Anécdotas de la guerra aérea (IV)

- En la primavera de 1944 el alférez de la USAAF Bill Overstreet se vio envuelto en un combate aéreo en las cercanías de París. Logró situar su P-51 Mustang tras un Messerschmitt Bf-109 y comenzó a perseguirle sin dejar de disparar sus ametralladoras. El alemán puso rumbo hacia París, con la esperanza de que la artillería antiaérea de la ciudad le librase del Mustang. Pero Overstreet no abandonó su presa. En un desesperado intento por burlar a su perseguidor, el Messerschmitt se dirigió directamente hacia la Torre Eiffel y pasó por debajo de sus arcos. Sin inmutarse, Overstreet continuó detrás de él y cruzó también bajo la estructura metálica sin dejar de disparar. El caza alemán fue alcanzado por varias ráfagas de ametralladora y se estrelló. El Mustang continuó en vuelo rasante sobre el Sena hasta dejar atrás las baterías antiaéreas de la ciudad.

- El 3 de marzo de 1943, cuando una formación de once P-38 Lightnings estadounidenses en vuelo de Argelia a Marruecos entró en territorio español, sobre el Protectorado, dos cazas Heinkel 112 del aeródromo de Nador recibieron la orden de despegar e interceptarlos. El teniente Miguel Entrena localizó a los bimotores, escogió uno de ellos y se lanzó contra él disparando sus cañones. El avión estadounidense fue alcanzado en un motor, aunque el piloto renunció a saltar en paracaídas y logró cruzar la frontera argelina y realizar un aterrizaje de emergencia. El gobierno español temió que el incidente tuviese repercusiones graves, pero los aliados decidieron olvidarse del asunto. Por su parte, los cazas de la fuerza aérea española recibieron órdenes de no enfrentarse a las frecuentes violaciones del espacio aéreo español y no abrir fuego a menos que fuesen atacados.

- El 332º Grupo de Caza, conocido como los Aviadores de Tuskegee o los Red Tails, era una unidad de la USAAF formada exclusivamente por hombres de raza negra. El 25 de junio de 1944 el capitán Wendell Pruitt y el teniente Gwynne Pierson volaban de regreso de una misión sobre de la península de Istria, cuando al sobrevolar el puerto italiano de Trieste vieron un destructor alemán y decidieron atacarlo, pese a contar como único armamento con las ametralladoras del calibre .50 de sus P-47 Thunderbolt. Al parecer los disparos alcanzaron un depósito de municiones y provocaron una gran explosión que hizo saltar el buque por los aires. Cuando los pilotos reclamaron el hundimiento de un destructor, sus superiores de la 15ª Fuerza Aérea no les creyeron, pero tuvieron que darles la razón cuando se analizaron las imágenes de las fotoametralladoras. El buque era el ex-destructor italiano Giuseppi Missori, convertido por los alemanes en el torpedero TA-22, y en realidad no llegó a hundirse, aunque los daños fueron tan graves que nunca se reparó ni volvió a navegar.

- El 11 de abril de 1945 los tenientes Duane Francies y William Martin volaban en un Piper Cub en una misión de reconocimiento en el oeste de Alemania, cuando vieron un Fieseler Storch alemán dando vueltas bajo ellos. Ambos eran pequeños monomotores biplaza y estaban desarmados. Francis picó contra el avión enemigo, al tiempo que los dos estadounidenses abrían fuego con las únicas armas que tenían a mano, sus pistolas reglamentarias. Vaciaron los cargadores, alcanzando repetidamente el parabrisas, los tanques de combustible y el ala derecha del avión alemán. El piloto del Storch hizo varios giros bruscos tratando de eludir el ataque. En un giro a baja altura el ala derecha golpeó contra el suelo y el avión acabó volcado en un prado. El Piper Cub tomó tierra tras él y los dos alemanes se entregaron a los estadounidenses con las manos en alto. Fue el único avión abatido por fuego de pistola en toda la guerra.

- El 26 de abril de 1945 Hermann Göring envió un telegrama a Hitler en el que le sugería que le traspasase todos los poderes, en vista de que el Führer se encontraba atrapado en Berlín, ya casi ocupado por las tropas soviéticas. Hitler se enfureció, revocó todos los cargos de Göring y ordenó su detención. Ese mismo día ordenó al general Ritter von Greim que se presentase ante él para otorgarle el mando supremo de la Luftwaffe. El problema era que Von Greim estaba en Munich. El general voló a Berlín en un Fieseler Storch pilotado por su amante, la piloto de pruebas Hannah Reitsch. Al sobrevolar la capital fueron alcanzados por fuego antiaéreo, pero Reisch logró aterrizar cerca de la puerta de Brandeburgo. Von Greim, que había sido herido en una pierna, llegó al bunker de la cancillería ayudado por Reisch. Al día siguiente regresaron a Munich. El inesperado despegue sorprendió a los artilleros de los antiaéreos soviéticos y les permitió escapar. Aquel fue uno de los vuelos más valerosos y más inútiles de toda la guerra.

- En el verano de 1944 el comandante Tadanao Miki, técnico del Arsenal Naval de Yokosuka, estaba trabajando en el diseño de sistemas de guiado para cohetes. Un día recibió la visita de un oficial de Estado Mayor que le aseguró que tenía la solución a su problema: colocar pilotos a bordo. Miki se opuso, y se indignó cuando supo que habían implicado a su equipo en un proyecto que consideraba desesperado e inútil. Pero la decisión ya estaba tomada. Tenían que desarrollar un modelo de cohete tripulado, y se esperaba que comenzasen a trabajar de forma inmediata. A finales de septiembre se había completado el diseño, que recibió la denominación Yokosuka MXY-7 Ohka. Un mes después salían de fábrica las primeras unidades. Decenas de ellos fueron lanzados contra la flota estadounidense en Okinawa. Tadanao Miki se convirtió después de la guerra en uno de los ingenieros más prestigiosos de su país. Se le considera el padre del tren bala.

