Bohr, y uno de los grandes científicos japoneses de su época. Desde comienzos de los años treinta había estado investigando física de partículas en su laboratorio de Riken, construyendo su propio ciclotrón. Se puso varias veces en contacto con el Ejército, buscando financiación para su programa de física nuclear, y preocupado por que Japón se quedara atrás en la carrera hacia el arma atómica, que sospechaba que ya había empezado. Finalmente, en septiembre de 1940 el Ejército accedió a dar financiación al grupo de Nishima, con lo que Riken se convertió en una instalación militar, y el programa quedaba bajo el mando del general Takeo Yasuda. Su principal tarea fue la búsqueda de una técnica para el enriquecimiento de uranio (aumentar la proporción del isótopo U-235), para lo que se centraron en el método de difusión térmica gaseosa (que había sido desarrollado por los alemanes, pero que fue descartado por éstos por sus malos resultados, por lo que no se puede pensar que hubo intercambio de información en este tema). En general tuvieron que partir casi de cero, y antes de eso tuvieron que desarrollar técnicas que iban desde la prospección de uranio (se encontraron yacimientos en Corea) hasta su procesamiento. Finalmente construyeron una planta de separación de isótopos, que habría acelerado bastante el programa, pero fue destruida por un bombardeo en abril de 1945, cuando todavía no estaba operativa. Para evitar los bombardeos, que practicamente arrasaron Riken, todas las instalaciones se trasladaron a Konan, en Corea, donde siguieron trabajando hasta el final de la guerra y la ocupación soviética.

En cuanto a las perspectivas de futuro, se conoce un informe fechado en marzo de 1943, en el que se llegaba a la conclusión de que Japón tardaría diez años en desarrollar la bomba atómica, y que descartaba también que Estados Unidos la consiguiera a corto plazo. Al parecer habían descartado la fabricación de una bomba de U-235, por las dificultades en encontrar un método de separación de isótopos lo suficientemente bueno. Su objetivo era la construcción de un reactor de uranio y agua ordinaria como moderador, lo que habría precisado utilizar como combustible un uranio muy enriquecido. Utilizando un moderador más efectivo, como el agua pesada, no sería necesario enriquecer tanto el uranio. Pero Japón no disponía de medios para producir agua pesada.

Hubo además otro proyecto de investigación más modesto en la Universidad de Kioto, a cargo de la Armada. Sobre sus resultados aún hay menos información que del de Konan. Lo puso en marcha un grupo de investigadores vinculados a la universidad de Kioto, dirigidos por Bunsaku Arakatsu, un discípulo de Einstein. En el grupo estaba también el físico Hideki Yukawa, que en 1949 se convertiría en el primer japonés en ganar un Premio Nobel. En principio su objetivo era la construcción de reactores nucleares para la producción de energía y como fuente de propulsión, pero acabó abandonando esos proyectos para centrarse en la búsqueda de la bomba atómica. Durante años fue un proyecto al que no se dedicaron muchos recursos, y con unos objetivos no demasiado definidos. El doctor Nishina intentó varias veces unir el programa nuclear de la Armada con el suyo (dependiente del Ejército) para aprovechar mejor los escasos recursos, pero siempre se impuso la rivalidad entre las dos armas, y no hubo cooperación entre ambos grupos.

Hay otra versión, según la cual tras los bombardeos que dejaron fuera de combate las instalaciones de Riken en los primeros meses de 1945 el programa de la Armada ganó importancia. El grupo de Arakatsu aprovechó el trabajo del de Nishina (que había quedado parado temporalmente, hasta que volvieron a sus trabajos en Corea), y copiaron y mejoraron los sistemas de separación de isótopos por difusión térmica gaseosa que habían desarrollado en Riken. Al parecer llegó a entrar en funcionamiento una planta de enriquecimiento de uranio, aunque esto hay que tomarlo con reservas porque nunca se volvió a saber nada de ella. Pero parece que aumentó considerablemente la financiación del proyecto y las cantidades de óxido de uranio asignadas a la investigación.

