El espía en uniforme de gala

El abogado alemán Hermann Görtz llegó a Gran Bretaña en agosto de 1935, acompañado de su secretaria Marianne Emig, a la que presentaba como su sobrina para evitar suspicacias (Görtz tenía 45 años y Marianne 19), según decía con la intención de escribir una novela. Se instalaron en una casa alquilada de Bradstairs, en el condado de Kent, al sur de Londres. En la zona se encontraba la base aérea de Manston y otros aeródromos en construcción. La pareja hizo amistad con un piloto destinado en Manston llamado Kenneth Lewis. Görtz estaba continuamente pidiendo al joven piloto información sobre la base, con la excusa de que necesitaba documentarse para su libro. Por su parte, Marianne le pedía que le hiciese fotos del aeródromo. A los tres meses de estancia en Inglaterra, Görtz hizo un viaje a Alemania acompañado de Marianne y de su impresionante moto Zündapp. Cuando volvió él solo unos días después se encontró con la policía británica esperándole para detenerle acusado de espionaje: La dueña de la casa donde vivía, que no sabía que Görtz se había llevado la moto a su país, había llamado a la policía pensando que se la habían robado, y cuando los agentes fueron a investigar la denuncia encontraron en la casa toda la información que Görtz había recopilado sobre la base aérea de Manston.

En marzo de 1936 se celebró el juicio en el Palacio de Justicia de Old Bailey, al oeste de Londres. La prensa británica dio mucha publicidad al caso, apodando a Görtz “el espía volador”. Aunque el alemán insistía en su inocencia, tratando de convencer al tribunal de que no era más que un novelista que se documentaba a conciencia para sus obras de ficción, las investigaciones de la policía británica concluyeron que Görtz era un espía “autónomo”, que trabajaba por su cuenta con la intención de impresionar a los servicios secretos alemanes para que le aceptasen como agente (ya había sido rechazado en una ocasión después de solicitar un trabajo de inteligencia en el Ministerio del Aire alemán). Por su parte Marianne Emig se negó a viajar a Gran Bretaña para testificar a su favor, por miedo a ser detenida acusada también de espionaje. Görtz fue declarado culpable y condenado a cuatro años de cárcel. En febrero de 1939, después de cumplir su condena en la prisión de Maidstone, fue puesto en libertad y deportado a Alemania.

En agosto de 1939, durante la movilización previa al comienzo de la guerra, Görtz regresó al servicio como teniente segundo en la reserva de la Luftwaffe. Después de pasar por varios destinos, en enero de 1940 logró ingresar en el Regimiento Brandenburgo, la unidad de operaciones especiales del Abwehr, donde alcanzó el rango de capitán. A pesar de la fama que había logrado en Gran Bretaña y de la mala imagen que había dado a los servicios de inteligencia alemanes, al fin Görtz había conseguido convertirse en un auténtico espía.

En noviembre de 1938, mientras Görtz estaba en prisión, el Ejército Republicano Irlandés había declarado la guerra a Gran Bretaña y había iniciado una campaña terrorista para tratar de obligar al gobierno británico a abandonar el Ulster. Cuando estalló la guerra en Europa, en septiembre de 1939, el IRA vio la oportunidad de conseguir el apoyo del Tercer Reich en su lucha contra los británicos. La dirección del IRA propuso que sus hombres podían preparar y facilitar un desembarco de tropas alemanas en el territorio de la República de Irlanda (que se había declarado neutral) para a continuación iniciar la invasión conjunta del Ulster. El plan recibió el nombre en clave de operación Kathleen. En 1940 el líder del IRA Sean Russel viajó a Alemania para tratar de convencer al gobierno del Reich de las ventajas de la colaboración entre alemanes e irlandeses.

El conocimiento que tenía el Abwehr acerca del IRA y la política en Irlanda era muy superficial. Antes de comprometerse a nada con los irlandeses, el servicio de inteligencia alemán necesitaba evaluar la situación real en la isla. Con ese objetivo se puso en marcha la operación Mainau, que consistiría en el lanzamiento en paracaidas de un agente en la República de Irlanda con la misión de contactar con el IRA, establecer un enlace de comunicaciones seguras entre Irlanda y Alemania, evaluar la capacidad militar del IRA y tratar de dirigir sus ataques hacia objetivos militares británicos, todo ello sin comprometer la neutralidad irlandesa ni interferir en su política nacional. Para llevar a cabo una misión tan compleja el agente asignado por el Abwehr no fue otro que el capitán Hermann Görtz. Es posible que no tuviesen más remedio, ya que seguramente era el único agente disponible que había tenido algún tipo de relación con el IRA (había conocido a varios militantes cuando estuvo cumpliendo condena en Maidstone).