- El 15 de octubre de 1944 una gran flota estadounidense apareció frente a la isla de Luzón. Para enfrentarse a ella, el contraalmirante de la fuerza aérea de la Marina Masabumi Arima logró reunir unos cien aviones de distintas clases. Tras salir la primera oleada de ataque, Arima sorprendió a todos anunciando que tomaría personalmente el mando de la segunda. Había arrancado las insignias de su uniforme, dejando ver así que su intención era sacrificarse en un ataque suicida. Al llegar ante la flota enemiga, el contraalmirante escogió el blanco más importante, el portaaviones Franklin, y enfiló directamente hacia él su Suisei. Se estrelló junto al buque, extendiendo combustible en llamas por su cubierta de vuelo y dando la impresión de que había tenido éxito. Aquel fue el ejemplo que los japoneses necesitaban para aceptar el ataque suicida como una táctica válida de combate. Pocos días después nacieron las primeras escuadrillas kamikaze.

- El 15 de agosto de 1945 el emperador anunció la rendición incondicional del Japón. El vicealmirante Matome Ugaki era el comandante en jefe de la 5ª Flota Aérea, y dirigía los ataques kamikaze que se lanzaban contra la flota norteamericana en Okinawa. Tras escuchar el mensaje radiado del emperador, Ugaki arrancó las insignias de su uniforme y subió a un Suisei. El piloto, el alférez Akiyoshi Endo, se negó a dejar su puesto al almirante y se subió a la carlinga detrás de él, por lo que el bombardero biplaza despegó en su último vuelo con una tripulación de tres hombres. Otros veinte voluntarios les siguieron en diez aparatos más. Los aviones se dirigieron hacia Okinawa para lanzarse contra la flota estadounidense, pero nunca llegaron a su objetivo. Es posible que para no desobedecer al Emperador, que había ordenado el cese de los combates, decidiesen estrellarse en el mar.

- La última acción de guerra de la fuerza aérea de la Marina Imperial fue el ataque a dos B-32 Dominators en vuelo de reconocimiento el 18 de agosto de 1945. Ambos aviones regresaron a su base en Okinawa sin daños graves. El atacante fue Saburo Sakai, el más famoso de los ases japoneses. Había perdido el ojo derecho en agosto de 1942, pero tras mucho insistir había convencido a sus superiores de que podía volver a volar en misiones de combate. Su mala visión le jugó una mala pasada en una ocasión, cuando se unió a una formación de quince Hellcats al confundirlos con Zeros japoneses. Escapó milagrosamente, demostrando una gran pericia al esquivar durante veinte minutos los ataques de los veloces cazas estadounidenses hasta que alcanzó la protección de la artillería antiaérea de su base.

- El capitán Minoru Genda era uno de los mayores expertos en guerra aeronaval de la Marina Imperial japonesa. Fue el principal diseñador del plan de ataque a Pearl Harbor y el responsable de los preparativos y el entrenamiento de los pilotos que iban a participar en él. Después de la guerra llegó a ser comandante supremo de la fuerza aérea japonesa. Con ese cargo, a finales de los 50 estuvo varios meses en Estados Unidos negociando personalmente la compra de cazas de combate norteamericanos para las Fuerzas de Autodefensa. En 1962 el presidente John F. Kennedy le otorgó la Legión al Mérito por su contribución a la amistad entre Estados Unidos y Japón. Por un contrato millonario, el cerebro del Día de la Infamia fue condecorado por los Estados Unidos.

Anécdotas de la guerra aérea (III)

- El Junkers Ju 87 Stuka fue sin duda el gran protagonista de la guerra aérea en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Era un bombardero en picado biplaza que como avión de ataque a tierra se convirtió en pieza clave de la Blitzkrieg alemana. La primera acción de guerra fue el ataque de una escuadrilla de Stukas al puente de Tczew, sobre el Vístula, a las 4h34' de la madrugada del 1 de septiembre de 1939, once minutos antes del comienzo oficial del conflicto. El primer avión derribado en la guerra fue un caza PZL P 11 polaco pilotado por el capitán Mieczyslaw Medwecki, sobre Cracovia, hacia las 5h15' del 1 de septiembre. El avión fue alcanzado por una ráfaga de ametralladora instantes después de despegar, cayó a tierra y se incendió. Medwecki murió instantáneamente. Sorprendentemente, su verdugo no fue otro caza, sino un Stuka tripulado por los sargentos Frank Neubert y Franz Klinger.

- El 28 de julio de 1945 un bombardero B-25 Mitchell de la USAAF, en vuelo de Boston a Nueva York, perdió el rumbo al entrar en un banco de niebla y se encontró de repente volando entre los rascacielos de Manhattan. Durante unos angustiosos segundos voló en zigzag, tratando de esquivar los edificios, hasta que finalmente se estrelló contra el Empire State. El avión impactó entre los pisos 78 y 79, abriendo un boquete de seis metros de diámetro en la fachada y provocando un gran incendio. Era sábado y la mayoría de las oficinas estaban vacías, por lo que el número de víctimas no fue muy alto. Hubo catorce muertos, entre los que se encontraban los tres tripulantes del avión. El piloto era el teniente coronel William Smith, un veterano con dos años de experiencia de combate en Europa. Le acompañaban su copiloto y un mecánico de la Fuerza Aérea de permiso que había pedido viajar con ellos hasta Nueva York para visitar a sus padres.

