La Nueve y la Liberación de París

La 2ª División Blindada de las Fuerzas de la Francia Libre, más conocida como División Leclerc, por el nombre de su comandante, fue creada en el Chad en mayo de 1943, con la base de la Fuerza L, o Columna Leclerc, y el añadido de una variada mezcla de unidades francesas y coloniales que habían participado en los combates en el norte de Africa. De los 16.000 hombres que la componían en inicio, aproximadamente 2.000 eran españoles. La gran mayoría eran veteranos del ejército de la República que se habían enrolado en la Legión Extranjera Francesa para salir de los campos de internamiento y evitar la deportación. Muchos habían participado en la campaña de Noruega en 1940 con la XIII semibrigada de la Legión Extranjera. También había un buen número de veteranos de los Corps Francs, unidades de guerrilleros del ejército francés. Muchos de ellos ya habían estado bajo el mando de Leclerc en la Force L, otros procedían del Corps Franc d’Afrique, y por último estaban los que se habían unido a la División tras ser liberados de los campos de castigo de Argelia.

En abril de 1944 la División Leclerc se trasladó de Marruecos a Inglaterra para participar en la operación Overlord. La división comenzó su desembarco en la playa Utah la noche del 31 de julio al 1 de agosto. El día 4 le tocó el turno de desembarcar a la 9ª Compañía del Regimiento de Marcha del Chad. Era una unidad formada casi exclusivamente por españoles (de los 160 hombres que la formaban, 144 eran españoles o de origen hispano), por eso la compañía era conocida como “La Nueve” (en español). Al mando estaba un oficial francés, el capitán Raymond Dronne. Los primeros días la compañía se mantuvo en reserva, hasta que el 13 de agosto llegó su bautismo de fuego, cuando la Nueve tomó al asalto la población de Ecouché. Los hombres de la Nueve tuvieron que mantener Ecouché en solitario soportando varios contraataques alemanes hasta el día 18. En cinco días de combates la compañía había sufrido siete muertos y diez heridos graves, pero su actuación fue un gran éxito táctico. Una acción destacada fue la de dos half-tracks al mando del sargento “Juanito” Reiter que el día 14 se infiltraron tras las líneas alemanas y tomaron un château, capturando a 129 alemanes, entre ellos un coronel.

El 20 de agosto estalló la insurrección popular en París. A pesar de los combates callejeros entre la Resistencia y las tropas alemanas, el mando aliado pretendía ceñirse al plan predeterminado y no tomar la capital hasta mediados de septiembre. París, además de una distracción en las líneas de avance previstas, supondría un enorme problema logístico para las fuerzas aliadas, que iban a tener que desviar del frente gran cantidad de recursos para atender a sus millones de habitantes. Por si fuera poco, estaba el temor de verse envueltos en una gran batalla urbana para la que no estaban preparados.

Pero De Gaulle no opinaba igual. El día 22 ordenó al general Leclerc que se dirigiese a toda velocidad a la capital con su 2ª División Blindada, para acudir en auxilio de los resistentes franceses y evitar que la ciudad fuese arrasada por los alemanes, y de paso para adelantarse a los estadounidenses y lograr una victoria simbólica: que las primeras tropas aliadas que entrasen en la capital fuesen de las Fuerzas de la Francia Libre. La división se puso en marcha el día 23 a las seis de la mañana. La Nueve partió de Ecouché y tuvo un papel destacado en el avance, siempre en vanguardia de la división.

El corresponsal de guerra de The New York Times narró en su crónica su encuentro con los republicanos españoles que avanzaban hacia París:

"A las seis de la mañana emprendimos la marcha hacia París, llegando hasta la población de Antony, donde fuimos detenidos por un escuadrón motorizado de republicanos españoles. La lucha en aquel sector se había recrudecido, y aquellos aguerridos muchachos de la República española consideraron que allí corríamos peligro. Aproveché la circunstancia para hablar con ellos. Muchos llevaban ya años luchando al lado de los hombres de la Francia Libre, y algunos eran evadidos de los campos disciplinarios de Normandía y de Cherburgo. Sus tanques y vehículos blindados llevan pintados en la parte delantera y en los lados nombres tan sugestivos como Ebro, Guadalajara o Belchite. Y enarbolan la bandera republicana".