De todas formas nunca se dio el salto de la fase de investigación a la del desarrollo industrial, en ninguno de los dos programas. Según algunos amantes de teorías conspiratorias, fue en Konan donde se construyeron todas las industrias e instalaciones necesarias para fabricar las bombas, e incluso llegaron a construir una y hacer una prueba atómica el 12 de agosto de 1945. Luego, los soviéticos ocuparon todas las instalaciones y se aprovecharon de ellas, manteniendo todo en secreto hasta hoy. Pero sólo hay que comprobar los números del proyecto Manhattan (coste, número de trabajadores, industrias implicadas...) para darse cuenta de que los japoneses no podían competir.

Como curiosidad, hace un tiempo escribí algo sobre la red Tô de espionaje japonés en Estados Unidos. Entonces estuve buscando en internet alguna fotografía de su director, el español Angel Alcázar de Velasco. En varias páginas (de esas que los protagonistas de El péndulo de Foucault llamarían diabólicas) encontré historias que hacían de Alcázar un superespía que transmitió a los japoneses todos los secretos de la bomba atómica. También hay historias de una supuesta prueba atómica japonesa el 12 de agosto de 1945. Lo cierto es que, aunque los japoneses se tomaron en serio la investigación atómica, estaban demasiado limitados por su escasez de recursos como para tener algún resultado a corto o medio plazo.


Fuentes:
Alwyn McKay: La construcción de la era atómica
http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_nuclear_weapon_program


Operaciones aerotransportadas japonesas en las Indias Orientales Holandesas

Menado

Las primeras operaciones aerotransportadas de las fuerzas paracaidistas japonesas en la guerra fueron en la Indias Orientales Holandesas. Su bautismo de fuego fue el ataque contra el campo de aviación de Menado, en las islas Célebes, el 11 de enero de 1942. El ataque fue realizado por el 1er Yokosuka SNLF (o Primera Fuerza Especial de Desembarco de la Marina), unidad formada el 20 de septiembre de 1941, en el Distrito Naval Yokosuka, en torno a un batallón de 520 paracaidistas. Era, por tanto, una unidad de la Marina Imperial. En un desembarco uno de los objetivos principales era siempre asegurar un campo de aviación para que los aviones basados en tierra pudiesen seguir apoyando las operaciones anfibias; para esas misiones fueron creadas las unidades paracaidistas de las Fuerzas Espaciales de Desembarco.

En Menado el asalto anfibio tuvo lugar primero, y fue apoyado por un asalto aerotransportado contra el aeródromo holandés. El ataque fue realizado por dos compañías del 1er Yokosuka mandadas por el comandante de la Marina Imperial Toyoaki Horiuchi. La primera oleada fue transportada desde Davao, en las Filipinas, por 28 aviones de transporte G3M del 1001º Daitai (batallón de transporte aéreo). Los paracaidistas japoneses saltaron a baja altura al sur de la ciudad aproximadamente a las 09h 00', sobre el campo de aviación de Langoan. Este asalto aéreo sorprendió completamente a los 1.500 defensores holandeses. Cuatro horas antes había empezado el ataque anfibio, y los holandeses habían dispersado sus fuerzas para hacerle frente en la península de Minahassa. Cuando los 324 paracaidistas japoneses descendieron se enfrentaron a tropas del KNIL (Koninklijk Nederlands Indisch Leger, Real Ejército de la Indias Orientales Holandesas) que defendían el perímetro externo del campo de aviación. Los defensores del KNIL, débilmente armados, fueron rápidamente aislados y eliminados por la mayor potencia de fuego de los japoneses, que contaban con varias ametralladoras ligeras. Los paracaidistas tuvieron que rechazar una serie de contraataques holandeses, sufriendo aproximadamente 130 bajas, entre muertos y heridos. El campo de aviación fue asegurado hacia las 10h 30', y a partir de ese momento el aeródromo capturado pudo ser utilizado por aparatos japoneses para apoyar las operaciones en tierra de la invasión. Al día siguiente, el 12 de enero, una segunda oleada de paracaidistas formada por 185 hombres del 1er Yokosuka, transportada por 18 aviones de transporte G3M se lanzó en la misma zona de salto que los anteriores para reforzar la defensa del campo de aviación. Para los defensores holandeses, que ya habían sido sorprendidos por la invasión anfibia, el salto de los paracaidistas japoneses supuso un golpe inesperado que acabó con su planificación defensiva y practicamente con su voluntad de resistencia. En Menado el 1er Yokosuka tuvo una cantidad de bajas enorme (más del 50% por todas las causas), que hizo que esta unidad paracaidista de la infantería de marina dejase de exitir como una fuerza ofensiva eficaz.