- El capitán Jean Maridor era un piloto de caza francés del 91º Escuadrón de la RAF. Era un auténtico especialista en derribar con su Supermarine Spitfire las bombas volantes V1 que los alemanes lanzaban contra Inglaterra desde sus bases en Francia y Holanda. El 3 de agosto de 1944, durante una de estas misiones de interceptación, el capitán Maridor descubrió una V1 en rumbo directo contra el hospital de Benenden, en el sureste de Inglaterra. Trató de golpearla con el extremo del ala para desestabilizarla y hacerla caer en picado (una técnica muy peligrosa pero muy utilizada por los cazadores de bombas volantes). Al no conseguirlo, en el último momento se posicionó a toda velocidad detrás del misil y abrió fuego con las ametralladoras. A esa distancia no había posibilidad de huir de la explosión, que alcanzó de lleno al caza. El sacrificio de Maridor había salvado al hospital.

- El 19 de junio de 1944 el portaaviones japonés Taihō lanzó un ataque contra la flota estadounidense en Saipan. Un bombardero en picado Suisei, tripulado por el alférez Sakio Komatsu y el artillero Mannkichi Kunitsugu, volaba en círculos esperando a que despegase el resto de la fuerza de ataque, cuando el piloto divisó las estelas de varios torpedos dirigiéndose directamente contra el portaaviones. Actuando instintivamente, se lanzó en picado, tratando de interponerse entre el casco de su buque y los torpedos. El avión se estrelló justo delante del primero y provocó su detonación. Pese a que su maniobra había alarmado a la tripulación, el Taihō no pudo esquivar todos los torpedos. Uno de ellos impactó cerca de la proa. Los daños no parecían graves, y el portaaviones siguió navegando con normalidad, pero varias horas más tarde una gigantesca explosión provocada por los gases del combustible de aviación derramado lo hizo saltar por los aires. La inmolación de Sakio Komatsu no había salvado al Taihō.

- El teniente de la VVS Ivan Chisov era piloto de un bombardero Ilyushin Il-4. Un día de enero de 1942 su formación fue atacada por cazas alemanes. Su avión resultó dañado gravemente, y Chisov se vio obligado a saltar a una altura de 22.000 pies (6.700 metros). Como seguía la lucha en torno a él, decidió no abrir el paracaídas hasta quedar por debajo del nivel de los combates y fuera de la vista de los cazas. Pero mientras caía perdió el conocimiento y no pudo tirar de la cuerda de apertura del paracaídas. Milagrosamente Chisov sobrevivió a la caída. Aterrizó en una pendiente cubierta de nieve y se deslizó rodando hasta el fondo. Veinte minutos más tarde recobró el conocimiento. Había sufrido lesiones en la columna y una fractura de pelvis, pero se recuperó en pocos meses.

- El sargento Alan Magee servía como artillero en un bombardero B-17 de la USAAF. El 3 de enero de 1943, mientras volaba en una misión de bombardeo diurno sobre el puerto francés de Saint Nazaire, su avión fue alcanzado por el fuego antiaéreo, perdiendo su ala derecha y comenzando a caer en espiral. Cuando Magee salió de su torreta vio que su paracaídas estaba completamente destrozado. Decidió saltar sin él, a una altura de 6.700 metros. Durante la caída perdió el conocimiento. Cayó sobre el techo de la estación de ferrocarril de Saint Nazaire. La estructura, de aluminio y vidrio, se flexionó y amortiguó su caída lo suficiente como para que Magee pudiese sobrevivir al golpe, aunque sufrió múltiples heridas. Su brazo derecho estaba prácticamente cortado, tenía daños renales y heridas en un pulmón, los ojos y la nariz. Fue capturado por los alemanes y liberado al terminar la guerra.

- El sargento Nick Alkemade era artillero de cola en un bombardero Avro Lancaster de la RAF. La noche del 23 al 24 de marzo de 1944, de regreso de una misión de bombardeo sobre la cuenca del Ruhr, su formación se vio envuelta en un combate con aviones Ju-88. Su avión fue alcanzado y comenzó a caer envuelto en llamas. Cuando Alkemade salió de su torreta vio que su paracaídas estaba ardiendo. Prefirió saltar sin él a morir abrasado dentro del avión. Estaba a una altura de 5.500 metros. Cayó sobre un bosque de pinos, y tuvo la suerte de que las ramas de los árboles fueron aminorando la velocidad de su caída hasta que aterrizó encima de una capa de nieve que cubría el suelo. Alkemade, que había perdido el conocimiento durante la caída, despertó sin ninguna herida grave, tan solo con un tobillo roto. Pasó el resto de la guerra prisionero de los alemanes.

- Cuando los cazas de combate empezaron a alcanzar habitualmente velocidades superiores a los 400 Km/h, las posibilidades de abandonar el avión en caso de derribo o accidente disminuyeron considerablemente. El piloto podía quedarse atrapado si la presión del viento le impedía abrir la carlinga. Además, en vuelos a baja altura el paracaídas no tenía tiempo de abrirse por completo. Para solucionarlo, unos ingenieros alemanes diseñaron el asiento catapultable. Al tirar de una palanca se desprendía el plástico de la carlinga y al mismo tiempo se activaba una carga explosiva que lanzaba el asiento hacia arriba. Una vez en el aire, un pequeño cohete lo elevaba aún más antes de que se abriese el paracaídas del piloto y este se separase del asiento para iniciar el descenso. El 13 de enero de 1942 el piloto de un Heinkel He 280 llamado Schenk fue el primero en salvar la vida gracias al nuevo invento.

