El misterio de la casa de Cofete

Hace unos días recibí un mensaje pidiéndome información sobre Gustav Winter y sus supuestas actividades ocultas en la isla de Fuerteventura. En mi respuesta no tuve más remedio que confesar mi absoluta ignorancia sobre el tema. Si algún amable lector conoce algo más de esta historia aparte de lo que se puede encontrar en internet y lo quiere compartir con nosotros, adelante.

En mi modesta biblioteca solo he podido encontrar dos referencias a Gustav Winter. Una en el libro La guerra secreta de Franco, de Manuel Ros Agudo:

El mariscal Goering a partir de 1938 envió a España al menos a siete de sus hombres para preparar contactos necesarios en el futuro. A mediados de abril de 1939 el jefe de la Luftwaffe y Canaris acordaron destinar 96.000 dólares como fondo suplementario para el Abwehr en España.
El interés de Goering por todo lo español en esta época era muy intenso apoyando las iniciativas de la Marina. Destinó un grupo informativo especial a las islas Canarias bajo la tapadera de una expedición de pesca comercial. Su misión era buscar lugares apropiados para las operaciones secretas de suministro a submarinos. Durante un mes, entre el 14 de julio y el 14 de agosto de 1938, los componentes del grupo a bordo del pesquero Richard Ohlrogge se dedicaron a tomar fotografías y elaborar detallados mapas de calas recónditas en las islas. De cara al exterior tan sólo buscaban un emplazamiento para una fábrica de conservas de pescado, por encargo de Gustav Winter. Se trataba de un alemán afincado en Canarias que desde 1937 venía proponiendo a Berlín el establecimiento de un puerto de pesca alemán en el archipiéliago. La idea había sido acogida por entusiasmo por Goering y Bernhardt, viendo enseguida las posibilidades que tal negocio presentaba para dar cobertura legal a ciertos fines menos confesables. Financiaron la expedición en cuestión de meses.
En realidad el proyecto de Winter era mucho más ambicioso. Pretendía industrializar la desértica isla de Fuerteventura, iniciar su electrificación y montar, además de la industria de pesca con su pequeña flota propia, una fábrica de cemento. Los documentos alemanes de la oficina del Plan Cuatrienal o del Ministerio de Exteriores referentes a Winter evitan cuidadosamente cualquier alusión a referencias de índole estratégica o militar, salvo que debían construirse en el emplazamiento finalmente elegido unos grandes muelles. Tras el acuerdo de Munich en septiembre de 1938, el mariscal debió perder temporalmente interés por el proyecto, y no volvió a mandar otra "expedición" hasta junio de 1939.
Queda pues suficientemente aclarado que el objetivo primordial alemán no era desarrollar simples actividades de pesca, pues en caso de guerra sería imposible transportar las capturas a Alemania, sino hacerse con un punto de apoyo discreto en Canarias para el suministro a sus unidades navales.
Aunque todo el asunto permanece todavía oscuro, el hecho es que Gustav Winter adquirió en 1939-1940 un extenso terreno en el extremo sudoccidental de Fuerteventura, en la llamada península de Jandía, donde construyó una casa aislada en la playa de Cofete con acceso directo al mar y a unas grutas naturales de gran profundidad. El lugar se prestaba de forma ideal para el suministro de combustible y torpedos a los submarinos alemanes o como punto de descanso para las tripulaciones entre misiones.

La segunda alusión a Gustav Winter la he encontrado en el libro La lista negra, del periodista José María Irujo, que da una versión de la historia bastante más fantasiosa (al menos a mí me resulta difícil de creer):