paracaidista japones
Lámina que representa el asalto del 1er Yokosuka SNLF en Menado; el paracaidista que está en primer término tiene un lanzagranadas Tipo 89, su compañero está armado con una carabina Meiji Tipo 38; al fondo se ve a otro paracaidista con una ametralladora ligera Nambu:

menado
Palembang

El éxito de la operación combinada de la Marina en Menado animó al ejército a utilizar su brigada paracaidista (creada solamente unos meses antes con el nombre de 1ª Fuerza Paracaidista del Ejército) en una operación contra Palembang, en la isla de Sumatra, una ciudad estratégica por sus refinerías de petróleo. De nuevo el objetivo principal sería un aeródromo, pero en esta ocasión el asalto aerotransportado precedería en más de 24 horas al ataque anfibio. La misión le fue asignada al 2º Regimiento de Asalto Paracaidista, una formación de cuatro compañías, con un total de 425 soldados, bajo el mando del coronel Seiichi Kume. El 1er Regimiento de Asalto permanecería de reserva en el campo de Haikow, en la isla de Hainan. La primera oleada consistía en aproximadamente 270 paracaidistas bajo el mando del comandante Niihara, provenientes del aeródromo capturado de Kahang, en la recién ocupada Malasia, que saltaron sobre el campo de aviación de Pangkalanbenteng (conocido como P1), una hora y media después del amanecer del 14 de febrero de 1942. Los hombres fueron transportados por 34 aviones Ki-56 de los 1º, 2º y 3er Chutai, más otros 18 Ki-21 del 98 Sentai de bombarderos pesados encargados de transportar los suministros. Esta fuerza aerotransportada fue escoltada por aparatos Ki-43 de los Sentai 59 y 64. Todas las unidades aéreas estaban bajo el mando combinado del mayor H. Shimbara. Había varias escuadrillas de la RAF operando en los aeródromos de Palembang, y un regimiento de artillería antiaérea de la RAF estaba destinado también entre las refinerías y los campos de aviación. Pese a ello la flota aérea no encontró oposición en el aire, y las fuerzas paracaidistas tomaron tierra sin pérdidas. Los japoneses trataron inmediatamente de tomar el objetivo (el aeródromo) pero fueron rechazados por las tropas del KNIL y la RAF (unos 260 hombres en total, aunque incluyendo personal de tierra de la RAF, pilotos, servidores de los antiaéreos, etc, una buena parte de ellos desarmados). Tras fracasar en su ataque los japoneses construyeron una barricada con vehículos volcados, cortando la carretera de Palembang, para impedir que llegasen refuerzos a los defensores del campo de aviación. Otro grupo de paracaidistas, 60 hombres bajo el mando del teniente Hose Nobutaka, saltaron en Pladjoe, varios kilómetros al oeste de P1, con la misión de asegurar una refinería de petróleo de la Royal Duch Shell. Hubo otro salto más, de un pequeño grupo de 30 hombres bajo el mando del coronel Sei-ichi Kume, el comandante del regimiento, al sudoeste del campo de aviación.

El número de bajas de las fuerzas japonesas era muy alto, y solamente habían tenido éxito en la toma de la refinería de Pladjoe. Allí consiguieron desactivar los explosivos que los holandeses habían colocado y lograron capturar la refinería intacta. Los hombres que atacaban el aeródromo estaban combatiendo entre dos fuegos, contra los defensores y contra los refuerzos que trataban de infiltrarse. La barricada cambió varias veces de manos durante el día. Al tiempo, los defensores de la base habían ido evacuando a los hombres que podían, empezando por los pilotos y las tripulaciones de la RAF, y a última hora quedaban apenas 60 defensores armados. Al día siguiente, el 15 de febrero, alrededor del mediodía, tuvo lugar el último salto de 94 paracaidistas japoneses sobre P1. Esta pequeña unidad de refuerzo estaba bajo el mando del teniente Ryo Morisawa. La llegada de estos hombres fue decisiva para que los defensores del aeródromo (que también habían sufrido numerosas bajas) se retirasen finalmente, entre rumores de nuevos ataques paracaidistas japoneses. Esa tarde, una vez capturado el aeródromo, los paracaidistas japoneses se dirigieron hacia la ciudad de Palembang, donde se encontraron con las tropas japonesas que habían desembarcado ya. Participaron en la captura del campo de aviación P2 (que no había sido atacado por paracaidistas porque los japoneses desconocían su existencia) y de las refinerías de Sungeigelong y Uyodiraf, en las afueras de Palembang. El combate agotó a los paracaidistas, que regresaron a su base después de dos semanas de operaciones, cuando la duración prevista de la misión había sido de 24 horas.