- El 19 de abril de 1945 el comandante Terry Spencer, del 350º Escuadrón de la RAF, participaba con su Spitfire en un ataque a un destructor alemán en la bahía de Wismar, en el Báltico. Su avión fue alcanzado cuando atacaba al buque con cohetes en vuelo rasante. El piloto salió catapultado y milagrosamente su paracaídas se abrió a tiempo de salvarle la vida. Se calcula que estaba a nueve metros de altura. Por este episodio Terry Spencer figura todavía en el Libro Guinness de los Récords como el superviviente al salto en paracaídas a menor altura de la historia.

- El 7 de octubre de 1944 cinco cazas a reacción Me 262 del Kommando Nowotny despegaron de Achmer en una misión de interceptación de una fuerza de bombarderos estadounidenses. Era la primera vez que un grupo de Me 262 entraba en combate. Los reactores eran muy vulnerables en el momento del despegue, debido al tiempo que necesitaban para alcanzar la velocidad de combate. El teniente Urban Drew, del 361º Grupo de Caza de la USAAF, vio dos Me 262 ganando altura bajo él y picó contra ellos con su P-51 Mustang. Los alcanzó cuando aún estaban acelerando y derribó ambos aviones sin mucha dificultad. Un tercer reactor caería posteriormente en un enfrentamiento con los cazas de escolta. La primera misión del Kommando Nowotny concluyó con la pérdida de tres de los cinco aviones y la muerte de uno de los pilotos. El comienzo de la aviación de caza a reacción no pudo ser menos prometedor.

- Se suele considerar a Kurt Welter el mayor as de caza a reacción de todos los tiempos. Volando con un Me 262 en una unidad de caza nocturna, reclamó el derribo de al menos veintisiete De Havilland Mosquito entre enero y abril de 1945. En realidad parece que fue uno de los casos de overclaiming más espectaculares de la Luftwaffe. Comparando sus reclamaciones con los registros de pérdidas de la RAF, tan solo se pudo confirmar el derribo de tres Mosquitos. Otros continúan siendo dudosos, y muchos son evidentemente falsos, como los tres Mosquitos que dijo haber derribado la noche del 21 de febrero o los dos del 18 de abril (en ambas fechas, los británicos no perdieron ningún Mosquito sobre Alemania). Welter sobrevivió a la guerra. Murió en marzo de 1949 en un accidente de automóvil.

- El 9 de abril de 1945 Hans Mutke despegó del campo de aviación de Lagerlechfeld, la escuela de vuelo de Messerschmitt en Baviera, para un vuelo de entrenamiento a gran altitud en un Me 262, el primer caza a reacción operativo de la historia. Cuando había alcanzado una altura de 12.000 metros, escuchó por la radio a su instructor avisando de que un Mustang estadounidense se acercaba a ellos. Mutke descendió a toda potencia del motor. En medio del picado el Me 262 comenzó a vibrar. El temblor de hizo más intenso hasta que el velocímetro alcanzó el límite de la escala y Mutke perdió el control del aparato. Tras una agónica lucha, consiguió reducir la velocidad y recuperar el control. Al aterrizar descubrió que su avión tenía las alas deformadas y que muchos remaches habían desaparecido. Multke aseguró ser el primer piloto de la historia en superar (accidentalmente) la barrera del sonido. Su afirmación es imposible de demostrar.

Anécdotas de la guerra aérea (II)

- La tarde del 16 de agosto de 1940 los Hurricanes del 43º Escuadrón de la RAF tuvieron que hacer frente a dos grandes formaciones de Stukas en las costas de Sussex. Durante el combate, el caza de Tony Woods-Scaven fue alcanzado en el radiador, lo que obligó al piloto a retirarse. Cuando volaba en solitario de regreso a su base fue descubierto por cuatro Bf 109, que comenzaron a perseguirle disparando sus ametralladoras. El Hurricane recibió varios impactos en el motor y comenzó a caer. Woods-Scaven divisó un pequeño prado en la isla de Wight, e intentó un aterrizaje de emergencia. Logró tomar tierra, aunque el aterrizaje fue tan brusco que perdió tres dientes. Había llegado a tiempo para tomar el ferry a Southampton, pero era ya demasiado tarde para continuar camino hasta su base de Tangmere. Así que Woods-Scaven cogió una habitación en un hotel y se fue al bar a tomar unas copas. A la mañana siguiente llamó por teléfono a su escuadrón: "Si quieren que vuelva a volar, será mejor envíen a alguien para pagar la factura".

- La noche del 22 de julio de 1942, al término de un combate entre Spitfires y Fw 190 sobre el canal de la Mancha, el piloto alemán Arnim Faber se encontraba en una situación crítica. Casi había agotado el combustible y no sabía si tendría suficiente para regresar a su base en Francia. A la luz de la luna divisó la orilla al sur y voló hasta avistar una pista de aterrizaje iluminada. Tomó tierra, respirando aliviado, hasta que se percató de que los hombres que habían acudido a recibirle vestían uniformes británicos. Estaba en el aeródromo de Pembley, en el sur de Gales. Inadvertidamente, durante la lucha, Faber se había ido muy al norte, y se había desorientado de tal manera que había confundido las orillas del Canal de Bristol con las del Canal de la Mancha. Guardando la compostura, pidió que le llenasen el depósito de combustible y le permitiesen despegar de nuevo, pero los británicos, contentos por haber capturado un Fw 190 intacto, prefirieron dejar la caballerosidad para mejores ocasiones.