Görtz iba a realizar la misión en solitario. Los únicos nombres de contactos irlandeses que tenía eran los de Seamus O'Donovan e Isuelt Stuart, esposa de Francis Stuart, famoso novelista y dirigente del IRA que había viajado a Berlín en enero de 1940 para estrechar la colaboración entre el IRA y el Abwehr. Su equipo de espía consistía tan solo en un radiotransmisor Afu, una pistola Browning de 9 mm y un poco de tinta invisible. Además le entregaron documentos de identidad militares con nombre falso y una importante cantidad de dinero, casi 30.000 dólares estadounidenses. A petición suya le proporcionaron también una cápsula de veneno para tomar en caso de ser capturado. Saltaría vestido con su uniforme de gala de la Luftwaffe, para estar protegido por la Convención de Ginebra en caso de ser capturado (saltar o desembarcar uniformados en territorio enemigo era una práctica habitual de los espías alemanes, como comenté por ejemplo en Operación Pastorius). Su nombre en clave sería "Gilka".

La misión estaba prevista para el mes de abril, pero tuvo que ser aplazada por culpa del mal tiempo. Por fin en la noche del 5 al 6 de mayo de 1940 Gilka saltó sobre Irlanda desde un bombardero Heinkel He-111 a 1.500 metros de altura.

Al pobre Görtz todo le salió mal desde el principio de la misión. En el salto perdió su equipo de radio y la pala que llevaba para enterrar el paracaídas. Después de tomar tierra ni siquiera sabía si estaba en la República de Irlanda o en el Ulster. Tras su captura afirmó que había aterrizado en una granja a las afueras de Trim, cuando en realidad se encontraba en Ballivor, en el condado de Meath. Estaba a una distancia de setenta millas de Laragh, en el condado de Wicklow, donde vivía Isuelt Stuart. Hacia allí se dirigió a pie, cruzando los verdes campos irlandeses ataviado con su uniforme de gala alemán. Se vio obligado a cruzar a nado el río Boine "con grandes dificultades, pues el peso de mi uniforme me agotó; el cruce del río también me costó la pérdida de mi tinta invisible". Poco después, exhausto y hambriento, acabó por deshacerse del incómodo uniforme: “Llevaba entonces botas de campaña, breeches y la camisa, así como un birrete negro en la cabeza... Conservé mi birrete militar para usarlo como vaso, y las medallas ganadas en la guerra anterior por razones sentimentales... Carecía de dinero irlandés y no comprendí que podía usar dinero inglés con toda libertad". Continuó así su camino, teniendo que preguntar en varias ocasiones a los paisanos que se encontraba por la dirección que tenía que seguir. Uno de los lugares en los que pidió ayuda para orientarse fue el cuartel que la Garda (la policía irlandesa) tenía en la localidad de Poulaphouca. A pesar de su extraño aspecto, pudo continuar su viaje sin ser molestado por los gardas. El 9 de mayo llegó al fin a Laragh y comenzó a buscar a su contacto. Según él mismo contaría más tarde, allí sobornó con 100 dólares estadounidenses “al tonto del pueblo" sin lograr nada a cambio, lo que no dice mucho de la sagacidad de nuestro espía. Al fin localizó a la señora Stuart, y a través de ella contactó con Seamus O'Donovan, que fue esa misma noche a recoger a Görtz para llevarle a su casa en Shankill, en el condado de Dublín. Gilka había tenido éxito en ponerse en contacto con el IRA, pero pronto se dio cuenta de que la organización clandestina estaba muy mal dirigida y sus medidas de seguridad dejaban mucho que desear. Pese a ello entregó más de 16.500 dólares a O'Donovan para el IRA.

El 11 de mayo Görtz fue trasladado por O'Donovan y otros miembros del IRA a la casa de JJ O'Neill en Rathmines. Permaneció con O'Neill hasta el 19 de mayo, cuando de nuevo fue trasladado a casa de Stephen Held, uno de los líderes principales de la organización y el creador de la operación Kathleen. Allí tuvo una reunión el 23 de mayo con el dirigente del IRA Stephen Hayes, que había quedado al mando de la organización mientras permaneciese Russel en Alemania (quien por cierto nunca regresó a Irlanda; murió unos meses después de una úlcera gástrica a bordo del submarino alemán que le llevaba de vuelta a su país).

