Anécdotas de la guerra aérea (IV)

- En la primavera de 1944 el alférez de la USAAF Bill Overstreet se vio envuelto en un combate aéreo en las cercanías de París. Logró situar su P-51 Mustang tras un Messerschmitt Bf-109 y comenzó a perseguirle sin dejar de disparar sus ametralladoras. El alemán puso rumbo hacia París, con la esperanza de que la artillería antiaérea de la ciudad le librase del Mustang. Pero Overstreet no abandonó su presa. En un desesperado intento por burlar a su perseguidor, el Messerschmitt se dirigió directamente hacia la Torre Eiffel y pasó por debajo de sus arcos. Sin inmutarse, Overstreet continuó detrás de él y cruzó también bajo la estructura metálica sin dejar de disparar. El caza alemán fue alcanzado por varias ráfagas de ametralladora y se estrelló. El Mustang continuó en vuelo rasante sobre el Sena hasta dejar atrás las baterías antiaéreas de la ciudad.

- El 3 de marzo de 1943, cuando una formación de once P-38 Lightnings estadounidenses en vuelo de Argelia a Marruecos entró en territorio español, sobre el Protectorado, dos cazas Heinkel 112 del aeródromo de Nador recibieron la orden de despegar e interceptarlos. El teniente Miguel Entrena localizó a los bimotores, escogió uno de ellos y se lanzó contra él disparando sus cañones. El avión estadounidense fue alcanzado en un motor, aunque el piloto renunció a saltar en paracaídas y logró cruzar la frontera argelina y realizar un aterrizaje de emergencia. El gobierno español temió que el incidente tuviese repercusiones graves, pero los aliados decidieron olvidarse del asunto. Por su parte, los cazas de la fuerza aérea española recibieron órdenes de no enfrentarse a las frecuentes violaciones del espacio aéreo español y no abrir fuego a menos que fuesen atacados.

- El 332º Grupo de Caza, conocido como los Aviadores de Tuskegee o los Red Tails, era una unidad de la USAAF formada exclusivamente por hombres de raza negra. El 25 de junio de 1944 el capitán Wendell Pruitt y el teniente Gwynne Pierson volaban de regreso de una misión sobre de la península de Istria, cuando al sobrevolar el puerto italiano de Trieste vieron un destructor alemán y decidieron atacarlo, pese a contar como único armamento con las ametralladoras del calibre .50 de sus P-47 Thunderbolt. Al parecer los disparos alcanzaron un depósito de municiones y provocaron una gran explosión que hizo saltar el buque por los aires. Cuando los pilotos reclamaron el hundimiento de un destructor, sus superiores de la 15ª Fuerza Aérea no les creyeron, pero tuvieron que darles la razón cuando se analizaron las imágenes de las fotoametralladoras. El buque era el ex-destructor italiano Giuseppi Missori, convertido por los alemanes en el torpedero TA-22, y en realidad no llegó a hundirse, aunque los daños fueron tan graves que nunca se reparó ni volvió a navegar.

- El 11 de abril de 1945 los tenientes Duane Francies y William Martin volaban en un Piper Cub en una misión de reconocimiento en el oeste de Alemania, cuando vieron un Fieseler Storch alemán dando vueltas bajo ellos. Ambos eran pequeños monomotores biplaza y estaban desarmados. Francis picó contra el avión enemigo, al tiempo que los dos estadounidenses abrían fuego con las únicas armas que tenían a mano, sus pistolas reglamentarias. Vaciaron los cargadores, alcanzando repetidamente el parabrisas, los tanques de combustible y el ala derecha del avión alemán. El piloto del Storch hizo varios giros bruscos tratando de eludir el ataque. En un giro a baja altura el ala derecha golpeó contra el suelo y el avión acabó volcado en un prado. El Piper Cub tomó tierra tras él y los dos alemanes se entregaron a los estadounidenses con las manos en alto. Fue el único avión abatido por fuego de pistola en toda la guerra.