- Adolf Galland era comandante de escuadrón en el Ala 26 de la Luftwaffe, la gran rival de la RAF durante la Batalla de Inglaterra. Un día, en un enfrentamiento con cazas británicos sobre el Canal de la Mancha, Galland se encontró en una situación muy peliaguda. Varios Spitfires le perseguían incansablemente sin dejar de disparar y sin que pudiese hacer nada para librarse de ellos. Al final lo único que se le ocurrió fue abrir fuego con sus ametralladoras. Sorprendentemente, al ver las estelas de las trazadoras delante del Bf-109, los cazas enemigos abandonaron la persecución y huyeron. Según Galland: “O creían que había un avión detrás de ellos disparándoles, o creían que nuestros aviones pueden disparar hacia atrás”.

- El Boulton Paul Defiant era un caza británico diseñado para atacar bombarderos sin escolta. Su único armamento era una torreta con cuatro ametralladoras en la parte trasera de la carlinga. Durante la evacuación de Dunkerque el único escuadrón de Defiants de la RAF logró una enorme fama por su efectividad, ya que, según decían, decenas de cazas alemanes fueron derribados cuando se lanzaron contra ellos y se encontraron con un inesperado fuego de cola. La realidad era muy distinta. Los Defiants eran aviones muy inferiores a los cazas alemanes y cayeron como moscas durante la batalla de Francia. Fueron retirados de los escuadrones de combate y acabaron relegados a tareas secundarias, como las de rescate marítimo o remolque de blancos para prácticas. Pero la campaña de propaganda que se montó con ellos fue tan efectiva que se siguieron fabricando. Al final de la guerra la Boulton Paul había entregado más de mil aparatos a la RAF.

- El 5 de junio de 1944 el coronel de la Jagdgeschwader 26 Josef Priller vio encolerizado cómo los últimos aviones a su mando abandonaban el aeródromo de Lille con orden de trasladarse al oeste de Francia. Sus protestas por lo que consideraba una decisión absurda de sus superiores no habían servido de nada, así que Priller decidió que lo único que podía hacer era emborracharse en compañía del otro piloto de caza que quedaba en la base, el sargento Heinz Wodarczyk. A la mañana siguiente recibió la noticia de que los aliados estaban desembarcando en Normandía y la orden de enfrentarse a ellos con todos los medios a su alcance. Priller y Wodarczyk despegaron en sus dos Fw 190 con una resaca tremenda y con la convicción de que se dirigían a una muerte segura. Sorprendentemente se colaron bajo la cobertura de cazas aliados e hicieron una pasada en vuelo rasante ametrallando las playas Juno y Sword. Ambos salieron ilesos.

- El 9 de septiembre de 1942 el submarino japonés I-25 emergió frente a las costas de Oregón. La tripulación desplegó sobre cubierta su hidroavión Yokosuka E14Y1 y lo lanzó con la catapulta. El avión estaba tripulado por el piloto Nobuo Fujita y el navegante Shoji Okuda. Fujita se dirigió a la zona boscosa de Mount Emily, y allí lanzó dos bombas incendiarias. El plan era provocar un gran incendio forestal, pero la vegetación estaba húmeda por la lluvia de los días anteriores y el fuego no se extendió más allá de unos pocos árboles. El 29 de septiembre Fujita y Okuda despegaron de nuevo, se dirigieron a las cercanías de Port Orford y dejaron caer dos bombas incendiarias sobre el bosque. Los daños fueron aún más insignificantes. Fueron los únicos ataques aéreos sufridos por el territorio continental de Estados Unidos hasta el 11-S.

- Minoru Honda era un joven piloto de la Marina Imperial destinado en Rabaul. Durante un combate aéreo sobre las Salomon fue derribado y tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en la isla de Kolombangara. Convivió con los nativos durante diez días hasta que fue rescatado y regresó a su base. Entonces se enteró de que había sido dado por muerto y le había sido concedido un doble ascenso póstumo. Sus superiores se dieron cuenta del papeleo que su resurrección suponía: tendrían que corregir el informe de baja y revisar la concesión de ascensos. Así que optaron por la solución más sencilla. Un día tras otro mandaban a Honda a peligrosas misiones en solitario sobre territorio enemigo con la esperanza de que no regresase. Pero el tozudo de Honda se empeñaba en volver de todas ellas. Eso duró una semana, hasta que un oficial superior se enteró de lo que estaba pasando y decidió devolverle oficialmente a la vida.

- Cuando la fuerza aérea de la Marina Imperial japonesa se retiró de Rabaul, en febrero de 1944, dejó atrás a decenas de enfermos y heridos. En el campo de aviación de Tobera unos cuantos mecánicos, para mantenerse ocupados, comenzaron a trabajar en los Zeros averiados abandonados y consiguieron dejar en condiciones de volar siete u ocho aparatos. El alférez Sekizen Shibayama, un joven piloto que se había quedado en Tobera por culpa de una herida en una pierna, se encargó de entrenar a media docena de pilotos novatos. De esta manera, después de que Marina Imperial abandonase oficialmente la zona, nació en Rabaul una escuadrilla de caza “de guerrilla” que iba a operar tras las líneas enemigas. Los aviones de Tobera volaron en misiones de patrulla y (en las pocas ocasiones que se les presentaron) de hostigamiento de las fuerzas estadounidenses. En agosto de 1945 aún mantenían dos cazas operativos.

- Hiriyoshi Nishizawa estaba considerado el mejor piloto de caza de Japón. El 24 de octubre de 1944 era el comandante de la escolta de cuatro Zeros que acompañó al primer ataque kamikaze de la historia. A su regreso, Nishizawa solicitó a su superior el permiso para dirigir el siguiente, ya que, según explicó, había tenido una premonición en la que sintió que le quedaba poco de vida, y si iba a morir qué mejor que hacerlo estrellándose contra un buque enemigo. Pero Nishizawa era un piloto demasiado valioso para sacrificarlo en una misión suicida. Se le ordenó dejar su caza a otro piloto y volar a Luzón para recoger un nuevo avión. Al día siguiente el transporte en el que viajaba fue derribado por un caza estadounidense. Nishizawa murió, la misma mañana en la que su Zero, pilotado por Tomisaku Katsumata, se estrelló contra el portaaviones norteamericano Suwanee en la segunda misión de las escuadrillas kamikaze.

- John Cunningham era el piloto de caza nocturna más famoso de la RAF. La prensa le apodaba "Ojos de gato", ya que, según decían, por muy oscura que fuese la noche ningún bombardero enemigo podía ocultarse a su prodigiosa vista. Pronto se supo su secreto: Cunningham acostumbraba a comer grandes cantidades de zanahorias, una hortaliza rica en vitamina A, muy beneficiosa para la visión. El gobierno aprovechó para usarlo como ejemplo y fomentar el consumo de zanahoria, el alimento elegido por los héroes (y relativamente abundante, en aquellos tiempos de escasez). Incluso los aviadores estadounidenses comenzaron a devorar zanahorias para mejorar su vista. Pero en realidad la historia de "Ojos de gato" y su afición por las zanahorias era una invención que ocultaba la verdadera causa de los éxitos británicos en la caza nocturna: un nuevo modelo secreto de radar, el Mark IV.

- El capitán Jean de Sélys era un piloto belga de la RAF. Volando en un Hawker Typhoon, realizó numerosas incursiones contra objetivos terrestres en Francia, Bélgica y Holanda. En 1942 se enteró de que la Gestapo había fijado su cuartel general en Bruselas en un edificio de diez plantas situado en un barrio céntrico que él conocía como la palma de su mano. Era un objetivo fácilmente identificable y que permitía una aproximación casi frontal a baja altura. Sabiendo que tenía a su alcance uno de los símbolos de la ocupación alemana de su país, solicitó permiso para realizar un ataque, pero su plan fue rechazado. Decidió hacerlo de todos modos. El 20 de enero de 1943, de regreso de una misión en Gante, se desvió y se dirigió a Bruselas. Atravesó la capital en vuelo rasante hasta localizar su objetivo y lo barrió con una ráfaga de sus cañones. El ataque causó cuatro muertos y numerosos daños materiales. Fue degradado a alférez por atacar un blanco no incluido en su misión.

- Los globos cautivos, grandes globos sujetos al suelo con cables que se colocaban como barreras antiaéreas, fueron un arma muy controvertida. Se instalaron miles de ellos sobre Londres y otras ciudades inglesas, pero en seis años de guerra tan solo causaron el derribo de unos cien aviones, y, lo que es peor, las tres cuartas partes fueron británicos o aliados. Además, eran peligrosos incluso cuando cumplían su función. Por ejemplo, el 13 de junio de 1940 un Heinkel 111 chocó contra el cable de un globo en Newport y cayó en una zona habitada, matando a dos niños. Pero, a pesar de su poca efectividad y el peligro que suponían, las autoridades británicas mantuvieron globos cautivos sobre sus ciudades durante toda la guerra. Al ser unas defensas tan visibles por toda la población, ayudaban a mantener la moral de los civiles.

Anécdotas de la guerra aérea (I)

- El record absoluto de aviones derribados por un piloto de caza durante la Segunda Guerra Mundial lo posee el alemán Erich Hartmann, con la increíble cifra de 352 derribos. La totalidad de los 106 pilotos a los que se les reconocieron 100 o más victorias eran alemanes. En comparación, el mayor as aliado en el frente occidental, el británico Johnnie Johnson, derribó "solo" 38 aparatos enemigos. Sin duda en estos resultados influyeron la calidad de los aviones y del entrenamiento de los pilotos germanos, como también (y mucho) que a diferencia de otras fuerzas aéreas ellos tenían un tiempo de servicio ilimitado en unidades de combate. Pero además, aunque duela a los numerosos fans de la Luftwaffe, en la mayoría de los casos las cifras de derribos se inflaron por motivos propagandísticos.

- Con una treintena de victorias en tan solo quince meses de servicio, Douglas Bader fue uno de los mayores ases de la RAF. El 9 de agosto de 1941 Bader chocó en el aire con un caza alemán y tuvo que saltar en paracaídas sobre la Francia ocupada. Fue capturado y enviado a un hospital, del que intentó fugarse poco después. A aquella primera tentativa de evasión le seguirían muchas más. Bader se pasó el resto de la guerra siendo trasladado de un campo de prisioneros a otro a medida que sus intentos de fuga fracasaban. Acabaron enviándole a Colditz, un viejo castillo convertido en prisión de alta seguridad para oficiales aliados. Pero Bader seguía tratando de evadirse, así que los guardias tomaron una decisión drástica: amenazaron con confiscarle las piernas. Y es que Douglas Bader solo podía andar con la ayuda de prótesis. Había perdido sus dos piernas en un accidente aéreo en 1931.

