La Guerra del Perro Extraviado

El incidente de Petrich, también conocido como la Guerra del Perro Extraviado, fue un enfrentamiento fronterizo entre Bulgaria y Grecia ocurrido en octubre de 1925. Se suele considerar como uno de los conflictos bélicos más absurdos de la historia, aunque puede que la causa que lo provocó no sea exactamente la que se dice.

El episodio que supuestamente desencadenó el enfrentamiento ocurrió en el paso de Demikarpia el 19 de octubre de 1925. Ese día un soldado griego entró en territorio búlgaro corriendo tras su perro, que se había perdido en la frontera. El paso estaba custodiado por guardias fronterizos búlgaros, y uno de ellos disparó y mató al griego. En un tiroteo posterior un capitán griego también resultó herido mortalmente.

Bulgaria expresó su pesar por lo ocurrido, afirmando que se había tratado de un malentendido y proponiendo la constitución de una comisión mixta greco-búlgara para investigar el incidente. El gobierno griego rechazó las explicaciones y dio un ultimátum a Bulgaria en el que exigía, en un plazo máximo de 48 horas, el castigo de los responsables, una disculpa oficial y dos millones de francos franceses en concepto de indemnización a los familiares de las víctimas.

Al cumplirse el plazo, el 22 de octubre de 1925 las tropas griegas cruzaron la frontera en un frente de 40 kilómetros y capturaron diez pequeños pueblos búlgaros. Su intención era ocupar la ciudad de Petrich, pero su avance fue frenado por la resistencia de guardias de fronteras y voluntarios de la Organización Revolucionaria Interna de Macedonia, una poderosa milicia que operaba en la región. Bulgaria apeló a la Sociedad de Naciones para que interviniese en el conflicto, y el 29 de octubre las presiones diplomáticas consiguieron que los griegos se retirasen. Se calcula que el incidente causó más de cincuenta muertos, en su mayor parte civiles búlgaros.

La Sociedad de Naciones designó una comisión de investigación para estudiar el caso. Su conclusión fue que la invasión griega estaba injustificada, culpando a su gobierno de las pérdidas humanas y materiales y del sufrimiento de la población búlgara. Grecia fue condenada como la agresora y castigada por la Sociedad de Naciones a pagar a Bulgaria 45.000 libras esterlinas en un plazo de dos meses en concepto de indemnización por daño material y moral. El gobierno griego aceptó el veredicto.

En realidad, como podéis imaginar, todo aquello no lo generó un incidente aislado causado por un perro. Las relaciones entre Grecia y Bulgaria eran muy tensas desde hacía años. Había problemas con las minorías nacionales respectivas en ambos países, tenían disputas territoriales en Tracia, y además estaba la cuestión macedonia, con los búlgaros apoyando abiertamente a los nacionalistas macedonios. El Tratado de Neuilly (consecuencia de su derrota en la Primera Guerra Mundial) había obligado a Bulgaria a desmilitarizarse y a destruir gran parte de su armamento. En Atenas el gobierno dictatorial del general Theodoros Pangalos vio en ese momento la oportunidad de resolver sus problemas por la fuerza y buscaba una excusa que le permitiese entrar en territorio búlgaro.

Pero ni siquiera está claro que el episodio del perro ocurriese realmente. En un artículo búlgaro he encontrado una explicación distinta del incidente, basada según se dice en el informe de la comisión de investigación designada por la Sociedad de Naciones. Todo comenzó cuando unos guardias de fronteras búlgaros comenzaron a cavar un pozo de agua. Un soldado griego que estaba de guardia al otro lado de la frontera entró en territorio búlgaro y les recriminó duramente por estar cavando una trinchera, algo que el Tratado de Neuilly prohibía hacer a las autoridades fronterizas de Bulgaria. La disputa terminó con un tiroteo, y el guardia griego acabó muerto en territorio búlgaro. El capitán al mando del puesto griego resultó herido de gravedad en un nuevo enfrentamiento y murió al día siguiente. El perro no aparece por ningún lado.

O eso creo, porque para leer el artículo he tenido que usar el traductor de Google. El búlgaro no es lo mío.

2 comentarios: