La Batalla Mágica de Inglaterra

Sigo con temas paranormales, que sé que gustan mucho. Y es que cuando estaba buscando información sobre Helen Duncan me encontré con una historia extrañísima (sí, más aún), la de Dion Fortune y su pintoresca contribución al esfuerzo de guerra británico.


Violeta María Firth nació en 1890 en el norte de Gales, hija de unos devotos seguidores de la Ciencia Cristiana. Aunque, según decía, en su infancia ya había empezado a manifestar poderes de médium y a tener visiones proféticas, no fue hasta que cumplió los veinte años (después de sufrir una crisis nerviosa) cuando se sintió realmente atraída por el ocultismo. Decía ser la reencarnación de una sacerdotisa de la Atlántida. Iniciada en la magia por un ocultista irlandés llamado Theodore Moriarty, ingresó en 1919 en la Alpha et Omega, una fraternidad de magia ceremonial heredera de la Orden Hermética del Alba Dorada (o Golden Dawn), la sociedad ocultista más famosa de todas las que existieron en Gran Bretaña en aquellos años. Cuando fue iniciada Violeta Firth adoptó el nombre de Dion Fortune, derivado de la frase latina Deo, Fortuna no, un lema que se puede traducir por “no por casualidad, sino por Dios”.

La historia de la Golden Dawn y todas las órdenes místicas, mágicas y cabalísticas que derivaron de ella es una continua sucesión de peleas internas y escisiones en una infinidad de grupos más o menos pintorescos. Siguiendo esa tradición, Dion Fortune dejó al poco tiempo Alpha et Omega para ingresar en Stella Matutina, otra escisión de Golden Dawn, y para acabar finalmente abandonando también esta y creando su propia orden, la Fraternidad de la Luz Interior, un grupo de esoterismo cristiano dedicado fundamentalmente a la meditación.

Los seguidores de la Fraternidad de la Luz Interior se consideraban a sí mismos los defensores mágicos de Gran Bretaña, herederos espirituales del Rey Arturo y sus caballeros del Grial. Su sede estaba en el número 3 de Queensborough Terrace, en Londres. También tenían una propiedad en Glastonbury, una pequeña localidad del suroeste de Inglaterra, considerado un lugar mágico porque bajo él se encontraba el centro espiritual de la nación (muchos han identificado Glastonbury con el Avalon de las leyendas artúricas). Así que, siendo los guardianes del espíritu nacional (en el sentido más literal de la expresión), cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial era lógico que pusiesen sus poderes psíquicos al servicio de la causa. Dion Fortune creó un grupo, en el que incluyó también a personas ajenas a su orden, para coordinar una serie de acciones conjuntas de “guerra espiritual”. Durante tres años (desde octubre de 1939 hasta octubre de 1942) Fortune envió una carta semanal a cada uno de sus seguidores en las que detallaba una serie de ritos mágicos y ejercicios de meditación que tenían que realizar todos ellos de forma coordinada, todos los domingos de 12,15 a 12,30 de la mañana.

Antes de enviar las primeras cartas, Fortune dio a los miembros de su grupo una serie de "instrucciones de meditación" sobre cómo prepararse para la inminente batalla mágica:

"Los miembros de la Fraternidad de la Luz Interior han sido cuidadosamente entrenados en la teoría y la práctica de la meditación. Cada domingo de 12,15 a 12,30 ciertos miembros llevarán a cabo un círculo de meditación en el Santuario del 3 de Queensborough Terrace. Otros miembros, dispersos por todo el país, también se sentarán a meditar, al mismo tiempo. Así, se habrá formado un núcleo de mentes entrenadas ... Las cartas se enviarán semanalmente todos los miércoles a fin de asegurar la llegada puntual a tiempo para el domingo siguiente. Ese día, no antes, leerán el contenido de la carta en la preparación para la meditación conjunta a las 12.15 ... Después de haber estudiado la carta, tomen asiento, si es posible en una habitación tranquila y poco iluminada a salvo de las perturbaciones, con la cara en dirección a Londres, sentados en una postura en la que sus pies estarán juntos y las manos entrelazadas, formando así un circuito cerrado con su propio cuerpo...