En las islas Canarias la Abwehr contaba con uno de sus agentes más eficientes y comprometidos. Se llamaba Gustav Winter y era el encargado de los puestos de observación, equipados con "telefonía sin hilos" (tal era la denominación que se utilizaba) y del abastecimiento de los submarinos alemanes que arribaban a sus tranquilas costas. Los lobos grises del almirante Karl Dönitz, responsable de la guerra submarina, costeaban por las islas Canarias al su antojo y muchas de las empresas de Johannes Bernhardt, el presidente de Sofindus, los abastecían de alimentos y materiales con los barcos nodriza. Winter supervisaba los aprivisonamientos.
El agente Gustav Winter no sólo ejercía como informador y abastecedor, también creó en Fuerteventura un oasis donde los marineros pudieran descansar y olvidar la tensión de la guerra. Un edén al que sólo se podía acceder por mar o después de una larga caminata de varias horas bordeando barrancos y acantilados. La Casa de Cofete era un enorme y elegante caserón, con torreón incluido, en la península de Jandía, en el sur de la isla, en cuyos salones los oficiales nazis, con sus trajes de gala, bailaban hasta el amanecer con una variada tropa de prostitutas llegadas desde Berlín. Sexo, música y alcohol en veladas interminables bajo la atenta mirada de la cruz gamada y el retrato de Hitler, omnipresente en las dependencias principales del palacio.
Nadie que no hablara alemán podía pasear bajo los arcos de la Casa de Cofete, la villa cercada por una valla con carteles donde se leía "Propiedad privada". El pueblo más cercano estaba a varias horas de camino y casi ningún lugareño osaba acercarse a fisgonear por el feudo de los nazis. Desde los años cuarenta los submarinos fondeaban en la playa del mismo nombre y, mientras la tropa permanecía en sus estrechas literas, los oficiales remaban en botes hasta la playa y caminaban en dirección al caserón con sus uniformes de gala. Allí les esperaban las chicas de Berlín que, además de compañía, siempre traían noticias. Lo que ocurría en la playa Cofete era de dominio público, pero nadie en Fuerteventura se atrevía a censurarlo.
El agente Gustav Winter iba y venía de Tenerife a Fuerteventura. En ambas islas se desenvolvía con comodidad y gozaba de influencia en ámbitos castrenses, en los que no ocultaba sus actividades a favor de Hitler. En Santa Cruz de Tenerife, residía en el número 4 de la calle de la Brisa. En Fuerteventura, podía localizársele en las oficinas de Atlántica Comercial S.A., en Jandía. Los aliados vigilaban todo cuanto ocurría a su alrededor y denunciaban sus actividades a las autoridades locales, que miraban hacia otro lado.

En octubre de 1947 los aliados presentaron al Ministerio de Asuntos Exteriores español una lista en la que figuraban los nombres, direcciones y actividades de 104 agentes alemanes que habían trabajado en España durante la guerra y permanecían en el país sin ser molestados (es la “lista negra” a la que se refiere el título del libro de Irujo). Los aliados reclamaban al gobierno de Franco que fuesen detenidos y repatriados. En esa lista figuraba Gustav Winter:

WINTER, Gustav
Calle de la Brisa, 4 Tenerife, o Atlántica Comercial S.A., Jandía, Islas Canarias
Agente alemán en las Islas Canarias, estuvo a cargo de los puestos de observación equipados con W/T*. Fue responsable del suministro de los U-Boats (sic)
* W/T significa “telefonía sin hilos”, o sea, equipos de comunicaciones por radio.

En resumen, Gustav Winter era un alemán residente en las Canarias que antes de la guerra había conseguido financiación de su gobierno para instalar una industria pesquera en el archipiélago. Es más que probable que detrás de sus actividades empresariales estuviesen los servicios secretos alemanes (según Ros Agudo el interesado en el plan era Göring, según Irujo era una operación del Abwehr) con la intención de conseguir una base de apoyo para la marina germana en el Atlántico. Al final el proyecto industrial se quedó en nada y Winter se limitó a edificar un caserón en una enorme finca que había adquirido en una zona casi desértica de la península de Jandía, en el extremo sur de Fuerteventura. En principio parece que era un buen lugar para servir de base de abastecimiento de submarinos (aunque en alguna página se dice que la costa no es lo suficientemente profunda), pero que yo sepa no hay pruebas de que realmente llegase a ser utilizada con ese fin. En otros casos en los que se abastecieron en España submarinos alemanes se conocen las fechas en las que se hicieron los abastecimientos y los numerales de los sumergibles implicados. En esas operaciones los alemanes utilizaban mercantes que al comienzo de la guerra se habían refugiado en puertos españoles. Uno de ellos, el petrolero Corrientes, se encontraba en las mismas islas Canarias, en el puerto de Las Palmas. Las actividades alemanas, ilegales por violar la neutralidad española, eran conocidas, permitidas e incluso apoyadas por las autoridades locales y el gobierno de Franco. También se conoce algún caso de submarinos capturados en los que las tripulaciones reconocieron tras interrogatorios haberse abastecido en puertos españoles. La colaboración del gobierno español terminó a finales de 1941 por las presiones aliadas. En cambio, oficialmente España no sabía nada de las actividades alemanas en Cofete. No se conoce ninguna fecha concreta ni ningún submarino determinado (al menos por la poca información que tengo yo) que hubiese sido abastecido en la playa Cofete durante la guerra. Lo que está claro es que los servicios secretos británicos estaban muy seguros de que Winter era un agente alemán (ya le consideraban sospechoso incluso antes del comienzo del conflicto) y de que la casa de Cofete era en realidad una base secreta de la flota submarina, y hay que recordar que al terminar la guerra los aliados tuvieron acceso a toda la información de la Kriegsmarine, incluidos los cuadernos de bitácora de sus buques.