- El 26 de abril de 1945 Hermann Göring envió un telegrama a Hitler en el que le sugería que le traspasase todos los poderes, en vista de que el Führer se encontraba atrapado en Berlín, ya casi ocupado por las tropas soviéticas. Hitler se enfureció, revocó todos los cargos de Göring y ordenó su detención. Ese mismo día ordenó al general Ritter von Greim que se presentase ante él para otorgarle el mando supremo de la Luftwaffe. El problema era que Von Greim estaba en Munich. El general voló a Berlín en un Fieseler Storch pilotado por su amante, la piloto de pruebas Hannah Reitsch. Al sobrevolar la capital fueron alcanzados por fuego antiaéreo, pero Reisch logró aterrizar cerca de la puerta de Brandeburgo. Von Greim, que había sido herido en una pierna, llegó al bunker de la cancillería ayudado por Reisch. Al día siguiente regresaron a Munich. El inesperado despegue sorprendió a los artilleros de los antiaéreos soviéticos y les permitió escapar. Aquel fue uno de los vuelos más valerosos y más inútiles de toda la guerra.

- En el verano de 1944 el comandante Tadanao Miki, técnico del Arsenal Naval de Yokosuka, estaba trabajando en el diseño de sistemas de guiado para cohetes. Un día recibió la visita de un oficial de Estado Mayor que le aseguró que tenía la solución a su problema: colocar pilotos a bordo. Miki se opuso, y se indignó cuando supo que habían implicado a su equipo en un proyecto que consideraba desesperado e inútil. Pero la decisión ya estaba tomada. Tenían que desarrollar un modelo de cohete tripulado, y se esperaba que comenzasen a trabajar de forma inmediata. A finales de septiembre se había completado el diseño, que recibió la denominación Yokosuka MXY-7 Ohka. Un mes después salían de fábrica las primeras unidades. Decenas de ellos fueron lanzados contra la flota estadounidense en Okinawa. Tadanao Miki se convirtió después de la guerra en uno de los ingenieros más prestigiosos de su país. Se le considera el padre del tren bala.

- El 15 de octubre de 1944 una gran flota estadounidense apareció frente a la isla de Luzón. Para enfrentarse a ella, el contraalmirante de la fuerza aérea de la Marina Masabumi Arima logró reunir unos cien aviones de distintas clases. Tras salir la primera oleada de ataque, Arima sorprendió a todos anunciando que tomaría personalmente el mando de la segunda. Había arrancado las insignias de su uniforme, dejando ver así que su intención era sacrificarse en un ataque suicida. Al llegar ante la flota enemiga, el contraalmirante escogió el blanco más importante, el portaaviones Franklin, y enfiló directamente hacia él su Suisei. Se estrelló junto al buque, extendiendo combustible en llamas por su cubierta de vuelo y dando la impresión de que había tenido éxito. Aquel fue el ejemplo que los japoneses necesitaban para aceptar el ataque suicida como una táctica válida de combate. Pocos días después nacieron las primeras escuadrillas kamikaze.

- El 15 de agosto de 1945 el emperador anunció la rendición incondicional del Japón. El vicealmirante Matome Ugaki era el comandante en jefe de la 5ª Flota Aérea, y dirigía los ataques kamikaze que se lanzaban contra la flota norteamericana en Okinawa. Tras escuchar el mensaje radiado del emperador, Ugaki arrancó las insignias de su uniforme y subió a un Suisei. El piloto, el alférez Akiyoshi Endo, se negó a dejar su puesto al almirante y se subió a la carlinga detrás de él, por lo que el bombardero biplaza despegó en su último vuelo con una tripulación de tres hombres. Otros veinte voluntarios les siguieron en diez aparatos más. Los aviones se dirigieron hacia Okinawa para lanzarse contra la flota estadounidense, pero nunca llegaron a su objetivo. Es posible que para no desobedecer al Emperador, que había ordenado el cese de los combates, decidiesen estrellarse en el mar.

- La última acción de guerra de la fuerza aérea de la Marina Imperial fue el ataque a dos B-32 Dominators en vuelo de reconocimiento el 18 de agosto de 1945. Ambos aviones regresaron a su base en Okinawa sin daños graves. El atacante fue Saburo Sakai, el más famoso de los ases japoneses. Había perdido el ojo derecho en agosto de 1942, pero tras mucho insistir había convencido a sus superiores de que podía volver a volar en misiones de combate. Su mala visión le jugó una mala pasada en una ocasión, cuando se unió a una formación de quince Hellcats al confundirlos con Zeros japoneses. Escapó milagrosamente, demostrando una gran pericia al esquivar durante veinte minutos los ataques de los veloces cazas estadounidenses hasta que alcanzó la protección de la artillería antiaérea de su base.

