Otro vivo de milagro

Hace ya cuatro años conté en Vivos de milagro las historias de tres aviadores que sobrevivieron a caídas de miles de metros sin paracaídas. Eran el teniente de la VVS Ivan Chisov, el sargento de la USAAF Alan Magee y el sargento de la RAF Nick Alkemade. Pues bien, no hace mucho encontré un cuarto nombre que se podría añadir a esta exclusiva lista: el británico Jack Worsfold. Curiosamente era artillero de cola en un bombardero Avro Lancaster de la RAF, igual que Alkemade. Pero a diferencia de los otros tres, Worsfold no llegó a saltar (o no hay constancia, porque él no recordaba nada de su caída). Al parecer, durante un tiempo indeterminado permaneció dentro de la sección de cola de su avión.

La noche del 3 de mayo de 1944 veintiún Lancasters del 101º Escuadrón de la RAF despegaron de la base aérea de Ludford Magna en una misión de bombardeo contra una concentración de blindados alemanes en Mailly-le-Camp, al sur de Reims. Cuando volaban sobre el objetivo, los bombarderos británicos fueron atacados por una formación de Messerschmitt Bf-110, cazas pesados bimotores adaptados a las operaciones nocturnas. En poco tiempo, cinco Lancasters fueron derribados por los cazas alemanes. Solo sobrevivieron dos de sus treinta y nueve tripulantes, y uno de los supervivientes, milagrosamente, fue Jack Worsfold.

Worsfold, de 19 años, era el artillero de cola en el Lancaster comandado por el Flight Lieutenant (el rango equivalente a capitán en la RAF) John Keard. Acababan de lanzar su carga de bombas sobre el objetivo cuando un Bf-110 se lanzó sobre el bombardero disparando sus cañones de 20 milímetros. El Lancaster fue alcanzado repetidamente y comenzó a caer envuelto en llamas. Worsfold oyó a Keard dar la orden de abandonar el avión, pero al salir de su torreta vio que su paracaídas estaba ardiendo. En ese momento el bombardero se partió, y Worsfold se quedó atrapado en la sección de cola mientras caía en espiral desde una altura de 7.500 pies (unos 2.300 metros). Se despertó tumbado sobre unos matorrales a pocos metros de los restos de su avión. Al parecer, su caída había sido amortiguada por unas líneas eléctricas antes de llegar al suelo.

Jack se encontraba cerca del pueblo de Aubeterre, quince kilómetros al sur de Mailly. Demasiado dolorido para tratar de ocultarse, fue atendido por un médico local francés hasta que una patrulla alemana llegó al lugar y le capturó. Pasó el resto de la guerra en un campo de prisioneros.

Jack Worsfold murió el 18 de diciembre del 2006, a los 80 años.

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