Sobre las banderas republicanas que enarbolaban los vehículos de la Nueve, el capitán Dronne confesaría más tarde: “Yo no sé de dónde sacaron esas banderas, pero como en realidad era la bandera de su patria, nadie puso la menor objeción”.

El 24 por la mañana la 9ª Compañía participó junto al 501º Regimiento de Carros de Combate en la toma del suburbio de Antony, superando la resistencia alemana y dejando abierta la ruta hacia París por el este. Por la tarde el capitán Dronne recibió la orden de Leclerc de dirigirse hacia la capital con las fuerzas que tuviese a mano, por pocas que fuesen. A las 8h45’ de la tarde los hombres de la Nueve entraron en París por la Porte d’Italie. El jeep de Dronne encabezaba una columna formada por treinta y seis españoles en nueve half-tracks, pertenecientes a las tres secciones de la 9ª Compañía, y un carro de combate Sherman con tripulación francesa de apoyo. Habían bautizado a sus vehículos con los nombres de batallas de la Guerra Civil: Madrid, Jarama, Ebro, Teruel, Guernica, Belchite, Guadalajara, Brunete y Don Quijote (este último lo bautizó así el teniente Federico Moreno, comandante de la 1ª Sección, “por ser el papel que estamos desempeñando nosotros desde que salimos de nuestra tierra”). A esa hora la plaza estaba llena de gente. En un primer momento, al ver llegar los blindados, todos huyeron aterrorizados, pero en cuanto los reconocieron (“iSon franceses!”) se produjo una explosión de júbilo y una muchedumbre enloquecida se abalanzó sobre ellos y les impidió seguir la marcha. En cuanto pudieron continuar el capitán Dronne tomó la decisión de dirigirse al ayuntamiento, donde días antes se había instalado el Consejo Nacional de la Resistencia. Con la ayuda de un armenio llamado Dikran que les guió con su motocicleta por las calles de París, finalmente a las 9h22’ un grupo de tres vehículos blindados encabezados por el Guadalajara al mando del teniente Amado Granell se desplegó en la Place de l'Hôtel de Ville. Detrás llegó el jeep de Dronne, con una alsaciana ataviada con su traje típico subida al capó. Así lo contó Léo Hamon, del Consejo Nacional de la Resistencia, que salió al encuentro de los primeros hombres que se desplegaron frente al Ayuntamiento:

"Evocaremos en primer lugar la llegada de los tres primeros tanques franceses, el 24 por la noche. Vimos llegar a dos oficiales, y luego supe que uno de ellos era el capitán Dronne. Eran los primeros oficiales franceses que veíamos y se nos saltaron las lágrimas. Luego fuimos a saludar a las tripulaciones de los tanques. No hablaban muy bien francés: eran republicanos españoles alistados en la División Leclerc".

Desde allí se dirigieron a la Rue des Arquives para acabar con un foco de resistencia alemán. En las horas siguientes los hombres de La Nueve combatieron en varios puntos de la ciudad, participando en la toma de la central telefónica, donde fue gravemente herido el subteniente Elías. El día siguiente el grueso de la división entró en la capital. La lucha cesó ese 25 de agosto con la rendición del gobernador militar alemán de París, el general Dietrich von Choltitz.

La División Leclerc permaneció en París hasta el 8 de septiembre, cuando partió de nuevo al frente. En las semanas siguientes tuvieron actuaciones destacadas en el cruce del Mosela y en la liberación de Estrasburgo. En 1945 cruzaron el Rin y se internaron en Baviera. Su última acción de guerra fue su participación en la toma de Berchtesgaden, el refugio alpino de Hitler, el 5 de mayo de 1945.


Fuentes:
El País Semanal Especial El desembarco de Normandía, junio de 1994.
http://www.elmundodecerca.com/iturribarria/2008/9/11/un-diez-la-nueve-
http://es.wikipedia.org/wiki/La_Nueve
http://www.lainsignia.org/2004/agosto/cul_057.htm
http://www.lanueve.net/memoria/leclerc.php


1 comentario:

  1. Excelente entrada. Lo que más me gusta son la cantidad de detalles y el que hayas incluido alguna que otra crónica de aquella época.

    Muchas gracias por haber escrito esta gran historia tan olvidada.

    Saludos.

    ResponderEliminar