El resultado de la operación fue un éxito relativo. Finalmente los paracaidistas lograron hacerse con la victoria, aunque tardaron más de un día en capturar el aeródromo, y sufrieron una enorme cantidad de bajas (algo que se puede considerar habitual en las operaciones aerotransportadas). Además, en esta ocasión el objetivo no era capturar el aeródromo para poder ser utilizado posteriormente por los aviones japoneses: lo que se pretendía era dejar a la RAF sin una base desde la que operar para que no pudiese obstaculizar el desembarco previsto para el día siguiente. Pero los japoneses no conocían la existencia de un segundo campo de aviación en Palembang, el llamado P2. Los aviones británicos pudieron seguir atacando a la flota de invasión (hundieron un transporte japonés, el Otawa Maru), e incluso a los paracaidistas que combatían en P1, que sufrieron varios ataques de los Hurricanes de la RAF.

La lucha aérea fue caótica: Hubo casos de aviones británicos que se vieron obligados a aterrizar en P1 a pesar de los combates en tierra, con el combustible agotado y tras haber sido incapaces de encontrar el campo P2; al menos cuatro Hurricanes lograron repostar y despegar. Otros fueron derribados por los cazas japoneses encima del aeródromo, o se estrellaron en la selva tras agotar el combustible sin atreverse a intentar el aterrizaje. Se produjo un hecho curioso cuando los paracaidistas acababan de saltar: por encima de ellos pasó una formación de Hudsons del Escuadrón 84 de la RAF Los británicos se acababan de cruzar con un grupo de aviones que en un principio tomaron por Lockheed 14, pero en realidad eran los Ki 56 japoneses, los transportes de los paracaidistas (el Ki 56 era un modelo derivado del Lokheed 14 estadounidense). Los cazas japoneses no quisieron abandonar su misión de escolta de los transportes para atacar a los bombarderos británicos, y las dos formaciones enemigas se cruzaron en el aire sin entablar combate.

paracaidista japones
Paracaidistas del 2º Regimiento de Asalto Paracaidista en el aeródromo P1 de Palembang; la pistola es una Nambu Taisho Tipo 14:

palembang
Koepang

El salto sobre Menado del 1er Yokosuka fue considerado un éxito, a pesar del alto número de bajas. Eso llevó a la Marina a planificar una nueva operación aerotransportada, a cargo del 3er Yokosuka, sobre el Timor Occidental Holandés. La isla de Timor, en el este de la actual Indonesia, estaba dividida políticamente: la parte occidental formaba parte de las Indias Orientales Holandesas, mientras que el Timor Oriental era colonia portuguesa. La parte holandesa de la isla estaba defendida por tropas australianas y del KNIL. La misión consistiría una vez mas en capturar un campo de aviación enemigo (el aeródromo de Penfui) para apoyar una invasión anfibia. El 3er Yokosuka SNLF estaba mandado por el vicecomodoro Koichi Fukumi, y contaba aproximadamente con 630 hombres.

A primera hora de la mañana del 20 de febrero de 1942 la primera oleada de paracaidistas japoneses, formada por 308 hombres (aproximadamente la mitad del batallón), partió desde el campo de aviación de Kendari a bordo de 25 G3M del 1001º Daitai (batallón de transporte aéreo). El resto de los paracaidistas del 3er Yokosuka se mantuvieron en reserva, preparados para ser desplegados en caso necesario. En Menado el 1er Yokosuka había saltado casi directamente sobre el campo de aviación y había sufrido un altísimo número de bajas. Tratando de evitarlo, en esta ocasión habían cometido el error opuesto, ya que la zona de salto estaba demasiado lejos de su objetivo (17 kilómetros al nordeste del aeródromo). Había una única carretera en la región central de la isla, que la recorría de este a oeste, y su control era vital para ambos bandos. A lo largo de ella se encontraban las instalaciones militares australianas, los depósitos, almacenes, etc. Abandonar la carretera y moverse a través de la jungla, incluso a pie, era prácticamente imposible.