Poco después los gardaí irrumpieron en la casa de Held para efectuar un registro. Görtz no se encontraba allí, pero la policía incautó su documentación falsa, su dinero y sus condecoraciones de la Primera Guerra Mundial. También encontraron documentos relativos a la operación Kathleen (Held había estado tratando de convencer a Görtz de la viabilidad de su plan). Entre los papeles había informes sobre posibles objetivos militares en Irlanda, como puertos, bases aéreas e instalaciones defensivas.

Cuando el jefe de la legación diplomática alemana en Dublín, el Dr. Eduard Hempel, informó a Berlín de los acontecimientos, el Abwehr consideró que la operación Mainau había fracasado. Así se reflejó en el registro del 25 de mayo de 1940 del diario de guerra del Abwehr:

De acuerdo con un informe inalámbrico de la Agencia Stefani [la agencia de noticias italiana] y emisiones del enemigo, la "Operación Mainau" no ha tenido éxito. De acuerdo con ellos “Gilka" parece haber llegado a su destino. El transmisor [el Abwehr no sabía que Görtz lo había perdido], algunos elementos del equipo y el dinero que se llevó con él fueron capturados al parecer en la casa de un agente de Irlanda, debido a la estupidez de este último. Desafortunadamente este irlandés también tenía en su poder los planes de una rebelión que no tenían relación con la "Operación Mainau” [se refería al Plan Kathleen, el que Stephen Hayes había enviado a Alemania]. No hay ninguna información sobre el paradero de "Gilka". Aun en el caso de que no sea detenido en un futuro próximo, es imposible que pueda continuar en activo, debido al descubrimiento del transmisor y del dinero. Si finalmente se detiene a “Gilka” se encontrará en una situación muy difícil debido a que su equipo fue encontrado junto a los planes IRA. Debido al fracaso de la "Operación Mainau" en el futuro no se tendrán en cuenta más propuestas para el lanzamiento de agentes en paracaídas.

Sin embargo Gilka tardó mucho tiempo en ser detenido. Durante 18 meses permaneció escondido con la ayuda de sus amigos del IRA, aunque su desconfianza por los fallos de seguridad que había visto en la organización le llevaba a evitar los escondites que tuviesen algo que ver con ella. En una ocasión en la que se enteró de que la casa en la que estaba alojado había sido utilizada por el IRA como punto de reunión, abandonó el lugar inmediatamente. Pese a todos esos cuidados, en noviembre de 1941 fue finalmente detenido por los gardas junto al miembro del IRA Pearse Paul Kelly, que había ido a visitarle.

Hermann Görtz estuvo cinco años internado en la prisión de Mountjoy, compartiendo condena con otros militantes del IRA. En agosto de 1946 le fue concedida la libertad condicional y se fue a vivir con unos amigos de Dublín. Unos meses después, en mayo de 1947, recibió la notificación de que iba a ser deportado a Alemania. Al conocer la noticia se quitó la vida ingiriendo una cápsula de cianuro. Al parecer tuvo un ataque de pánico injustificado, al pensar que iba a ser entregado a las fuerzas de ocupación para ser juzgado como criminal de guerra.

No se puede negar que Görtz fue un espía incompetente. La historia de la operación Mainau es casi cómica, aunque lo cierto es que gran parte de la culpa de su fracaso hay que atribuírsela al Abwehr, que envió a un agente sin la preparación necesaria a una misión con muy pocas posibilidades de éxito. No fue un caso aislado en la historia del Abwehr. Como dijo Peter Fleming: “La figura solitaria, intrépida y desconcertada del espía avanzando penosamente a través del vacío paisaje irlandés, con botas, tocado con un birrete negro y con un bolsillo lleno de medallas ganadas en la guerra de 1914-18, constituye una elocuente muestra de hasta qué punto el esfuerzo del Servicio Secreto Alemán incurría en graves pecados contra las virtudes de sutileza y disimulo que de él se esperaban...”

Hermann Görtz:


Fuentes:
Graham Greene: El libro de cabecera del espía
http://en.wikipedia.org/wiki/Operation_Mainau
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/espionaje/kathleen.html
http://theinquisition.eu/wordpress/2011/dublin/goertz-mainau/


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