- El capitán Minoru Genda era uno de los mayores expertos en guerra aeronaval de la Marina Imperial japonesa. Fue el principal diseñador del plan de ataque a Pearl Harbor y el responsable de los preparativos y el entrenamiento de los pilotos que iban a participar en él. Después de la guerra llegó a ser comandante supremo de la fuerza aérea japonesa. Con ese cargo, a finales de los 50 estuvo varios meses en Estados Unidos negociando personalmente la compra de cazas de combate norteamericanos para las Fuerzas de Autodefensa. En 1962 el presidente John F. Kennedy le otorgó la Legión al Mérito por su contribución a la amistad entre Estados Unidos y Japón. Por un contrato millonario, el cerebro del Día de la Infamia fue condecorado por los Estados Unidos.

2 comentarios:

  1. A ver que te parece esta que leí hace tiempo:

    Sobre el Mar del Norte, recordaba Rojohn, volaban a 22.000 pies cuando ellos “se encontraron con oleada tras oleada de cazas alemanes. Apenas habíamos alcanzado el Mar del Norte y el cielo rugía a nuestro alrededor con explosiones de flak y con los cazas alemanes Me-109, tan cerca que podía ver el rostro de los jóvenes pilotos según nos rebasaban. Dada nuestra formación, era como si estuvieran de excursión. Perdimos avión tras avión”.

    Según un relato escrito por el sargento especialista Orville E. Elkin, ametrallador de la torreta superior e ingeniero de Rojohn: “Los cazas venían de todas las direcciones, las 12 en punto, las 6 en punto, desde abajo y desde arriba. Tu cuerpo se queda helado y entumecido de miedo cuando te das cuenta que tan sólo un milímetro y medio de aluminio es lo que hay entre tú y todas esas balas”. Diez aviones se perdieron rápidamente.

    Leek había estado a los controles cuando la tripulación se preparó para el bombardeo. Él y Rojohn se alternaban a los mandos cada media hora. “En esta misión,” recordaba Leek, “el avión guía estaba frente al ala de Glenn, por lo que él pilotó durante el bombardeo.
    Yo debería haberme mantenido a los mandos durante mi media hora, pero una vez comenzó el ataque nuestra formación se estrechó y empezamos a bambolearnos arriba y abajo. Nuestro avión guía estaba fuera de mi vista. Estuve venga hacer correcciones, pero parecía que todos los aviones se movían a destiempo. Le pedí a Glenn que pilotara, y lo hizo”.

    Rojohn maniobró para cubrir el hueco creado cuando el B-17 (con el número de serie 43-338436) pilotado por alférez Charles C. Webster fue derribado en llamas y explotó en tierra. .

    “Estaba yendo hacia aquel hueco cuando notamos un tremendo impacto,” recordaba Rojohn.
    Notando la sacudida del bombardero, los hombres inmediatamente pensaron que su avión había colisionado con otro.

    Lo había hecho, pero de una manera que nunca antes había ocurrido, ni ocurriría después.

    Otro B-17 (número de serie 43-338457), pilotado por el capitán William G. MacNab y el alférez Nelson B. Vaughn, se había elevado.

    Los cañones de la torreta dorsal de la nave de MacNab habían perforado la cubierta de aluminio del vientre del avión de Rojohn, uniendo ambos enormes aviones como”libélulas copulando”, según dijo Leek. Las dos naves se habían convertido en una.

    Tanto si MacNab y Vaughn perdieron el control de su avión por estar seriamente heridos o que los aviones chocaran por que tanto Rojohn como MacNab se dirigieron a cerrar el hueco creado en la formación es imposible de saber. Tanto MacNab como Vaughn resultaron mortalmente heridos ese día y nunca pudieron dar su versión

    http://mundosgm.com/testimonios-graficos-y-escritos/relatos-de-guerra/

    Enxebere

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    1. Muy buena y muy documentada. Gracias por la aportación, Enxebere.

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