Cuando los paracaidistas alcanzaron la carretera se dirigieron rápidamente hacia el oeste. A mitad de camino, en la carretera, se encontraba el pueblo de Babau. Un grupo de paracaidistas entró en Babau a las 10h50 y encontró la resistencia de dos pelotones de soldados australianos débilmente armados (se trataba de personal de servicios, en su mayoría). Después de sufrir numerosas bajas los australianos se vieron obligados a retirarse del pueblo a primera hora de la tarde. Sin embargo, dos zapadores australianos del pelotón de ingenieros, Compañía de Campaña 2/11, sirviendo una ametralladora ligera, impidieron a los paracaidistas continuar por la carretera a la salida de Babau. Esta acción impidió continuar con el avance japonés hacia Koepang, evitando la captura rápida del campo de aviación, y retrasó a los japoneses el tiempo suficiente para que la reserva móvil australiana (la compañía D, mandada por el capitán Trevena) se desplazase hacia el pueblo. La compañía australiana, después de mucho retraso, finalmente atacó Babau desde el oeste a las 16h30. Los paracaidistas mantuvieron sus posiciones hasta que un pelotón australiano logró rodearles por los maizales de la parte este del pueblo. Entonces comenzó un ataque frontal de los australianos a cargo de dos pelotones apoyados por fuego de morteros de gran calibre y ametralladoras pesadas. Los japoneses se vieron obligados a retirarse con muchas bajas. Durante las siguientes horas paracaidistas japoneses abrían fuego esporádicamente con ametralladoras ligeras desde posiciones ocultas fuera del pueblo, una situación que empeoró durante la noche, cuando grupos de japoneses se infiltraron dentro del pueblo. El capitán Trevena decidió entonces retirarse de Babau y regresar a Ubelo, donde tenía una mejor posición defensiva. Los japoneses comprendieron que la columna australiana se retiraba hacia el este, pero tuvieron que esperar que les enviasen refuerzos para poder volver a intentar el avance en dirección al aeródromo. Ese día un segundo grupo de 185 hombres saltó a baja altura en las cercanías de Babau desde 18 aviones G3M. Sin embargo, era demasiado tarde, y ambos bandos parecían bloqueados, los japoneses en Babau, con los australianos en Ubelo al este y Usua al oeste. El plan japonés había cambiado. Las tropas anfibias ya habían desembarcado, la resistencia en Babau hizo imposible la toma del campo de aviación de Penfui, y el alto número de bajas que habían sufrido los paracaidistas les impedía volver a intentar un avance hacia el oeste. Ahora el objetivo era bloquear la carretera central e impedir la retirada de las tropas aliadas desde Koepang.

El tercer día, el 22 de febrero, los australianos lanzaron un contraataque desde Usua para recuperar Babau. El ataque comenzó a las 05h30' pero aprovechando la noche los japoneses habían situado francotiradores en posiciones avanzadas, que con fuego de fusiles, morteros pequeños y ametralladoras ligeras, entorpecieron el avance de los australianos. Tras eliminar a estas avanzadas, una compañía de refresco australiana finalmente consiguió rodear Babau por los maizales del sur y entró en el pueblo. Tras una dura lucha, finalmente se hicieron con el control del pueblo, quedando únicamente bolsas aisladas de resistencia en los campos de los alrededores.

La batalla la terminaron las tropas japonesas desembarcadas. Los paracaidistas supervivientes siguieron entorpeciendo el tráfico australiano en la carretera, en los alrededores de Babau, hasta que llegaron las tropas japonesas que perseguían a los australianos desde Koepang. Tan sólo un día después, el 23 de febrero, el teniente coronel William Leggatt se rindió con 1.123 hombres, y Timor Occidental quedó en manos de los japoneses. Sin embargo, para el 3er Yokosuka la misión fue un fracaso.

paracaidistas japoneses

Fuentes:
http://www.dutcheastindies.webs.com/
Gordon L Rottman / Akira Takizawa: Japanese Paratroop Forces in Worl War II