Un Tarán griego


El 28 de octubre de 1940 los ejércitos de Mussolini iniciaron la invasión de Grecia desde la frontera albanesa. En el aire los italianos tenían un dominio casi absoluto. La modesta Fuerza Aérea Helena, que contaba con apenas unas docenas de aparatos, no era rival para la Regia Aeronautica. La unidad destinada a la defensa de Salónica era el 22º Escuadrón de Caza, equipado con cazas de fabricación polaca PZL P.24. Ninguno de sus pilotos tenía experiencia en combate. En realidad apenas tenían entrenamiento en vuelo. Uno de aquellos pilotos era un joven de 20 años llamado Marinos Mitralexis, que se había graduado pocos meses antes como alférez en la academia de la Fuerza Aérea Helena.

La mañana del 2 de noviembre, el quinto día de la guerra, el caza de Mitralexis despegó junto con otros siete compañeros del 22º Escuadrón para interceptar a una fomación de quince bombarderos trimotores italianos Cant Z.1007 Alcione que regresaban a su base en Albania después de efectuar un raid sobre Salónica. Mitralexis abrió fuego contra uno de los bombarderos, que pareció responder con una serie de movimientos erráticos en el cielo. Él no lo sabía, pero con su primera ráfaga de ametralladora había matado al piloto italiano, el teniente Pasqualetto, y el resto de la tripulación se estaba esforzando en mantener el avión en vuelo. Mitralexis continuó persiguiendo al Alcione y disparando sus ametralladoras, hasta que se quedó sin munición.

Lo que ocurrió entonces dejó boquiabierto a su punto (compañero de ala), el sargento Constantinos Lambropoulos: “Yo estaba bastante cerca, y vi cómo Mitralexis volaba con su avión directamente contra el bombardero italiano. Fue la cosa más extraordinaria que he visto nunca”. Mitralexis golpeó la parte trasera del avión enemigo con el morro de su caza, destrozándole el timón de cola con la hélice. Milagrosamente, el bombardero logró tomar tierra cerca del pueblo de Gerakalou, pese a que sin el timón era casi imposible de controlar.

Los cuatro supervivientes salieron del Alcione tambaleándose, aturdidos después del aterrizaje forzoso. Los italianos vieron entonces que una turba de campesinos griegos, armados con cuchillos, picos y otras armas improvisadas, se dirigían hacia el lugar en el que se encontraban, aparentemente decididos a acabar ellos. En ese momento se oyó un grito y apareció un pequeño oficial de la fuerza aérea griega con su pistola desenfundada, ordenando a los aldeanos que se alejasen. Era Mitralexis, que había aterrizado a poca distancia de allí con su PZL con la hélice retorcida. El alférez griego condujo a pie hasta su base a los cuatro prisioneros. Los italianos le acompañaron sin resistirse, agradecidos por que les hubiese librado de una situación tan comprometida.

La historia se difundió en periódicos y revistas, y Mitralexis se convirtió en un héroe nacional. Incluso le dedicaron un sello de correos. Fue ascendido a teniente y premiado con la condecoración más alta del país, la Cruz de Oro al Valor (fue el único oficial de la Fuerza Aérea que la recibió durante la guerra).

En abril de 1941 Grecia se rindió a los alemanes, y Mitralexis huyó a Egipto pilotando su caza, junto a otros supervivientes de la Fuerza Aérea griega, para unirse a los aliados y continuar la lucha desde allí. Durante la guerra reclamó el derribo de otros cinco aviones enemigos. Murió en septiembre de 1948, al estrellarse en el Egeo durante un entrenamiento de rutina con un Airspeed Oxford.

Fuentes:
http://www.athensnews.gr/old_issue/13258/16864?action=print
http://en.wikipedia.org/wiki/Marinos_Mitralexis


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