El Lirio Blanco de Stalingrado


Lidya Vladimirovna Litvak nació en Moscú el 18 de agosto de 1921. Fue una aviadora precoz. Con solo 14 años se inscribió en un club aéreo, y realizó su primer vuelo en solitario a los 15. Se graduó en la escuela de aviación militar de Kherson, y cuando comenzó la guerra en 1941 era instructora de vuelo en el Aeroclub de Kalinin. En sus primeros intentos de unirse a la VVS fue rechazada por falta de experiencia. Su oportunidad llegó cuando Marina Raskova creó la primera unidad de combate femenina de la Fuerza Aérea Soviética, el 586º Regimiento de Caza, aunque para ser admitida Lidya tuvo que mentir exagerando sus horas de vuelo. Allí estuvo entre enero y agosto de 1942, adquiriendo experiencia en el pilotaje de su caza, un Yakovlev Yak-1. Tuvo sus primeras misiones de combate en el verano de 1942 en el área de Saratov, al norte de Stalingrado. En septiembre fue destinada junto a otras tres destacadas pilotos del 586º Regimiento (Katya Budyanova, Maria Kuznetsova y Raisa Beliayeva) a una unidad de primera línea desplegada en Stalingrado, el 437º Regimiento de Caza.

El 13 de septiembre, tres días después de su llegada a su nueva unidad, Lidya se convirtió en la primera mujer en la historia que derribaba un avión enemigo. Ese día cuatro Yak-1 al mando de Raisa Beliayeva atacaron una formación de Junkers Ju 88 escoltados por Messerschmitt Bf 109. Lidya alcanzó con varias ráfagas a un Ju 88 que cayó a tierra envuelto en llamas. A continuación abatió un Bf 109 que se había situado en la cola del Yak-1 de Beliayeva. El 14 de septiembre reclamó el derribo de otro Bf 109, aunque ese día la Luftwaffe no perdió ninguno en Stalingrado. El 27 de septiembre derribó un Ju 88.

Lidya estuvo poco tiempo en el 437º Regimiento. En octubre fue trasladada junto a sus compañeras al 9º Regimiento de Caza de la Guardia, también desplegado en el área de Stalingrado. Allí permanecieron hasta enero de 1943, cuando la unidad recibió los nuevos cazas de fabricación estadounidense Bell P-39 Airacobra. Litvyak y Budyanova fueron trasladadas al 296º Regimiento de Caza para poder seguir volando con los Yak-1.

El 22 de marzo Lidya participó en un ataque contra una formación de Ju 88. Después de derribar uno de los bombarderos, se vio envuelta en un combate con un Bf 109. Logró abatir al caza enemigo, pero recibió varios impactos que la dejaron malherida. Consiguió regresar a su base y aterrizar el avión sobreponiéndose al intenso dolor de sus heridas y a la pérdida de sangre. Después de pasar por el hospital fue enviada a Moscú para un periodo de rehabilitación que tendría que haber durado varios meses, pero en cuanto tuvo ocasión regresó a su unidad. A comienzos de mayo estaba de vuelta en el frente. Para entonces el 296º Regimiento había pasado a llamarse 73º Regimiento de Caza de la Guardia (la denominación “de la Guardia” se concedía a las unidades del Ejército soviético que se habían destacado en combate). El 5 de mayo, todavía no completamente recuperada, Lidya participó en un combate aéreo en el que derribó un avión enemigo. Solo dos días más tarde abatió otro Bf 109.

En aquella época Lidya volaba con frecuencia como compañera de ala del capitán Alexei Solomatin, un as de caza con un total de 39 victorias reclamadas. El 21 de mayo Solomatin murió al estrellarse con un Po-2 en un vuelo de entrenamiento. Su muerte destrozó a Lydia. En una carta que escribió a su madre desvelaba algo de su relación: “Ya ve usted, no era mi tipo, pero su insistencia y su amor por mí consiguieron que le amase... y ahora, parece que nunca más conoceré a nadie como él”.

A finales de mayo Lidya se presentó voluntaria para acabar con un globo de observación de artillería alemán. Otros pilotos lo habían intentado antes, pero habían fracasado al no poder superar la barrera de fuego antiaéreo que lo protegía. El 31 de mayo destruyó el globo dando un amplio rodeo para atacarlo por la retaguardia.

El 13 de junio, Lidya, que era ya teniente, recibió el mando de la tercera escuadrilla del regimiento. Para entonces estaba agotada física y mentalmente, a causa del cansancio provocado por las continuas misiones, las secuelas de sus heridas, la muerte de Solomatin y otra muerte en combate que le afectó mucho, la de su amiga Katya Budyanova. El 16 de julio su escuadrilla entabló combate contra una formación de Ju 87 con una escolta de Bf 109. Lidya derribó uno de los bombarderos pero fue alcanzada por un caza y tuvo que hacer un aterrizaje sobre la panza de su avión en territorio ocupado por los alemanes. Después de volver a pie a su base, se negó a que un médico la examinase y quiso regresar inmediatamente al servicio. El 19 y el 21 de julio derribó otros dos Bf 109. Este último día su caza volvió a ser alcanzado por fuego enemigo y tuvo que hacer otro aterrizaje de emergencia.

El 1 de agosto de 1943 Lidya participó en una misión de escolta a un grupo de Ilyushin Il-2 Shturmovik. Era su tercera salida del día. Cuando los soviéticos estaban regresando a su base de Krasny Luch se encontraron con una formación de bombarderos alemanes con escolta de cazas. Lidya entablo combate con un par de Bf 109. Su compañero Ivan Borisenko pudo ver a través de un claro en las nubes su Yak-1 dejando una estela de humo tras él y perseguido por los cazas alemanes. Borisenko descendió a buscarla, pero no vio ninguna señal del avión ni ningún paracaídas. Lidya no regresó nunca de aquella misión. Tenía 21 años.

Al no encontrarse su cuerpo, las autoridades soviéticas sospecharon que podía haber sido capturada, lo que les impedía otorgarle el título de Héroe de la Unión Soviética. Lo haría muchos años más tarde, en mayo de 1990, el entonces primer ministro Mijail Gorbachov. Sus restos habían aparecido en 1979, enterrados bajo el ala de su Yak-1 derribado cerca del pueblo de Dmitriyevka.

Como suele ser habitual en los ases de caza de cualquier nacionalidad (y de cualquier sexo), hay muchas dudas sobre el número de victorias de Lidya Litvak. Se le adjudicaron 11 derribos individuales (12 contando el globo de observación) y 3 compartidos, pero probablemente sus hazañas fueron exageradas por la propaganda y sus derribos fueron bastantes menos. Ya vimos que alguno de ellos no pudo ser confirmado por los informes de bajas del enemigo. Pero su popularidad no se debió solo a su valía como piloto de caza. Era una chica joven y muy atractiva, de carácter rebelde y romántico. Al regresar de una misión solía sobrevolar la pista haciendo acrobacias antes de aterrizar, sabiendo que aquello enfurecía a su comandante. Y seguía siendo coqueta, a pesar de vivir en un entorno tan masculino. Siempre que podía enviaba a una amiga al hospital para hacerse con agua oxigenada y poder mantener su pelo de un color rubio intenso. Para los servicios de propaganda soviéticos, Lidya lo tenía todo para ser una de sus grandes heroínas. Familiarmente era conocida con el diminutivo de Lilya ("lirio" en ruso), por lo que la prensa soviética comenzó a apodarla "el Lirio Blanco de Stalingrado", un sobrenombre que fue mal traducido por autores de habla inglesa (y después por el resto del mundo) como "la Rosa Blanca de Stalingrado", el nombre con el que normalmente se la conoce. Para justificarlo, más tarde se dijo que había hecho pintar en el fuselaje de su avión un lirio blanco, que en la distancia parecía una rosa. Una explicación poco creíble, en mi opinión.

Fuentes principales:
http://www.elknet.pl/acestory/litvak/litvak.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Lydia_Litvyak

6 comentarios:

  1. Otra gran historia.... Gracias por compartirla con nosotros.

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  2. Hermosa historia.....y en efecto, hermosa Lidya tambièn...
    Saludos Nonsei

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  3. Un detalle curioso de la historia de Lydia Litvyak es el hecho de que en su derribo del Bf-109 que comentas, dicho avión estaba pilotado por un as alemán (Erwin Maier) que consiguió saltar en paracaidas y fue capturado. Solicitó poder charlar con el "as soviético que lo había derribado" y cuando apareció Lydia pensó que era una broma o una forma de humillarlo (derribado por una frágil muchachita rubia de 20 años!!). Sólo cuando ella le describió con todo detalle cómo había sido el enfrentamiento, se dio cuenta Maier de que era cierta su historia.
    Saludos de nuevo. Me encanta el blog

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    1. Curiosa anécdota. Gracias de nuevo por tu aportación, Alberto.
      Un saludo.

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