Luego, siguiendo técnicas de respiración y relajación, todos los miembros del grupo al mismo tiempo entrarían en un estado de meditación profunda y se dedicarían a visualizar las mismas imágenes simbólicas (las que se especificaban en cada carta) para conseguir con la unión de sus fuerzas el objetivo asignado. En un principio esos objetivos eran puramente defensivos. Decían que su intención era reforzar el espíritu colectivo de la nación y protegerla de los ataques mágicos del enemigo, porque estaban convencidos de que los alemanes estaban utilizando contra ellos tácticas similares (pero por supuesto malignas). Con el tiempo fueron ganando confianza y Dion Fortune se atrevió a encomendar a sus soldados psíquicos trabajos más específicos. Por ejemplo, en su 15ª carta (28 de enero de 1940) les mandó a patrullar mentalmente las costas de Gran Bretaña: "Vamos a meditar sobre unas presencias angelicales, vestidas de rojo y armadas, patrullando a lo largo y ancho de nuestra tierra. Visualice un mapa de Gran Bretaña, y la imagen en movimiento de estas grandes presencias como sombras enormes a lo largo de las costas, hacia atrás y hacia delante, de norte a sur y de este a oeste, manteniéndose vigilantes a fin de que nada extraño pueda pasar inadvertido". En otra carta recomendó (solo a los más preparados, porque había que tener “nervios de acero”) utilizar sus poderes de visualización para buscar pasos entre los campos de minas a través del Mar del Norte y las costas noruegas y encontrar el camino para acceder al Báltico.

No sé por qué (¿sería por los resultados visibles de sus meditaciones?) Dion Fortune se sentía cada vez más segura y llegó un momento en el que directamente pasó al ataque. Mandaba contra Alemania a los miembros de su grupo, armados mentalmente con espadas de fuego, y les hacía entrar hasta las sedes del gobierno enemigo, o incluso hasta los dormitorios de los líderes nazis, para lanzar contra ellos sus ataques mágicos.

A veces ocurrían accidentes. En una ocasión un miembro del grupo de meditación reunido en Queensborough Terrace se teletransportó accidentalmente hasta el santuario de Glastonbury, y a pesar de todos sus esfuerzos tuvo que permanecer allí hasta que terminó la meditación. Lo que no sé es si el viaje de vuelta lo hizo también mentalmente o si tuvo que pagar un billete de tren.

Entre los éxitos que se les atribuyen hay algunos realmente destacados, como la evacuación de la FEB (el “milagro de Dunquerke”), donde Dion Fortune creyó ver la ayuda de fuerzas superiores. O como la defensa de Londres durante el blitz, a pesar de que la misma sede de la Fraternidad de la Luz Interior fue dañada en un bombardeo (no hubo heridos, una prueba de la protección angelical de la que disfrutaban). También hay quien cree que fueron ellos los que, utilizando sus artes mágicas, atrajeron hasta Gran Bretaña a Rudolf Hess (otro aficionado a las historias ocultistas).

Dion Fortune murió de leucemia en 1946, poco antes de cumplir 56 años. Algunos dicen que fue el desgaste que sufrió en aquellos combates psíquicos lo que acabó con su salud.

Fuentes:
http://www.forteantimes.com/features/articles/4435/the_magical_battle_of_britain.html
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/desde_el_mas_alla/2010/10/24/la-guerra-de-los-brujos.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Dion_Fortune
Foto: http://www.luzinterior.org/bibliografia8.htm


6 comentarios:

  1. ¡¡Vaya cuadrilla de zumbados!!! Además de meditar, supongo que le daba a algún tipo de sustancia psicotrópica, no? Gran historia, como suele ser habitual en este blog.

    P.D. Lo de la teletransportación, muy grande, jajajaja...

    Saludos!!

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  2. Pues no sé si en este caso en concreto le daban a los psicotrópicos, pero en ese tipo de grupos lo de las reuniones de meditación suele ser una excusa, más que nada.
    Un saludo.

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  3. En la guerra y en el amor todo se vale. Muy buena historia Nonsei, como siempre
    Saludos desde Chile

    Eduardo

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  4. Tenía alguien que haberles dicho que las guerras se ganan con bombas, no con buenos -o malos- deseos. Una curiosa historia.
    Saludos!

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  5. Al menos, estos pobres desgraciados no intentaban estafar a nadie poniéndolo en contacto con sus seres queridos.

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  6. Eso sí, se reunían para sus ceremonias y sus meditaciones pero no hacían daño a nadie ni trataban de sacar dinero a los incautos.
    Eduardo, Lorenzo y enfermero9, gracias por vuestros comentarios.
    Un saludo.

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