La guerra particular de Jean de Sélys


El barón Jean de Sélys Longchamps era un joven aristócrata belga, sobrino nieto del rey Leopoldo III. Cuando los alemanes atacaron Bélgica, en mayo de 1940, Sélys, que era teniente de caballería en la reserva, se incorporó a su regimiento y tomó parte en los combates que se desarrollaron en las líneas defensivas establecidas sucesivamente a lo largo del canal Mosa-Escalda, en Lanaken y en el río Lys. Todos los intentos de contener la invasión fracasaron, y el 28 de mayo Bélgica capituló tras poco más de dos semanas de resistencia. El teniente Sélys se negó a aceptar la rendición y caminó durante cuatro días para unirse a la Fuerza Expedicionaria Británica atrapada en Dunkerque. Se las arregló para embarcar en uno de los buques que evacuaban a las tropas y llegar a Inglaterra, solo para volver de inmediato a Francia con la intención de continuar la lucha. El armisticio le sorprendió en el sur de Francia. En junio fue internado por el gobierno de Vichy en un campo cercano a Marsella, pero poco después logró escaparse y regresar a Gran Bretaña.

En enero de 1941 Sélys se unió a la Royal Air Force con la intención de convertirse en piloto de combate. Para ello tuvo que mentir sobre su edad, ya que a sus veintiocho años era demasiado mayor para ser admitido en la escuela de vuelo.

Tras completar su formación, en septiembre de 1941, Sélys fue destinado al 609º Escuadrón, una unidad franco-belga de la RAF integrada en el 11º Grupo de Caza, responsable de la defensa del sur de Inglaterra. Allí, junto a algunos de los mejores pilotos belgas, veteranos de la Batalla de Inglaterra, participó en innumerables misiones de caza sobre el Canal de la Mancha y el Mar del Norte e incursiones contra objetivos situados en Francia, Bélgica y Holanda. Volaba en un Hawker Typhoon, un avión originalmente diseñado como caza interceptor, pero que demostró ser ideal para ataques a blancos terrestres gracias a sus excelentes prestaciones a baja altura y a la gran potencia de fuego que le daban sus cuatro cañones de 20 mm (ya en 1944 se le añadirían cohetes aire-tierra, convirtiendo definitivamente al Typhoon en uno de los aviones de ataque a suelo más temibles de toda la guerra).

Gracias a sus continuas misiones con el 609º Escuadrón, Sélys se convirtió en un experto piloto de Typhoon, alcanzando en 1942 el rango de flight lieutenant (el equivalente a capitán en la Royal Air Force). Durante ese tiempo fue madurando una idea que comenzó a darle vueltas en la cabeza cuando los pilotos belgas de la RAF empezaron a recibir información de sus compatriotas refugiados o resistentes huidos de Bélgica. Así fue como Sélys se enteró de que la Gestapo había fijado su cuartel general en Bruselas en el número 453 de la avenida Louise, en un barrio céntrico de la capital que él conocía como la palma de su mano. Las oficinas de la Gestapo ocupaban en su totalidad el edificio, una construcción de diez plantas, de las pocas que sobresalían en una zona en la que predominaban las viejas mansiones. Estaba situado en una avenida ancha y flanqueada de árboles, y próximo a la intersección con otra de las principales arterias de Bruselas, la avenida Emile Demot. Era por tanto un objetivo fácilmente identificable y que permitía una aproximación casi frontal a baja altura. Sélys estaba convencido de que podía golpear con su Typhoon en uno de los símbolos más siniestros de la ocupación nazi de su país. Calculó que, con los 640 proyectiles por minuto que escupían los cuatro cañones del caza, podía esperar razonablemente alcanzar el blanco más un centenar de veces en los segundos en los que lo tendría en su punto de mira.

Sélys hizo una solicitud a sus superiores buscando el permiso para realizar el ataque. No obtuvo respuesta, lo que de hecho equivalía a una negativa. Decidió hacerlo de todos modos. Pero, como se ha visto, la acción no iba a ser un arrebato de un piloto impulsivo, sino la puesta en marcha de un plan largamente meditado.