- Uno de los planes de evasión más ingeniosos de Colditz fue el ideado por dos pilotos de la RAF llamados Jack Best y Bill Goldfinch. Lo que estos dos oficiales pretendían era huir del castillo volando. En un desván que había sobre la capilla construyeron un planeador de dos plazas con trozos de madera y telas robadas. Tenían intención de lanzarlo desde el tejado, para lo que prepararon una pista de despegue a base de mesas de madera y una especie de catapulta con una bañera llena de hormigón como contrapeso. Esperaban poder volar lo suficiente como para alcanzar la orilla opuesta del río Mulde. El planeador nunca se puso a prueba. En abril de 1945 Best y Goldfinch estaban completando los preparativos finales, pero al saber que las tropas estadounidenses se encontraban ya cerca de Colditz, decidieron esperar su la liberación y no arriesgarse en un intento de fuga.

- La VVS (Fuerza Aérea Soviética) fue la única fuerza aérea de la Segunda Guerra Mundial que aceptó a mujeres como pilotos de combate. La mayor as de la guerra fue la teniente Lidya Litvak. Entre el verano de 1942 y el verano de 1943 logró 11 derribos individuales y 3 compartidos pilotando un caza Yakovlev Yak-1. Fue la primera mujer de la historia que derribó un avión en combate aéreo (un Ju-88 sobre Stalingrado, el 13 de septiembre de 1942). La prensa soviética la apodaba "el Lirio Blanco de Stalingrado". Desapareció en una misión de combate sobre Ucrania el 1 de agosto de 1943. Su cuerpo no apareció hasta 1979.

- El 14 de septiembre de 1939, la segunda semana de la guerra, tres Blackburn Skua del portaaviones británico Ark Royal localizaron en el Atlántico Norte al submarino alemán U-30. El u-boot se sumergió rápidamente para escapar del ataque, pero antes de que desapareciese, los aviones alcanzaron su posición y lanzaron sobre él varias bombas perforantes. En lugar de penetrar en el agua, las bombas rebotaron en la superficie y estallaron en el aire, justo debajo de los aviones. Dos de los Skuas cayeron al mar, derribados por sus propias bombas. Los pilotos fueron rescatados por el submarino alemán.

- La RAF recurrió a menudo a palomas mensajeras como sistema de alarma para sus bombarderos. Si el avión tenía que efectuar un aterrizaje de emergencia, la paloma era liberada para que regresase a su base con un mensaje en el que se indicaba el lugar en el que había caído. Winkie era la paloma de un Bristol Beaufort que se estrelló en el mar el 23 de febrero 1942 tras haber sido alcanzado por fuego antiaéreo durante un raid sobre Noruega. La única esperanza de supervivencia de los tripulantes, apretujados en un bote sobre las gélidas aguas del Mar del Norte, era que que Winkie volase a su base con un mensaje en el que se indicaban las coordenadas del punto en el que habían amerizado. Cuatro horas más tarde Winkie llegó a la base aérea de Leuchars, en Escocia. Inmediatamente se puso en marcha una operación de búsqueda, y los náufragos fueron localizados y rescatados. Winkie les había salvado la vida.

- El 23 de noviembre de 1939 tres Hurricanes británicos se encontraron sobre Alsacia con un solitario Dornier Do-17. El bombardero trató de huir, pero los cazas le dieron alcance y abrieron fuego contra él. Cuando comenzó a caer, alcanzado en un motor, dos tripulantes saltaron en paracaídas. El teniente Cyril Palmer puso su Hurricane en paralelo al Dornier y vio al piloto abatido sobre los mandos. Se acercó más, confiado, cuando de repente el alemán resucitó, redujo bruscamente la velocidad para colocarse detrás del Hurricane, se cambió de un salto al asiento del navegante y abrió fuego con su ametralladora. La ráfaga alcanzó de lleno al caza británico. Palmer logró aterrizar con su Hurricane gravemente dañado en un campo cercano. A poca distancia tomó tierra el Dornier, pilotado por el sargento Arno Frankenberger, el hombre que le había engañado con el viejo truco de hacerse el muerto.

- Durante la Operación Barbarroja, la VVS emitió órdenes escritas para que sus pilotos embistiesen a los aviones atacantes si se quedaban sin municiones o las ametralladoras se encasquillaban. Fueron las llamadas tácticas Tarán (“ariete” en ruso). Se mantuvieron oficialmente hasta septiembre de 1944. No se trataba de ataques suicidas, ya que se suponía que el piloto podría recuperar el control del aparato o saltar en paracaídas tras golpear al enemigo, pero las posibilidades de supervivencia eran muy pocas. Cientos de pilotos soviéticos perdieron la vida cuando estrellaron sus aviones contra los bombarderos alemanes, aunque hubo algunos que se convirtieron en auténticos expertos y sobrevivieron a más de un ataque. En un mismo día, el 8 de abril de 1942, en Murmansk, Alexei Khlobystov reclamó el derribo de dos aviones (un Bf-109 y un Bf-110) en ataques Tarán.

- Los soviéticos eran los únicos que utilizaban los Tarán como una táctica oficial, pero en otros países se pueden encontrar también casos aislados de pilotos que recurrieron a un ataque de embestida como último recurso. El 2 de noviembre de 1940 el alférez de la Fuerza Aérea Griega Marinos Mitralexis interceptó un trimotor italiano Cant Z.1007 Alcione y lo persiguió disparando sus ametralladoras hasta que se quedó sin munición. Entonces se lanzó directamente contra el avión enemigo, alcanzándole por detrás y destrozándole el timón de cola con la hélice. El Alcione tomó tierra milagrosamente y su tripulación fue capturada por los griegos. Mitralexis aterrizó a poca distancia, con la hélice de su caza retorcida, pero ileso.