Aunque, pensándolo bien, si es cierto que la casa de Cofete estaba llena de prostitutas se entendería que los capitanes no dejasen constancia de sus visitas. No fuera a enterarse la parienta.

La casa de Cofete:

Foto: http://www.villawinter.com/site3_es.htm

9 comentarios:

  1. Hay un pequeño problemilla en toda esta historia: la casa de Cofete se construyo en 1946

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  2. Eso es lo que dice la familia Winter.
    http://www.villawinter.com/espanol.htm

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  3. Yo tenía entendido que todo lo referente a una base de submarinos alemanes en Canarias no era más que una leyenda urbana. Otra cosa son las costas atlánticas: los submarinos nazis se reabastecían a menudo en Vigo (hasta que en 1941 se prohibió, por la presión de los Aliados)e incluso hay varios hundidos frente a las costas gallegas, fruto de la activa guerra submarina que tuvo lugar en la zona.

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    1. También se abastecieron submarinos alemanes en Las Palmas y Cádiz. En el puerto de las Palmas hubo cinco abastecimientos entre marzo y julio de 1941, según el libro de Ros Agudo.
      Otro tema es si la casa de Cofete fue utilizada también para el abastecimiento de submarinos. Puede que en algún momento los alemanes pensasen en usar la finca para esos fines, pero que yo sepa no hay ninguna prueba de que se llegase a hacer. Las historias de grutas submarinas y fiestas con prostitutas seguro que sí son una leyenda urbana.
      Un saludo, Iakob.

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  4. No sé si este tema sigue interesando, pero yo he estado dentro de la Casa Winter. Si alguien que lea esto ha estado allí sabrá que no se hacen visitas turísticas a la casa ni nada por el estilo. Cuesta bastante llegar y, además, hay que saber dónde está y lo que tienes que hacer para poder entrar. Cuando mi marido y yo fuimos, sabíamos que íbamos a estar solos, con la única compañía de los tres hermanos (dos hombres y una mujer) que, en aquel tiempo, cuidaban la casa. Tienes que fiarte mucho de que son buena gente ya que, saludas al llegar, si es que están y si es que salen, y ya está. Entras sin más. Y da bastante cosilla. No es miedo. Es que vés claramente que esa casa está allí por alguna razón y no es una razón normal. No sé si habrá grutas submarinas, pero no creo. Lo que sí es verdad es que hay grutas en la montaña y railes y maquinaria extraña, como de minas, por allí abandonada (por algún lado tengo las fotos). Yo leí que los habitantes de más edad aún recuerdan los sonidos de las explosiones en la montaña. Y, concretamente, la parte de abajo de la casa, da escalofríos. Supongo que prostitutas no irían, pero experimentos extraños fijo que sí hubo.

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    1. Gracias por la información. Suena misterioso lo que cuentas sobre los sonidos de explosiones y la maquinaria de minería abandonada. Quizá no fuesen más que restos de alguna cantera de áridos o de la cementera que tenía previsto montar el señor Winter.

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    2. He llegado a esta página por casualidad, estoy buscando información para escribir un reportaje sobre la casa Winter y me gustaría, saber si el anónimo que escribió el mensaje anterior podría ponerse en contacto conmigo por correo electrónico. Mi correo es lourdes.benitezcarrillo@gmail.com Muchas gracias

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  5. Ola estuve hace 1 dia. En la casa yo soy sevillano, pero por trabajo llevo aqui casi 3 años

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  6. Sigo el sms anterior. lo de los 3 hermano supongo que es verda. Porque el señor que nos abrio la puerta era sobrino y dijo; que uno de ellos habia muerto y los demas estaban discapacitados etc...
    No estaba abierto para visitas y nos dejo entra y nos explico lo que habia conseguido averiguar. Que habia un pista de aterrizaje pasadizos secretos,pero el cree que alli se hacian operaciones de cirugia para los altos cargos que se retiraban para que no se reconocieran por estudios que esta haciendo con la universidad de historia de gran canarias. Por motivos de que hay habitaciones con relojes de antiguos calefaciones, esas habitaciones estan hechas en las buardillas de la casa.
    Por ultimo enseñó un cocodrilo de madera que significaba algo, que no me conto por motivos de tiempo. Unas baterias de submarino, no de acuerdo yo con lo que me contaba, me agache aver las placas que tenian y estaba todas en aleman. Volvere para terminar de ver la casa, ya que fui con unos amigo y trabajaba y no pude ver mas. Me quede con ganas de mas mi numero de telefono para que quiera que le explique mejor es el siguiente 647505324

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