La mañana del miércoles 20 de enero de 1943 el avión de Jean de Sélys y otro Typhoon despegaron del aeródromo de Manston, en el sureste de Inglaterra, en una misión de ataque a un depósito de locomotoras y material ferroviario cerca de la ciudad belga de Gante, unos 50 kilómetros al norte de Bruselas. Los dos aviones atravesaron el Canal y alcanzaron su objetivo sin contratiempos. Tras el ataque Sélys ordenó a su acompañante que regresase en solitario a Manston. Él puso rumbo al sur, y diez minutos después estaba sobrevolando Zellik, un suburbio de la capital. Usando como referencia la cúpula del Palacio de Justicia, atravesó la ciudad rozando los tejados de las casas y aterrorizando a los transeúntes, muchos de los cuales creyeron que se trataba de un avión a punto de estrellarse. Cuando localizó su blanco, la sede de la Gestapo, se dirigió directamente contra él, apretó el disparador y se elevó barriendo con una ráfaga todos los pisos del edificio, destrozando las ventanas, arrancando esquirlas de hormigón y piedra, y cubriendo la calle de escombros y cristales. Terminó su ascenso pasando a centímetros de un arma antiaérea situada en la azotea del edificio y se alejó rápidamente de allí en vuelo rasante. Al llegar a la costa ascendió hasta una altura de 2.000 metros, y treinta y cinco minutos más tarde estaba de vuelta en su base de Manston.

Mientras, en Bruselas, la avenida Louise se llenó con las ambulancias de un cercano hospital militar y comenzó el rescate y la evacuación de los heridos. Centenares de civiles belgas se dirigieron al lugar, obligando a la policía a hacer algún arresto entre los curiosos para dispersar a la multitud. En los días siguientes, mientras los alemanes se dedicaban a limpiar los escombros y reparar los daños, se produjo un inusual aumento del tráfico de peatones por la avenida Louise. Muchos de los viandantes hacían esfuerzos para disimular una sonrisa al pasar frente al número 453. Los diarios colaboracionistas no hicieron ninguna mención a lo ocurrido, pero la noticia pronto se extendió por toda la provincia. La cifra de víctimas fue considerablemente menor que las que se daban en aquellos rumores. Parece que el número real fue de cuatro muertos y una docena de heridos. Los alemanes extendieron el falso rumor de que entre los muertos se encontraba un agente británico que supuestamente estaba siendo interrogado en las oficinas de la Gestapo en el momento del ataque. El ametrallamiento de Sélys fue tan preciso que ninguno de los edificios vecinos resultó alcanzado.

Jean de Sélys recibió una severa reprimenda de sus superiores por atacar un blanco no incluido en la declaración de objetivos de la misión. La infracción disciplinaria le costó su degradación inmediata a pilot officer (el oficial de menor rango de la RAF, equivalente a un alférez), pero no impidió que le fuese concedida la Cruz de Vuelo Distinguido en reconocimiento a su valor. En los meses siguientes continuó volando en misiones de ataque a tierra sobre territorio enemigo.

La mañana del 16 de agosto de 1943 el Typhoon de Jean de Sélys se estrelló tratando de aterrizar en Manston a su regreso de una misión nocturna sobre Ostende. Sélys murió en el acto. La investigación posterior no pudo determinar la causa exacta del accidente. Se supuso que el avión había sido dañado por el fuego antiaéreo alemán afectando de alguna manera a su maniobrabilidad en el momento del aterrizaje.

Fuentes principales:
http://www.freebelgians.be/articles/articles-2-4+jean-de-s-lys-longchamps.php
http://www.bbc.co.uk/news/uk-england-kent-23725107
http://users.telenet.be/kurt.weygantt/worldwariiaces.index.html_jeandeselyslongchamps.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Jean_de_Selys_Longchamps


2 comentarios:

  1. Una historia de lo más interesante y para mí, desconocida. Parece el argumento de un guión cinematográfico. La arriesgada acción de Jean de Sélys, me ha recordado, salvando las distancias, a la novela "El vuelo del Intruder" donde dos pilotos navales, deciden por su cuenta y riesgo, saltarse las órdenes, cambiar su plan de vuelo y bombardear Hanoi durante la guerra de Vietnam.

    Muy buena entrada, Nonsei.

    Saludos

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    1. Gracias, Gluntz. Me alegro de que te haya gustado.

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