Cuando los aliados desembarcaron en Normandía, el arte del disparo de precisión se había desarrollado hasta convertirse en algo muy serio. Los alemanes fueron capaces de poner en acción a un gran número de francotiradores muy experimentados, como Sepp Allenberger y Matthias Hertzenauer, que, entre los dos, dieron buena cuenta de más de seiscientos soviéticos. Estos hombres habían aprendido todos los trucos del oficio en el frente oriental y demostraron que eran unos adversarios de mucho cuidado, ya que mataban a oficiales y suboficiales con una facilidad pasmosa. A un francotirador alemán que había sido hecho prisionero se le preguntó cómo podían distinguir a los oficiales para disparar contra ellos, cuando casi todos vestían un uniforme ordinario, estaban armados con fusil y no llevaban galones a la vista. El prisionero se limitó a contestar: “Disparamos a los que tienen bigote”. Se habían dado cuenta de que, en los ejércitos británico y estadounidense, el bigote y la barba solía ser una prerrogativa de los oficiales y de los suboficiales veteranos.
Martin Pegler: Los francotiradores
Aquí hay una diana con piernas, y no quiero señalar...
Foto: http://www.teslasociety.com/arthur_photos.htm
Habrá que afeitarse, por si las moscas.
ResponderEliminarUn saludo.
Esa es la conclusión, Cayetano.
EliminarBuen articulo.
ResponderEliminarGran blog
Gracias, Antonio.
Eliminar