- El 6 de abril de 1941, el primer día de la invasión alemana de Yugoslavia, uno de los primeros objetivos de la Luftwaffe fue la base del 36º Grupo del 5º Regimiento de Caza de la Real Fuerza Aérea Yugoslava, situada en Režanovačka Kosa, cerca de la frontera búlgara. Los anticuados Hawker Fury yugoslavos, biplanos de cabina abierta de fabricación británica, tuvieron que enfrentarse a los Bf 109 y Bf 110 alemanes, muy superiores a ellos en todos los aspectos. Pese a ello, los yugoslavos lograron derribar tres Bf 109 y dos Bf 110 a un coste de once Furys perdidos (prácticamente la totalidad de la escuadrilla). Lo sorprendente es que la mayor parte de los cazas alemanes derribados no cayeron en un combate aéreo convencional, sino que fueron embestidos por pilotos yugoslavos en acciones suicidas. Como mínimo tres de ellos, los capitanes Konstantin Jermakov y Vojislav Popovic y el teniente Milorad Tanasic, se sacrificaron estrellando sus Furys contra aviones alemanes.

- Durante la invasión alemana de Yugoslavia se dio una situación única en toda la guerra: las dos fuerzas aéreas enfrentadas tenían como caza principal el mismo modelo de avión, el Messerschmitt Bf 109. Aquello eliminaba en gran parte la ventaja táctica que suponía para los cazas de la Real Fuerza Aérea Yugoslava combatir sobre territorio propio, ya que no podían contar con mucha ayuda de su artillería antiaérea, que incluso les escogía a ellos como blanco con demasiada frecuencia. Los artilleros yugoslavos en muchas ocasiones eran incapaces de distinguir los aviones propios de los alemanes, y tenían que decidir entre mantenerse al margen del combate o abrir fuego arriesgándose a derribar a uno de los suyos.

- Robert S. Johnson fue uno de los grandes ases de caza de la USAAF. El 26 de junio de 1943, durante una misión de escolta a bombarderos B-17 sobre Francia, su formación fue atacada por un grupo de Focke-Wulf Fw 190. Un proyectil de 20 mm explotó en la parte trasera de la carlinga del P-47 Thunderbolt de Johnson. Intentó saltar, pero no consiguió abrir la carlinga, destrozada por el impacto, así que se vio obligado a tratar de llegar a Inglaterra por su cuenta. Uno de los cazas alemanes vio que se retiraba del combate y salió tras él. Johnson, incapaz de defenderse, solo podía maniobrar a un lado y otro para tratar de esquivar las ráfagas de ametralladora. Al fin, tras una larga persecución, el alemán agotó sus municiones, sacudió las alas a modo de saludo y se dio media vuelta. Al aterrizar en Manston, Johnson comenzó a contar los agujeros de bala de su Thunderbolt. Lo dejó cuando había superado los doscientos, sin haberse bajado aún del avión. El piloto alemán era el teniente Egon Mayer, el primer as de la Luftwaffe que superó las cien victorias en el frente occidental.

Otro vivo de milagro

Hace ya cuatro años conté en Vivos de milagro las historias de tres aviadores que sobrevivieron a caídas de miles de metros sin paracaídas. Eran el teniente de la VVS Ivan Chisov, el sargento de la USAAF Alan Magee y el sargento de la RAF Nick Alkemade. Pues bien, no hace mucho encontré un cuarto nombre que se podría añadir a esta exclusiva lista: el británico Jack Worsfold. Curiosamente era artillero de cola en un bombardero Avro Lancaster de la RAF, igual que Alkemade. Pero a diferencia de los otros tres, Worsfold no llegó a saltar (o no hay constancia, porque él no recordaba nada de su caída). Al parecer, durante un tiempo indeterminado permaneció dentro de la sección de cola de su avión.

La noche del 3 de mayo de 1944 veintiún Lancasters del 101º Escuadrón de la RAF despegaron de la base aérea de Ludford Magna en una misión de bombardeo contra una concentración de blindados alemanes en Mailly-le-Camp, al sur de Reims. Cuando volaban sobre el objetivo, los bombarderos británicos fueron atacados por una formación de Messerschmitt Bf-110, cazas pesados bimotores adaptados a las operaciones nocturnas. En poco tiempo, cinco Lancasters fueron derribados por los cazas alemanes. Solo sobrevivieron dos de sus treinta y nueve tripulantes, y uno de los supervivientes, milagrosamente, fue Jack Worsfold.

Worsfold, de 19 años, era el artillero de cola en el Lancaster comandado por el Flight Lieutenant (el rango equivalente a capitán en la RAF) John Keard. Acababan de lanzar su carga de bombas sobre el objetivo cuando un Bf-110 se lanzó sobre el bombardero disparando sus cañones de 20 milímetros. El Lancaster fue alcanzado repetidamente y comenzó a caer envuelto en llamas. Worsfold oyó a Keard dar la orden de abandonar el avión, pero al salir de su torreta vio que su paracaídas estaba ardiendo. En ese momento el bombardero se partió, y Worsfold se quedó atrapado en la sección de cola mientras caía en espiral desde una altura de 7.500 pies (unos 2.300 metros). Se despertó tumbado sobre unos matorrales a pocos metros de los restos de su avión. Al parecer, su caída había sido amortiguada por unas líneas eléctricas antes de llegar al suelo.

Jack se encontraba cerca del pueblo de Aubeterre, quince kilómetros al sur de Mailly. Demasiado dolorido para tratar de ocultarse, fue atendido por un médico local francés hasta que una patrulla alemana llegó al lugar y le capturó. Pasó el resto de la guerra en un campo de prisioneros.

Jack Worsfold murió el 18 de diciembre del 2006, a los 80 años.